LA ANC RENOVARÁ CARGOS Y APROBARÁ CUENTAS EN POCAS SEMANAS

'Conspiraciones' de palacio para controlar la gran organización del independentismo

Para los críticos, el actual presidente de la ANC ha sido demasiado condescendiente con CDC y con Artur Mas, por lo que ha situado a la Asamblea en una difícil posición

Foto: El presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez. (EFE)
El presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez. (EFE)

El presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, está moviendo sus piezas para intentar ser reelegido dentro de unas semanas. Esta entidad ha convocado una asamblea general el próximo 17 de abril, en la que se aprobarán las cuentas y se elegirá un nuevo secretariado, que será el que a primeros de mayo decida quién es el nuevo presidente. Y Sánchez, que sucedió en el cargo a la carismática Carme Forcadell, no es del agrado de todos: los históricos prefieren hacerle frente y han comenzado por su parte algunos sondeos para comprobar qué apoyos tienen e intentar desbancar al execosocialista Sánchez.

El actual líder de la ANC sabe muy bien lo que quiere y ha comenzado a mover sus peones. Si por algo se caracteriza es por ser un hábil estratega. El pasado 9 de marzo, hubo un discreto encuentro entre representantes críticos de la Asamblea y de Òmnium Cultural (la otra gran entidad independentista que ha contribuido a las grandes movilizaciones de los últimos años). Pero la ‘organización hermana’ no está dispuesta a participar en ninguna maniobra que pueda desestabilizar a la ANC. Sánchez lo sabe y prepara su contraataque. Si le sale bien, será demoledor para sus ‘enemigos’.

Para los críticos, Sánchez ha sido demasiado condescendiente con los deseos de Convergència Democràtica (CDC) y, más concretamente, con Artur Mas, por lo que ha situado a la Asamblea en una difícil posición, “ya que transmite la idea de que es una correa de transmisión de Convergència”. Fuentes del sector crítico reconocen a El Confidencial, no obstante, que es difícil encontrar un candidato de peso que pueda enfrentarse a Sánchez y, sobre todo, que entidades o instituciones ajenas se posicionen sobre una cuestión interna de la ANC.

Carme Forcadell. (EFE)
Carme Forcadell. (EFE)

“Es cierto que Jordi Sánchez ha sido muy discutido. Pero también lo es que la influencia partidista va por zonas. De hecho, todos los partidos han intentado influir en la Asamblea. Y en unos sitios ganan los partidarios de ERC, en otros, los de ICV, en otros, los de CDC e incluso en alguna zona, los de la CUP”, explican fuentes críticas a este diario.

Sí aseguran que con Sánchez la ANC ha perdido fuelle, pero eso es debido a varios motivos: uno de ellos es el cansancio de la gente. “No puede mantenerse una tensión extrema durante un periodo prolongado de tiempo. En realidad, es casi un milagro que a los cuatro años de comenzar las movilizaciones todavía podamos sacar a la calle a millones de personas. Pero esa gran movilización no se puede prolongar eternamente. Es verdad, no obstante, que algo queda, porque nunca se habían visto tantas banderas independentistas colgadas de los balcones en Cataluña. Y, además, muchas de ellas llevan ondeando años. Una cosa es tenerlas durante una semana o un mes y otra mantenerlas durante años, lo que indica que los ciudadanos se han concienciado y mantienen una militancia activa y permanente”, señalan las fuentes citadas.

Y hay otro motivo que aducen los críticos: la ANC se ha vuelto más ‘elitista’. O menos populista, por decirlo de modo más exacto. El discurso de Carme Forcadell era “muy de calle, muy popular”, mientras que el de Sánchez denota su perfil académico y es más intelectual. Eso, afirman, puede arrastrar a menos gente, porque “se ha perdido el contacto con las bases”.

Reforma drástica de los estatutos

Los movimientos de los críticos no han pasado desapercibidos para Sánchez, que ha iniciado contactos con personas de peso dentro de la organización para garantizarse un futuro en la ANC. Ante la asamblea general del mes de abril, planteará una reforma drástica de los estatutos. Entre otras cosas, pretende ampliar el número de los miembros del secretariado nacional, establecido en 75 en la actualidad.

El discurso de Carme Forcadell era “muy de calle, muy popular”, mientras que el de Sánchez denota su perfil académico y es más intelectual

Pero la reforma más importante es la que hace referencia a su propio cargo: quiere ampliar el mandato de los máximos responsables de la entidad y permitir que los dirigentes se puedan volver a presentar tras su tercer año en el cargo.

Hasta ahora, las elecciones internas en la ANC han de celebrarse obligatoriamente cada año y los máximos responsables solo pueden estar tres años en su cargo. Por ese motivo, por ejemplo, Carme Forcadell tuvo que dejar la presidencia de la organización el año pasado, ya que no podía aspirar a otro mandato al haber agotado los tres años como presidenta de la misma.

La envolvente de Jordi Sánchez es clara: dar entrada en el secretariado a una mayor representación de sus partidarios, que desplazarían definitivamente a los históricos, y asegurarse la presidencia por un lapso mayor de tiempo, ya que de lo contrario sabe que en la primavera de 2018 deberá cesar y dejar paso a un nuevo líder. El pulso dentro del independentismo está servido.

 

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