'BOMBERO PIRÓMANO' DE LA ABOGACÍA

Jaume Asens: así es el teniente de alcalde barcelonés 'amigo de los okupas’

En la abogacía barcelonesa, Asens es conocido en amplios círculos como el 'bombero pirómano', especialista en desatar conflictos donde no los hay

Foto: Carlos Jiménez Villarejo, Ada Colau y Jaume Asens (d). (EFE)
Carlos Jiménez Villarejo, Ada Colau y Jaume Asens (d). (EFE)

Hasta hace poco, el nombre de Jaume Asens era una referencia en el mundo de los antisistema y de los movimientos sociales de Barcelona. Hoy, su nombre agita a algunos sectores de la sociedad barcelonesa: no es solo el tercer teniente de alcalde de la ciudad, sino el “amigo de los okupas”, según calificación de la oposición, y el defensor de los 'antis'. Su nombre cobró fuerza cuando trascendió que, como teniente de alcalde, realizó una llamada telefónica a la abogada Paz Vallés, que representaba a un guardia urbano al que un mantero le había abierto la cabeza con un palo.

El teniente de alcalde pretendía que la abogada no pidiese prisión para el mantero (al final, acabó pidiéndola, conforme le decía su cliente; y el juez, dictando cárcel). El bufete al que pertenece Vallés, el de Pau Molins, defiende algunas causas que afectan a personal de la Administración local porque ganó ese trabajo por concurso, y Asens trató de utilizar su posición en el Ayuntamiento para colocar sus instrucciones.

El teniente de alcalde Asens se considera muy cercano a los okupas, pero no ha ocultado su relación con miembros de la Guardia Urbana que hacen méritos

La tensión con la Guardia Urbana es notable tras ese incidente, a pesar de que Asens acostumbra a reunirse con algunos miembros de ese cuerpo en los bares de la zona alta de Barcelona. Los clientes de estos bares, en las inmediaciones del Turó Park, asistían asombrados a discusiones bizantinas sobre cuestiones de seguridad del Ayuntamiento, en voz alta y sin recato alguno, entre el tercer teniente de alcalde y agentes de la Policía Local barcelonesa mientras tomaban un café.

Pero eso son solo algunos de sus interlocutores. En la mayor parte del cuerpo, el nombre de Asens produce urticaria. “No nos puede ver -señala un mando de la Policía Local a El Confidencial-. Nos sentó muy mal su injerencia en el tema del mantero. Debía ser más hábil y no meterse en estos berenjenales”. Para este mando, la alcaldesa “lo disculpa porque son amigos y no puede permitirse una crisis de gobierno. Pero está claro que cuando lo disculpa no dice la verdad, titubea, hace determinados gestos… por lo que sabemos, intentó hacer valer su cargo para que no se pidiese prisión para el agresor y eso son coacciones. La alcaldesa debe cesarlo”.

El ‘bombero pirómano’

Esta fuente relata que en septiembre pasado, cuando dos guardias urbanos pidieron a un mantero que se fuera de una zona en Montjuïc -donde vendía tallas sin permiso-, se encaró a los agentes. Cogió a uno del cuello, le dio un puñetazo al otro y les espetó: “Sepan que conozco al señor Asens y lo voy a llamar”. Y así lo hizo. A los pocos días, la oficina donde estaban los dos agentes recibió una llamada del teniente de alcalde. Los citó en su despacho y solo acudió uno. El otro le respondió que si quería algo, se lo hiciese saber por conducto reglamentario. Evidentemente, nunca se produjo una nueva citación. Ante el otro, Asens se disculpó por la actitud del vendedor y zanjó el asunto sin abrir expediente alguno por la agresión a los urbanos.

Agentes antidisturbios de los Mossos rodeando los accesos del llamado 'banco expropiado' de Barcelona. (EFE)
Agentes antidisturbios de los Mossos rodeando los accesos del llamado 'banco expropiado' de Barcelona. (EFE)

En la abogacía barcelonesa, Asens es conocido en amplios círculos como el 'bombero pirómano', especialista en desatar conflictos donde no los hay. Un ejemplo: nada más llegar al poder Ada Colau, un grupo de trabajadores de Movistar se encerró en un céntrico local de Telefónica. El Colegio de Abogados comenzó a mediar para resolver el conflicto y logró que tanto Telefónica como sus empleados se sentasen a negociar. 

