XAVIER DOMèNECH PRESENTA LA HOJA DE RUTA

Así será el nuevo partido de Ada Colau: "Republicano, soberanista y de izquierdas"

Con mucha teoría y poca concreción, y ante la atenta mirada de la alcaldesa de Barcelona, Joan Tardà y los principales líderes de En Comú Podem, se esbozan sus líneas

Foto: El portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Xavier Domènech (d), saluda a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2 i). (EFE)
El portavoz de En Comú Podem en el Congreso, Xavier Domènech (d), saluda a la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau (2 i). (EFE)

El nuevo partido que pretende formar Ada Colau será “soberanista y de izquierdas”, además de tener el “republicanismo” como modo de lucha “por la libertad, la fraternidad y la igualdad, el lema de la asamblea revolucionaria francesa que significó la lucha conjunta por la emancipación de los pueblos”. Así definió Xavier Domènech, el cabeza de lista de En Comú Podem (ECP, la lista de confluencias de Podemos, Guanyem e ICV en las últimas elecciones generales), el proyecto que quiere articular la alcaldesa de Barcelona y que pretende dominar el espectro sociopolítico de la izquierda catalana.

En un discurso demasiado teórico, más propio de la retórica del siglo XIX que de un activismo del siglo XXI, Domènech planteó solo algunos esbozos —en muchos casos inconcretos— de lo que quiere ser la nueva izquierda de Cataluña. Entre el público, sus incondicionales y algunos foráneos que escucharon con atención sus propuestas: la inevitable alcaldesa, Ada Colau, su teniente de alcalde, Jaume Asens; el líder de Catalunya Sí Que Es Pot, Lluís Rabell; el líder de Podemos en Cataluña, Albano Dante Fachín; el líder de EUiA (IU de Cataluña), Joan Josep Nuet; el diputado de ECP Joan Mena; el secretario general de CCOO, Joan Carles Gallego; el diputado de ERC Joan Tardà, y la diputada de la CUP Anna Gabriel.

Así será el nuevo partido de Ada Colau: "Republicano, soberanista y de izquierdas"

Domènech articuló un discurso a menudo tedioso en el que partía de la base de que “hace falta un cambio de rumbo radical”. Pero no solo eso: “No hemos venido a sustituir ningún espacio político del pasado. No estamos aquí por nuestra habilidad política. Surgimos de una nueva época. La crisis económica es un cambio de época”. Nada del otro mundo, en un político que abundó en el fin del bipartidismo aduciendo que las europeas significaron el final de ese bipartidismo porque solo consiguió el 49% de los votos. De ahí que repitiese: “No somos un espacio que surge solo de la crisis. No venimos a ser más frescos y más nuevos, sino que surgimos de un cambio histórico que impone nuevos retos”.

Soberanistas de todas las soberanías

De ahí a la realidad catalana, hubo poco. “Somos soberanistas, pero de todas las soberanías individuales y colectivas”. Ni Marx lo hubiese dicho mejor. “Desde aquí —continuó— se emprende la lucha por la democracia frente a los grandes intereses. Pero también somos comunes: exigimos políticas de redistribución de riqueza y nuevos derechos sociales. Queremos una economía del bien común. La hegemonía neoliberal llegó a su fin y ahora hemos de construir la hegemonía de los comunes, que no es política, sino cultural”. Porque, añadió, “no podemos dejar que nos separen elementos identitarios”.

Por tanto, para el dirigente de ECP, “vivimos en una época en que la construcción de estados es viable, pero el debate no es solo desconectar, sino cómo reconectar en un mundo interdependiente”. Afirmó que “en Cataluña hay una mayoría a favor de la soberanía", y se ha de apostar por “un proyecto donde los que optan por un Estado propio lo hacen en un marco más amplio”. ¿Significa eso que Podemos y sus aliados se suman al ‘procés’? Parece que no: “Aquí se juega con todas las formas de soberanía. La conjugación de soberanías múltiples es la verdadera configuración de Cataluña”. O sea, Una de cal y otra de arena. Ni fu ni fa. Ni blanco ni negro, sino una afirmación retórica que no arroja luz sobre el asunto ni posiciona a la nueva fuerza.

Ni palabra de otros temas importantes

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. (EFE)

Con tanta soberanía y discurso del XIX, a Domènech se le olvidaron temas importantes. Por ejemplo, cómo será su política económica. O su lucha contra el paro. “Esos son los principales debates que tenemos que articular en este país”, acertó a balbucear. Pero ni una sola propuesta. Reconoció, no obstante: “Somos de izquierdas. ¿Si somos anticapitalistas o socialdemócratas? Hay diferentes diagnósticos. Rechazamos las políticas de control del mercado más desaforadas y defendemos la construcción de los derechos sociales, la economía social y las políticas sostenibles”.

En cambio, repitió en distintas ocasiones que la nueva fuerza política “construirá una nueva realidad para Cataluña, un nuevo país”. Y enfatizó de nuevo: “Cerramos un ciclo. Ya hemos hecho historia y seguiremos haciéndola. Hemos de crecer y madurar para llegar a una confluencia donde el todo sea mucho más que la suma de las partes”. En resumen, la conferencia pretendía sentar las bases de la nueva fuerza política que quiere dominar la izquierda catalana. Por algo el lema de la misma era ‘Reflexiones para una Cataluña en común’. Pero todo se quedó en un intento de buenas intenciones, con mucha retórica, pero poca profundidad. La conclusión es clara: los comunes quieren articular un espacio político que domine la izquierda catalana, pero no tienen ni una sola propuesta concreta sobre la mesa.

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