entre Junts pel Sí y los 'comunes'

Soberanistas catalanes y la nueva izquierda de Podemos, a la greña por la Diada

Los choques van del revisionismo histórico a la organización de la Diada el 11-S y están marginando del debate a los partidos típicamente españolistas como C's o el PP

Foto: Los diputados de Catalunya Sí que es Pot en el Parlamento el día que se votó la ratificación del 9-N tras su anulación por parte del TC. (EFE)
Los diputados de Catalunya Sí que es Pot en el Parlamento el día que se votó la ratificación del 9-N tras su anulación por parte del TC. (EFE)

La Diada está aflorando la tensión política entre el mundo independentista y la nueva izquierda cuya cabeza más visible es la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau. El choque enfrenta a dos confluencias de la nueva política catalana: por un lado Junts pel Sí, que aúna a ERC y PDC –la antigua Convergència–; y, por otro, lo que se denominan los Comunes –Podemos, ICV y otras formaciones de izquierda–. Los choques van del revisionismo histórico a la organización de la Diada el 11 de septiembre. Y están ninguneando este mes de agosto a los partidos que en teoría iban a ser la punta de lanza por la unidad de España: C’s, PSC y PP.

En la Diada, ICV se ha desmarcado y los ecosocialistas ya han dicho que no participarán en los actos de la Assemblea Nacional Catalana (ANC) para preparar las cinco manifestaciones que se celebrará en esta festividad. El año pasado esto ya había ocurrido, pero esta ausencia no había despertado la beligerancia por parte de los sectores de Junts pel Sí de este agosto. No es el único frente. En el plano municipal el independentismo también está acusando a Ada Colau de violentar la memoria histórica de 1714 por una exposición sobre el franquismo que se va ha celebrar en el Born.

La nueva izquierda en Cataluña funciona bajo diversas marcas: en el Parlament se denominan Catalunya Sí que es Pot, en Barcelona, BCNenComú, y en el Congreso EnComúPodem. En otras ciudades catalanas de otras maneras. Un lío de siglas que en todos los casos se refiere a la interpretación de Podemos a la catalana o la unión de fuerzas entre los seguidores de Pablo Iglesias con los ecosocialistas catalanes de toda la vida. Para simplificar, en Cataluña muchos analistas los denominan simplemente, los Comunes.

El secretario general de Podem Catalunya, Albano Dante Fachin, durante una entrevista. (EFE)
El secretario general de Podem Catalunya, Albano Dante Fachin, durante una entrevista. (EFE)

En las dos últimas convocatorias electorales, han sido los Comunes lo que han ganado: su líder Xavier Doménech sacó más de 847.000 votos y quedó por delante de las formaciones independentistas. Rápidamente desde el soberanismo se empezó a armar un discurso en el que se decía que una parte de estos votos también eran independentistas y que había que ganar espacio político para la causa secesionista catalana precisamente en esta nueva izquierda. Por eso, cada vez que dicha izquierda se desmarca del guion independentista desde estas formaciones comienzan los nervios.

Petición de ERC

ERC, por ejemplo, ha pedido a Ada Colau que participe en la Diada. El año pasado la alcaldesa no asistió, pero BCNenComú sí que participó en los actos de organización de la misma, al contrario que sus socios de ICV. Por su parte Lluís Rabell, portavoz de Catalunya Sí que es Pot en el Parlament aseguró “no sentirse apelado” por la convocatoria de la Diada este año.

Al final el debate se centra en si la Diada es una reivindicación catalanista con una perspectiva amplia o si, por el contrario, se ha convertido, como va a ser este año, en una reivindicación de la hoja de ruta de Junts pel Sí, que puede incluir a partir de septiembre incluso un referéndum unilateral. ICV y muchos catalanes consideran que ese camino no tiene salida y por eso se desmarcan de unas manifestaciones que el independentismo quiere masivas, tal y como ha pasado en los últimos años.

Consulta con matices

Todo lo que tiene que ver con la consulta está rodeado de matices. Tanto para la CUP, que quiere modificar la hoja de ruta para incluirla; como para Junts pel Sí, la consulta ha de ser unilateral y suponer un acto de desobediencia y de ruptura. De hecho, hay sectores de la antigua CDC que se oponen a este enfoque, aunque por ahora parece que el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, se inclina por esta vía.

Las posiciones alrededor de una nueva consulta abarcan desde el radicalismo de la CUP hasta el marco pactado con el Gobierno español

Los Comunes también quieren un referéndum, pero pactado con el resto del Estado y con todas las garantías legales. Es decir, la palabra clave es “unilateral”. Y mientras que Junts pel Sí se pronuncia claramente por la independencia, la confluencia de izquierdas, la izquierda 'colauista', es más ambivalente; y no dicen qué votarían en una hipotética consulta, aunque muchos sobrentienden que se inclinarían por el 'no', como asegura a las claras Pablo Iglesias.

Pese a este debate no hay duda de que la Diada del próximo 11 de septiembre será un éxito, aunque tenga menor afluencia. Pero a medida que se acerca el final de los 18 meses, que vencen en junio de 2017, se hace más evidente que Cataluña no será independiente en el plazo marcado y que buena parte del discurso en el que el soberanismo ha sostenido su debate no se fundamentaba en una base real.

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