“El ‘conseller’ ya había dado orden de desalojo, pero logramos pararlo y abrir negociaciones, ofreciendo un lugar neutral para ello”, dice a El Confidencial un miembro del Colegio de Abogados. A los 10 minutos de lograr parar el desalojo, Colau, recién llegada a la alcaldía, juntamente con Asens, se personó en el local para ‘pulsar’ la situación. Hubo un primer acercamiento y una semana después se produjo una segunda reunión. “Se presentó Asens y aquello duró media hora. La negociación se rompió”, añade la fuente citada. Poco más tarde, la situación se había podrido, los empleados mantuvieron la huelga (aunque los sindicatos mayoritarios ya habían llegado a un acuerdo con la compañía) y contrataron al despacho de Asens para llevarles el caso.

Asens, con Colau, el Día Internacional del Pueblo Gitano. (Facebook: Jaume Asens)
Asens, con Colau, el Día Internacional del Pueblo Gitano. (Facebook: Jaume Asens)

Más espectacular fue el asedio al Parlamento catalán el 15 de junio de 2011, que terminó en condenas. La comisión jurídica del 15-M había desaconsejado bloquear la Cámara por las consecuencias penales que podía acarrear.

El control del 15-M

“Asens era el abogado de la tangana -explica un abogado barcelonés a este diario-. Hace años, logró convertirse en el abogado de Legal Team en España. Era una organización a nivel europeo para defender a los participantes en todas las grandes manifestaciones antisistema y antiglobalización”. Cuando estalló el 15-M, Asens intentó el control de la situación, cosa que logró al final. En una asamblea celebrada a finales de mayo de 2011 con los indignados en la plaza de Cataluña de Barcelona, cuando la comisión jurídica aconsejó no bloquear el Parlamento, Asens, en representación de Legal Team, fue quien dijo que podía hacerse sin consecuencias.

"Yo vi a Asens, con chaleco amarillo, repartiendo órdenes", asegura otro abogado que estuvo presente en el bloqueo al Parlament catalán en 2011

Los abogados moderados propusieron dejar un corredor abierto desde el metro a la entrada lateral del Parque de la Ciutadella (donde se ubica la Cámara), porque de ese modo no se bloqueaba totalmente la institución y se evitaba el delito, pero los ‘duros’ calificaron de “cobardes” a los moderados. Al final, Legal Team, con Asens a la cabeza, se salió con la suya y el bloqueo fue total. “Yo vi a Asens, con chaleco amarillo, repartiendo órdenes durante el bloqueo, en las inmediaciones del lugar. Acabó defendiendo a algunos de los que estaban allí y perdió el caso”, dice a El Confidencial un abogado.

Asens, que no ocultaba su interés de poder representar a los indignados en pleitos judiciales, era partidario de bloquear el Parlament. Como consecuencia, algunos diputados fueron zarandeados, escupidos, atacados y el propio Artur Mas tuvo que llegar en helicóptero para sortear el bloqueo. Luego, tal y como había vaticinado la comisión jurídica, algunos de los principales responsables fueron condenados. Otro letrado subraya: “Se equivocó totalmente. Planteó la defensa desde el punto de vista político y por eso estaba destinado al fracaso”.

La ‘escuela’ de Asens

Asens, en una rueda de prensa del Observatorio DESC.
Asens, en una rueda de prensa del Observatorio DESC.

Sobre el cerco al Parlament, el propio Asens escribió luego que fue un “bloqueo simbólico” que terminó con “insultos, empujones o escupitajos de un grupo de concentrados hacia algunos políticos”. Pero achacó luego a la “sobreactuación” de la clase política la polémica generada. Y, especialmente, a la prensa (a la que acusa de “verbosidad hostil”) que, en una “sobrerreacción, casi unánime, de medios y clase política puso al movimiento en una difícil tesitura: la de reivindicarse una vez más ante la opinión pública”.

Era uno más de los incendios provocados por el ‘bombero pirómano’. En los años ochenta, entró como pasante en el despacho de Francesc Arnau, hoy jubilado. Arnau era un mítico letrado antisistema, con más de una decena de expedientes abiertos por desacato. Fue un buen maestro de Asens. En los años noventa, el ahora teniente de alcalde fue abogado de los etarras Juan Carlos Maya, Concepción Casado y Zigor Larredonda, condenados posteriormente por pertenencia a banda armada. Pertenecía entonces al Despacho de Asesoramiento Laboral y Popular. Luego, inició una larga trayectoria profesional convirtiéndose en referencia de la defensa del extraparlamentarismo. Desde entonces, se ha especializado en preservar los intereses de miembros de movimientos antisistema, okupas, miembros de la antiglobalización, causas generales y ha llevado incluso la defensa de algún militante de grupos anarquistas internacionalistas.

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