JUNQUERAS ‘INTERVIENE’ LA MAYOR OFICINA REGISTRAL DE CATALUÑA

El 'procés' amenaza con llevarse por delante 300 trabajadores de los registros catalanes

El Gobierno catalán tiene la intención de convocar un concurso que les conduciría al paro, aunque algunos llevan hasta 30 años en su puesto de trabajo

Foto: El vicepresidente del Govern y 'conseller' de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras (d), acompañado del secretario de Hacienda, Lluís Salvadó. (EFE)
El vicepresidente del Govern y 'conseller' de Economía y Hacienda, Oriol Junqueras (d), acompañado del secretario de Hacienda, Lluís Salvadó. (EFE)

Casi tres centenares de trabajadores de los registros públicos de Cataluña están en estos momentos con el corazón en un puño ante la posibilidad de que  o bien les trasladen de puesto y les rebajen el sueldo o bien se queden de patitas en la calle. ¿El motivo? La construcción de la República catalana. Y es que el Gobierno autonómico tiene la intención de convocar un concurso que les conduciría al paro, aunque algunos llevan hasta 30 años en su puesto de trabajo.

“El vicepresidente, Oriol Junqueras, y el secretario de Hacienda, Lluís Salvadó, han reiterado varias veces que cuentan con nosotros, pero no hay nada seguro, porque el Gobierno prepara un concurso público para cubrir nuestras plazas y dejarán las oficinas de los registradores sin personal”, dice a El Confidencial Jordi Maldonado, responsable de función pública del sindicato CSIF.

Los tres centenares de trabajadores de las oficinas de los registradores realizan una función muy concreta: la recaudación de tributos, un plato apetitoso para el Gobierno catalán, que está creando la Agencia Tributaria Catalana (ATC) como estructura de Estado fundamental. Estos trabajadores no tienen un salario elevado, pero sí complementos por la antigüedad y por la productividad, lo que los convierte en salarios más o menos normales. En la actualidad, sacan adelante el 100% de su cometido. “La ATC, sin tantos recursos humanos y medios técnicos, solo puede revisar un porcentaje muy bajo de documentos”, dice un comunicado de CSIF.

Los 300 trabajadores de las oficinas de registradores realizan una función muy concreta: la recaudación de tributos, un plato apetitoso para el Gobierno catalán

El pasado martes, los representantes de este colectivo se reunieron con un portavoz de la Consejería de Economía de la Generalitat (departamento que también encabeza Oriol Junqueras). Y allí quedó de manifiesto la intención de convocar concursos para cubrir todas las plazas de la ATC. “Nuestra preocupación es que, aun en el caso de que seamos absorbidos por la Agencia, el Gobierno no tiene intención de conservarnos la antigüedad ni las categorías que tenemos”, subraya Maldonado.

Pero si a través del concurso se cubren las plazas, los actuales trabajadores de los registros deberán ser despedidos por los despachos de los registradores, puesto que su categoría no es de funcionarios, sino de personal laboral. Y hay más: “Resulta que, si me absorben, me voy a un puesto de inferior categoría, perdiendo años de antigüedad y cobrando menos”, critica el dirigente sindical. La otra cara de la moneda es aún peor: los empleados pueden ser despedidos por el registrador y no tienen derecho a indemnización porque dependen de una oficina que es como si tuviera una contrata con la Administración, entendiéndose que cesa esa contrata, por lo que se acabó lo que se daba.

Denunciará el contrato

El próximo 1 de julio, el Gobierno catalán denunciará el convenio con los registradores de la propiedad y mercantiles. A partir de ahí, se abrirá un paréntesis para convocar concursos y habrá nueve meses para que todo esté en funcionamiento: el 1 de abril de 2017, abrirán la puerta 11 centros de recaudación de la ATC y otras oficinas recaudatorias de las diputaciones. Es un paso más en la conformación de la estructura de Estado. Pero mientras tanto, habrá que convocar concurso de los puestos de trabajo disponibles, con los correspondientes plazos para poder interponer recursos. En total, pues, pueden pasar tranquilamente esos nueve meses antes de poder saber con cuántos funcionarios puede contar la Generalitat.

“Aunque Junqueras ha prometido que cuenta con nosotros, no tenemos ninguna seguridad de que eso sea así. En todo caso, que nos lo demuestren y que convoquen un concurso cerrado y no abierto, como pretenden, respetando las categorías que tenemos y conservando las antigüedades”, subraya Maldonado.

Pero de lo que no hay duda es de que la ATC seguirá engordando en estructura y personal. Y como su principal misión es controlar la caja del dinero, Junqueras ha puesto en ella todo su empeño. De ahí que uno de los nichos clave en la recaudación sean los registradores, que son los que cobran todas las transacciones que se hacen en Cataluña. Los registradores dependen del Gobierno autonómico y su personal es laboral. Sus oficinas son necesarias en la estrategia secesionista del Ejecutivo catalán.

De hecho, según ha podido conocer El Confidencial, la oficina del registro de Hospitalet de Llobregat, la mayor de Cataluña, desaparecerá en breve para trasladarse a las oficinas que la propia ATC acaba de inaugurar en la Zona Franca de Barcelona. Todo un puntazo que más parece una declaración de intenciones sobre la larga marcha del proceso catalán que la racionalización de una estructura que se caracteriza por funcionar como una maquinaria perfectamente engrasada y que nunca ha tenido problemas laborales ni políticos.

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