LA IGLESIA MODIFICA, PERO POCO, EL PROYECTO INICIAL

Descubren un testamento que dinamita un ‘pelotazo’ del arzobispado en Barcelona

“Con la normativa en la mano, el planteamiento del Arzobispado es correcto. De hecho, ya era correcto el primer proyecto. Y el Arzobispado consintió en revisarlo"

Foto: El ‘pelotazo’ del arzobispado en la zona alta de Barcelona
El ‘pelotazo’ del arzobispado en la zona alta de Barcelona

Pelotazo, pero menos. La construcción de una residencia del Arzobispado de Barcelona en el barrio de Les Corts, en la zona alta de la ciudad será una realidad dentro de poco. Con algunos recortes, pero irá adelante. El proyecto de esta residencia, con 115 habitaciones, ha puesto en pie de guerra a los vecinos durante los últimos meses, que temen que aquello se convierta en un ‘motel’ camuflado, lo que se niega desde el Arzobispado. Este lunes por la noche, el arquitecto de la Iglesia presentó los nuevos planes de la residencia que se quiere construir. No había altos cargos del Arzobispado, pero sí el concejal de distrito, Agustí Colom, y la gerente de Urbanismo del Ayuntamiento.

Por si fuera poco, los vecinos han descubierto que hay un legado testamentario del dueño de los terrenos (que era un obispo) y que en una de las cláusulas (redactadas en 1887) dispone que en el terreno sólo se puede levantar “obra pía”. En realidad, el punto del testamento dice que “el Vicario Capitular Sede Vacante podrá disponer del edifico, con sus dependencias, agua y terreno anexo, como laica y privada persona, a favor del Seminario Conciliar de Barcelona o de otra obra pía del Obispado, según su consideración”. Los vecinos han puesto estas informaciones en manos de sus abogados para saber si con ellas pueden paralizar el proyecto. Desde el Arzobispado aseguran desconocer este testamento, a pesar de que está colgado en la web de la Fundación Sant Josep Oriol, que es la propietaria de los terrenos. Esta residencia está regida por las tres diócesis de la provincia de Barcelona: Terrassa, Sant Feliu y Barcelona.

Stop 'Hotel' Residencia
Stop 'Hotel' Residencia

El conflicto en la zona alta de Barcelona, por tanto, no parece que tenga visos de solucionarse con el nuevo proyecto de residencia, aunque legalmente tiene todas las de ganar. “Con la normativa en la mano, el planteamiento del Arzobispado es correcto. De hecho, ya era correcto el primer proyecto. Y el Arzobispado consintió en revisarlo. El nuevo proyecto recoge algunas de las peticiones de los vecinos y cumple con todos los requisitos urbanísticos”, reconocen a El Confidencial desde el Ayuntamiento de Barcelona.

El proyecto inicial preveía levantar una residencia de siete plantas, con 115 habitaciones. La gestión se dejaría en manos de la empresa Resa. Esa residencia se destinaría exclusivamente para investigadores, que ocuparían el antiguo convictorio y el nuevo edificio de siete plantas, lindante con una residencia actual de sacerdotes. En el nuevo proyecto, aseguran fuentes del Arzobispado a El Confidencial, “se reduce el volumen del nuevo edificio, dejándolo en seis plantas contando la planta baja. En esa zona, todos los edificios tienen 8 plantas. En la nueva planificación, lo que hacemos es reducir en dos plantas el anterior proyecto”.

Posturas irreconciliables

Un comunicado oficial de la Fundación Sant Josep Oriol explica también que “con el objetivo de favorecer la buena vecindad, la Fundación que gestiona la residencia sacerdotal ha accedido a rebajar en dos plantas la construcción tanto de la calle Remei como de la calle Galileu, aunque la mayoría de los edificios de la zona tienen hasta 8 pisos”.

Esta afirmación levanta airadas protestas entre los vecinos, que aseguran la propuesta de los obispos “es engañosa. Lo que intentan hacer es una jugada de trilero”. Aseguran que el proyecto consta de tres fases: la primera fue levantar una planta en la actual residencia de sacerdotes. “No se lo tuvimos en cuenta y los dejamos hacer”, subrayan fuentes vecinales a este diario. La segunda fue “la rehabilitación del edificio antiguo. Y la tercera, subir una planta más en la residencia de sacerdotes. A lo que están renunciando en su nuevo proyecto es a esta tercera fase, pero no afecta al proyecto del nuevo edificio”.

“La pregunta es: ¿cuántas habitaciones pierden del edificio nuevo para ‘investigadores’ respecto al proyecto inicial? Según dijo el arquitecto del Arzobispado, sólo pierden 3 habitaciones. El resto, de lo que hablan es de la ampliación de la residencia de sacerdotes ya existente, en la que renuncian a su ampliación… ¡algo a lo que nunca nos hemos opuesto!”, dice a El Confidencial una de las personas asistentes a la presentación del nuevo proyecto el lunes por la noche.

Las posturas parecen irreconciliables. “Hemos tratado de llevar una buena vecindad con todo el barrio. Hemos intentado conciliar", dicen

Las posturas parecen irreconciliables. “Hemos tratado de llevar una buena vecindad con todo el barrio. Hemos intentado conciliar la voluntad de plasmar el proyecto con los recortes necesarios para levantarlo. Este proyecto es absolutamente necesario para poder sufragar los gastos de la actual residencia de ancianos que tenemos”, dice un portavoz oficial del Arzobispado. La nota de la Fundación recuerda a este respecto que “el objetivo de este proyecto residencial siempre fue obtener las rentas necesarias para el mantenimiento de la residencia Sant Josep Oriol, donde se alojan los curas ancianos de la diócesis de la provincia eclesiástica de Barcelona, es decir, del Arzobispado de Barcelona, del Obispado de Terrassa y del Obispado de Sant Feliu de Llobregat”. Entre los ilustres residente se encuentra, por ejemplo, el anterior arzobispo barcelonés, Lluís Martínez Sistach.

El peligro está en si la empresa que gestionará la residencia abrirá a terceros sus habitaciones, como hace con otras residencias. “Es para profesores, doctorandos y sacerdotes. No contemplamos que sea una residencia abierta. No será un motel, como dicen algunos”, subrayan fuentes oficiales del Arzobispado a este diario.

Desde las asociaciones vecinales no se creen nada. “Para empezar, el proyecto se ha hecho sin consenso con los vecinos. Luego, el Arzobispado no se dignó ni siquiera a sentarse con nosotros a hablar. Y ahora presentan el proyecto en pleno mes de julio, pensando en comenzar las obras en agosto, cuando toda la gente está de vacaciones y evitar así las movilizaciones. Nos están hablando de una nueva política pero con viejas prácticas”.

Los vecinos también acusan al Arzobispado de actuar con oscurantismo. “Después de que el Ayuntamiento se hubiese presentado como mediador, convocó reuniones entre el Arzobispado y nosotros. A la tercera convocatoria, el Arzobispado no se presentó ni se excusó. Y hasta hoy. De repente, el jueves pasado nos convocaron para el lunes por la noche con el objetivo de presentarnos el nuevo proyecto”. Desde el Arzobispado señalan que dejaron de asistir a las reuniones “porque no queríamos incrementar la controversia en reuniones que podían ser desagradables para todas las partes”. El problema, sin embargo, no parece haberse disipado, sino que puede encrespar incluso más la situación. Pero ya se sabe: el hombre propone y Dios dispone.

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