Correspondiente a la consejería de exteriores

Puigdemont reserva dos millones a 'indemnizaciones' y no revela para qué

La Generalitat dispondría ya de 15 representaciones diplomáticas en el exterior que, al no tener abiertas sus delegaciones, no computan gastos asociados a ellas

Foto: Carles Puigdemont saluda al 'conseller' de Exteriores, Raül Romeva. (EFE)
Carles Puigdemont saluda al 'conseller' de Exteriores, Raül Romeva. (EFE)

Solo para la Secretaría de Asuntos Exteriores, el Gobierno catalán destina casi 35 millones de euros. De ellos, más de 10,6 millones se van en gastos de representación y ‘embajadas’ diversas. La Generalitat tiene nueve delegaciones exteriores que funcionan como ‘embajadas’, aunque la principal de ellas, en Bruselas, ni siquiera está reconocida por la Unión Europea. A los gastos estrictamente de esta estructura, Puigdemont dedica 6.550.000 euros. A ellos hay que añadir un millón en alquileres, 300.000 euros en formación, 240.000 euros en exposiciones, 100.000 euros en organización de reuniones y conferencias y 30.000 euros en atenciones protocolarias. El total, en números redondos, es de 10.687.572,01 euros, a los que hay que añadir los salarios del personal que trabaja en las ‘embajadas’, canalizados por otras partidas presupuestarias para no visualizar una elevada factura del gasto en este cometido.

Lo más curioso, no obstante, es la reserva de una partida de 280.000 euros para “dietas, locomoción y traslados” y otra partida de dos millones de euros catalogada bajo el concepto de “otras indemnizaciones por razón del servicio”. ¿A quién se ha de indemnizar? Este diario intentó conocer los motivos de esta abultada partida presupuestaria, pero desde la propia consejería no se da respuesta a esta pregunta. “No podemos decir por qué”, argumentan a preguntas de El Confidencial, al tiempo que afirman que “el consejero lo explicará en el mes de enero”. Por suerte, esta partida depende de la Consejería de Asuntos y Relaciones Institucionales y Exteriores y Transparencia​.

Esos dos millones de euros de destino no conocido aún contrastan con los 2,1 millones que se destinan al Consejo de la Diplomacia Pública de Cataluña (Diplocat), que es el organismo en el que descansa la estrategia internacional de la Generalitat para vender el ‘procés’ en el mundo. A los ‘casales’ catalanes dispersos por todo el planeta, la consejería destina otro millón de euros, mientras que al consorcio Instituto Europeo del Mediterráneo destina algo más de 1,5 millones.

Las cuentas del Diplocat son exiguas. Este organismo guarda una partida de gastos de 629.892,21 euros para los salarios de sus 13 personas (contando los 84.919,56 euros de su director) más 175.397,48 euros en concepto de cuotas a la Seguridad Social. Su gasto más oneroso es una partida de casi 1,3 millones de euros destinados a “organización de reuniones, conferencias y cursos”.

La otra gran baza de la diplomacia exterior es la Agencia Catalana de Cooperación al Desarrollo (ACCD), a la que el Gobierno catalán destina casi 17,4 millones de euros. La ACCD reparte ayudas por 8,8 millones a cuenta de una partida y por algo más de 2,1 millones con cargo a otra partida. Pero también guarda dos partidas de 1,5 y de 0,5 millones de euros para otras contingencias “en el exterior”, cuyo fin último tampoco se conoce. Esta agencia tiene a 51 personas en su plantilla.

En su web oficial, en vez de las nueve legaciones diplomáticas (Bruselas, París, Berlín, Londres, Washington, Viena, Roma, Lisboa y El Alguer), la Consejería de Asuntos y Relaciones Institucionales y Exteriores y Transparencia saca pecho y computa también ‘embajadas’ ante la Santa Sede, ante Marruecos, ante Dinamarca, ante Polonia, ante Croacia y ante Suiza, con una oficina en Ginebra, cuyas competencias han sido asumidas, hasta el presente, por la ‘embajada’ de París. En total, pues, la Generalitat dispondría ya de 15 representaciones diplomáticas en el exterior, aunque de hecho solo hay, de momento, nueve ‘embajadores’. Al no estar abiertas todavía estas delegaciones, no computan gastos asociados a ellas.

Los ‘amigos exteriores’

La estrategia de la Generalitat es muy sencilla: promueve 'grupos de amistad' con Cataluña que integren a algún diputado extranjero y luego publicita las reuniones que realiza con esos grupos como si fuesen reuniones institucionales de cámaras legislativas de otros países, cuando suelen ser reuniones privadas organizadas por los grupos de amistad creados previamente por la Generalitat. Esa fue, en esencia, la ‘comparecencia’ del consejero de Exteriores catalán, Raül Romeva, ante el Parlamento de Finlandia: fue el grupo de amistad el que organizó un encuentro con otros diputados y convocó a la prensa para el evento. Pero el asunto no fue, ni mucho menos, una cuestión institucional del Parlamento finlandés, como dijo el Gobierno catalán. De momento, Romeva ha creado ya tres ‘intergrupos de amistad’: en Finlandia, en Estonia y en Suiza.

En su visita a Finlandia, Romeva también pronunció una conferencia organizada por el 'think tank' Magma. Curiosamente, esta entidad radicada en Helsinki nació en el 2008 no para promover el finlandés, sino para promocionar el idioma sueco y reclamar “el derecho a la educación, los servicios y los procedimientos judiciales en sueco”. Justamente lo que los nacionalistas rechazan en Cataluña con el castellano. El papel de este 'think tank' es similar al de asociaciones de Cataluña que abogan por el bilingüismo en la educación y que son rechazadas por el Gobierno catalán.

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