Homs se equivocó en los tiempos y ahora queda condenado a la irrelevancia

El independentismo quería desconectar, pero fue el Congreso el que les dejó colgados

Sin grupo parlamentario ni en el Congreso ni en el Senado, el nuevo invento del PDC pierde más de 3 millones pero sobre todo se queda sin relevancia política alguna en Madrid

Foto: El portavoz parlamentario de CDC, Francesc Homs, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (2ºi), y el líder de la ex CDC, Artur Mas. (EFE)
El portavoz parlamentario de CDC, Francesc Homs, el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (2ºi), y el líder de la ex CDC, Artur Mas. (EFE)

El independentismo catalán quería sentar las bases de la desconexión de España, pero en la práctica fueron las fuerzas mayoritarias en el Congreso –PP, PSOEC’s– lo que desconectaron de la nueva formación Partit Demòcrata Català (PDC). Sin grupo parlamentario ni en el Congreso ni en el Senado, el PDC pierde más de 3 millones de euros pero sobre todo se queda sin relevancia política alguna en Madrid, según explican fuentes políticas catalana.

[Castigo al PDC, más desconexión]

Francesc Homs vendió a la cúpula del PDC, incluyendo a Artur Mas y al actual presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, que la operación de dar apoyo a la Mesa del Congreso que necesitaba Mariano Rajoy saldría bien. Era puro filibusterismo parlamentario pero Puigdemont, por ejemplo, dio el visto bueno. Todo por el “procés” y tres millones de euros más para la nueva PDC, que no anda precisamente sobrada de fondos.

En la jugada de Homs hubo varios errores de cálculo. La primera, cómo explicar el sorprendente voto en la Mesa. Puigdemont, por ejemplo, era partidario de justificarlo sin ambages. Pero Homs prefirió subterfugios que le distanciaron de sus votantes.

El independentismo quería desconectar, pero fue el Congreso el que les dejó colgados

Fuentes políticas catalanas aseguran que Frances Homs garantizó en las conversaciones con el PP no sólo su apoyo a una Mesa encabezada por Ana Pastor que congelase el tiempo para un debate de investidura. También, que el Parlament no aprobaría ninguna ley irremediable. No fue una ley, pero el pronunciamiento de desconexión descolocó a sus nuevos socios de Madrid, que además avanzaban hacia una situación de bloqueo. Los antiguos convergentes ya no eran tan necesarios como parecía en un principio.

Para colmo, Homs quedó atrapado porque la CUP impuso sus prisas y el Parlament tuvo que aprobar su pronunciamiento, meramente formal, sí, pero con la provocación calculada que siempre implica todo el “procés”. Y antes de tiempo de lo que le convenía a Francesc Homs. Para colmo, Puigdemont en Cataluña no pudo retrasar la votación al inicio del nuevo curso, como le hubiera ido bien al PDC en Madrid, porque la CUP es su principal baza para pasar la cuestión de confianza en el Parlament del próximo 27 de septiembre.

Golpe en secreto

A partir de aquí, Homs se encontró con otros que lo eran más que él. El PP llevó su maniobra en el más absoluto secreto. El pasado viernes, Xavier García Albiol y el resto de líderes del PP catalán desconocían la tormenta que se cernía sobre su principal rival político, según explican fuentes de los populares catalanes.

En el PDC pasaron tranquilos el fin de semana. La calma siguió viendo la tibieza con la que reaccionaba el Tribunal Constitucional (TC). Hasta la presidenta del Parlament, Carme Forcadell, se fue de vacaciones. Pero por una vez el alto tribunal no iba a ser el arma favorita de los de Rajoy, que reservaban su mejor golpe para la vida parlamentaria. Como en la películas: “que parezca un accidente”. PP y PSOE se abstuvieron y Albert Rivera, el nuevo mejor amigo de los populares, se encargó de la ejecución. El pasado lunes el PDC se quedaba sin grupo en el Senado. Y el martes le pasaba lo mismo en el Congreso. En Cataluña, los ex convergentes han centrado sus críticas en Podemos. Pero lo cierto es que los de Pablo Iglesias estaban en el limbo.

El centro perdido

En Cataluña, Artur Mas ha calificado la desaparición del grupo parlamentario catalán en Madrid, algo sin precedentes desde 1977, como “una operación coordinada para destruir PDC”. Pero otras fuentes han señalado que el problema radica en que al haber destruido el centro catalanista los antiguos convergentes han pagado un alto precio: sólo ocho diputados en Madrid que ahora son irrelevantes y con los que nadie quiere pactar.

ERC no parece que vaya a acoger a los ex convergentes para que tengan grupo parlamentario. Homs está intentando salvar el ridículo intentando negociar con los republicanos y replicar en Madrid un remedo de lo que en el Parlament es Junts pel Sí. Precisamente lo que el presidente de ERC, Oriol Junqueras lleva meses intentando evitar. Joan Tardà ya se ha manifestado a favor de que “haya muchas voces del independentismo en el Congreso”. Dicho de otra manera: que cada palo aguante su vela.

ERC es la última esperanza de Francesc Homs pero los republicanos están por ahora poco dispuestos a acoger a sus socios en el gobierno de la Generalitat

En el nuevo entorno, el PDC queda en manos de ERC y de la CUP, por lo tanto obligado a negociar con la izquierda catalana. Y cada vez con menos peso: en este momento ya son la cuarta fuerza de Cataluña por número de votos.

Mientras, en Madrid se congratulan de su astucia. Pero marginar a los ex convergentes puede ser bueno a corto pero malo a largo si lo que se quiere es un pacto que desactive el independentismo a medio plazo. El PDC ha sido desleal desde el punto de vista institucional. Pero no está claro que su aislamiento, como defiende Rivera, acerque más a Cataluña con el resto de España.

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