LOS RADICALES ANALIZAN LAS CONSECUENCIAS NEGATIVAS DEL ‘PRESIDENT’

Mas y la CUP se enrocan en sus posiciones ante la jornada decisiva del domingo próximo

En la CUP no se vería mal un recambio de Mas... Pero desde JxS se advierte de que no va a haber cambios: el candidato es Artur Mas y no se piensa sustituir

Foto: Artur Mas sentado, ve pasar al líder de la CUP Antonio Baños en el segundo debate de investidura. (EFE)
Artur Mas sentado, ve pasar al líder de la CUP Antonio Baños en el segundo debate de investidura. (EFE)

Máximo suspense en Cataluña. Y también máxima cautela. A estas alturas, nadie -ni siquiera dentro de la CUP- se atreve a vaticinar qué ocurrirá el próximo domingo 3 de enero, fecha a la que ha sido aplazada a última hora la decisión, cuando la formación radical reúne a sus órganos de dirección para determinar si acepta investir o no a Artur Mas como nuevo ‘president’. Y es que las fuerzas dentro del partido están muy igualadas. Algunos sectores de Convergència se muestran pesimistas sobre el resultado, pero en Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), sin embargo, lo tienen muy claro: “Creemos que al final habrá investidura. Oriol Junqueras [presidente de ERC] también lo cree. Tanto que dejó la alcaldía de Sant Vicenç dels Horts [renuncia que se formalilzó ayer a última hora de la tarde] pensando en hacerse cargo del área económica del nuevo Gobierno. ¿De qué, si no, iba a dejar la alcaldía si no tuviese muy claro que va a formar parte del Gobierno?”, dice una fuente interna de ERC a El Confidencial.

En la CUP no se vería mal un recambio de Mas, incluso por el líder republicano (hasta ahora se había barajado la opción de que fuese Raül Romeva, cabeza de lista de Junts Pel Sí). De hecho, en sus informes internos la CUP subraya que se ha de “ceder solo lo imprescindible para poder investir, dejando claro que en cualquier caso no son votos a Mas ni a CDC, sino que son votos para que el proceso siga adelante y dejar claro que cedemos la responsabilidad de su gestión a ERC y a las personas independientes de izquierdas de la coalición JxS”.

Junqueras ha dejado la alcaldía de Sant Vicenç dels Horts ¿De qué, si no, iba a dejarlo si no supiera que va a formar parte del Gobierno?

Pero desde JxS se advierte de que no va a haber cambios: el candidato es Artur Mas y no se piensa sustituir. O sea, enroque total. “Fuimos a las elecciones diciendo que nuestro candidato a presidente era Mas, por lo que los ciudadanos que nos votaron sabían perfectamente qué y a quién estaban votando. ¿Cómo puede pretender la CUP obligar a que pongamos de ‘president’ a una persona determinada? ¿Es que se creen con derecho a veto?”. El propio Artur Mas lo dejó claro públicamente ayer: la CUP tiene mucha fuerza en su situación actual, incluso para provocar elecciones anticipadas, “pero no tanta como para cambiar un presidente”.

También el presidente de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Jordi Sánchez, reconoció en una entrevista a una emisora vasca que la investidura de Artur Mas “ocurrirá tarde” y que “hay sectores de la población con una cierta fatiga por este proceso tan largo” de negociaciones.

Las consecuencias negativas de Mas

La figura de Artur Mas ha generado, según los documentos de la CUP, seis consecuencias negativas. La primera de ellas es “tensionar el espectro independentista innecesariamente”. La segunda, diluir el conflicto principal, “que es con el Estado español”. La tercera, condicionar el contenido de las mesas de negociación entre la CUP y Junts Pel Sí. La cuarta, dar argumentos “a los sectores unionistas y terceristas”, es decir, partidarios de una “tercera vía”. La quinta, no reforzar en los últimos tres meses el posicionamiento del independentismo. Y la sexta, que, “sobre todo, ha convertido en mártir y garante del proceso a una persona, paradójicamente aquello contra lo que luchábamos”.

Artur Mas. (EFE)
Artur Mas. (EFE)

Estas críticas no influirán en la votación sobre la investidura de Mas, no son más que un análisis coyuntural de la situación. No deben entenderse, pues, como argumentos a favor o en contra de la investidura que decidirán los dirigentes de la CUP el próximo domingo día 3 de enero.

Los documentos también explican que, en el caso de tener que ceder y dar luz verde definitiva a la investidura, a los radicales solo les vale el “control de los acuerdos”, la “movilización social para aplicar el plan de choque”, la confianza en sus parlamentarios, el despliegue “de alianzas internacionales, especialmente dentro del Estado español [sic]” y el tejer “una red antirrepresiva en previsión a la reacción del Estado”.

Por último, reconocen que la CUP deberá “labrar un discurso y plasmar una acción política nítidamente de izquierda transformadora que nos permita retejer complicidades con los agentes movilizados por los derechos sociales, las organizaciones anticapitalistas, las clases populares y las plataformas electorales o partidos de izquierdas”.

Cataluña

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