LOS ‘HISTÓRICOS’ SE REBELAN

Riesgo de ruptura de la CUP: piden la dimisión de la cúpula y libertad de voto

El detonante de la rebelión dentro del independentismo radical fue el no a los Presupuestos del Gobierno catalán la pasada semana

Foto: La diputada autonómica Anna Gabriel, a la entrada de una reunión en la CUP. (EFE)
La diputada autonómica Anna Gabriel, a la entrada de una reunión en la CUP. (EFE)

Dimisión de la cúpula y libertad de voto en el Parlamento. Estas son algunas de las reivindicaciones de un sector de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP). Pero no uno cualquiera, sino el de los ‘históricos’, el de los que ya en los ochenta formaban parte del Moviment de Defensa de la Terra (MDT), con un peso específico dentro de la organización.

El detonante de la rebelión dentro del independentismo radical fue el no a los Presupuestos del Gobierno catalán la pasada semana, hecho que ha desatado una auténtica ‘guerra civil’ en la CUP. En realidad, esta formación está formada por ocho organizaciones diferentes. Una de ellas, Poble Lliure, la que siempre había sido más proclive a colaborar con Artur Mas y Convergència, ha estallado ahora. Entre los militantes de esta organización se encuentran Carles Castellanos o Blanca Serra, veteranos independentistas que en los ochenta operaban a través de PSAN, de Independentistes dels Països Catalans (IPC) o el MDT. Ambos fueron condenados por pertenencia a Terra Lliure, y Castellanos fue entre 2012 y 2013 vicepresidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC).

Asamblea de la CUP. (EFE)
Asamblea de la CUP. (EFE)

En un documento elaborado este martes, Poble Lliure propone “que los órganos de gestión y las personas liberadas tengan el apoyo de al menos el 65% de la militancia y que su elección se haga mediante voto telemático. En este sentido, creemos que es preciso renovar urgentemente el secretariado actual de la CUP”. Casi nada. Tras el ajustado resultado de la votación que ganó por los pelos el sector duro, la situación interna de la formación radical se ha tensado.

El martes día 7, en una medida reunión de la cúpula de la CUP, se acordó rechazar los Presupuestos del Gobierno de Carles Puigdemont, con lo que se rompió el pacto que garantizaba la estabilidad parlamentaria al Ejecutivo. El resultado de la votación evidenciaba una enorme brecha en la organización: los duros ganaron por 29 votos contra 26 y tres abstenciones.

Ahora, Poble Lliure, partidaria de dar apoyo a los Presupuestos, saca las uñas. En el documento redactado este martes, exige que, “siendo conscientes de la polarización existente en el seno de la CUP, los votos de nuestro grupo parlamentario puedan expresar de manera proporcional el voto de la militancia”. En otras palabras, pide libertad de voto en la Cámara, dadas las distintas sensibilidades que anidan dentro del partido.

El documento reconoce que en esta legislatura, la CUP “se ha visto sometida a unos niveles de tensión política, organizativa y mediática para los que no estaba lo suficientemente preparada". Y señala que el acuerdo de legislatura 'in extremis' (por el que se descabalgó a Artur Mas y se dio luz verde a Carles Puigdemont) y la reciente enmienda a la totalidad de los Presupuestos de la Generalitat “han puesto en evidencia la necesidad de mejorar en los aspectos político, organizativo y comunicativo y, sobre todo, de trabajar decididamente las contradicciones que se dan en el proceso de liberación de nuestro pueblo”. Y como aún no se encararon estas contradicciones, “en algunas decisiones se ha actuado contra los fundamentos históricos del independentismo”.

Artur Mas y Carles Puigdemont. (EFE)
Artur Mas y Carles Puigdemont. (EFE)

Otra de las medidas que exige Poble Lliure dentro de la CUP es que “las cuestiones políticas de importancia (pedidas por tres asambleas territoriales o más) sean decididas por referéndums internos vía telemática, después de un proceso deliberativo real de las asambleas locales y, si es posible, de las asambleas territoriales plenarias”. En otras palabras, que una decisión como la de apoyar o no los Presupuestos no sería decidida por la cúpula, como se hizo, sino por todos los militantes.

La ‘inevitable’ ruptura

El pasado domingo, Poble Lliure celebró su primera asamblea nacional ( a la que envió un saludo Arnaldo Otegi, líder de Sortu; otro destacado 'abertzale', Pernando Barrena, estuvo en el acto de constitución de Poble Lliure en otoño de 2014). Su portavoz, Guillem Fuster, reconoció tras el evento que “la estrategia independentista no existe”, por lo que es preciso “reformular la hoja de ruta”. En alusión a la otra gran organización de la CUP, Endavant-OSAN, Fuster avisó de que “los maximalismos pueden llevarnos a un callejón sin salida”.

En su resolución política, la organización señala: “Hoy podemos y tenemos el deber de superar las carencias del pasado y construir unas repúblicas de Cataluña, del País Valenciano y de las Islas que garanticen al conjunto de la ciudadanía el derecho a la vivienda, a la sanidad, a la educación, a la autonomía personal y a unas condiciones dignas de trabajo”.

“Hoy podemos y tenemos el deber de superar las carencias del pasado y construir unas repúblicas de Cataluña, del País Valenciano y de las Islas", dice

Subraya también la resolución que “En Cataluña, llegado ya el punto de la inevitable confrontación democrática con el Estado y de definir los pilares sobre los que es preciso edificar la nueva república catalana, el liderazgo de este proceso no se puede permitir actitudes dubitativas, dilaciones o de búsqueda de un nuevo engaño en forma de pacto para la reforma de un Estado intrínsecamente hostil a los intereses de las clases populares catalanas”.

Ante ello, reclama “la necesidad de ruptura respecto a las legalidades que niegan nuestra soberanía”. También exige “el despliegue de las estructuras necesarias para la puesta en marcha del proyecto de nuevo Estado: hacienda propia, banca pública, cuerpo jurídico y administrativo y una política de relaciones internacionales que garantice los máximos apoyos posibles al reconocimiento de la república catalana”. El tercer punto es “el desarrollo de un proceso constituyente participativo y de base en coordinación plena con el trabajo en las instituciones”. Por último, se compromete a “desplegar relaciones políticas con todas las fuerzas políticas susceptibles de ser partícipes de este acuerdo” y a trabajar para crear un “movimiento imparable a favor de la República Confederal de los Països Catalans”.

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