ESPERAN PLANTARLE CARA EN UN CONGRESO EN ABRIL DE 2016

Los ‘barones’ de Convergència comienzan a plantear a Mas elecciones anticipadas

Consideran vergonzante y de juzgado de guardia el espectáculo que están dando los líderes políticos catalanes

Foto: Reunión de la ejecutiva nacional de CDC. (EFE)
Reunión de la ejecutiva nacional de CDC. (EFE)

Algo comienza a moverse dentro de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Tras la bochornosa asamblea de la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), en la que los partidarios y los detractores de su investidura empataron sospechosamente con 1.515 increíbles votos cada uno, se avecinan horas duras para el presidente catalán, Artur Mas. El cabeza de lista de Junts pel Sí (JxS, la plataforma que apoya a Mas), Raül Romeva, salió ayer al paso de las valoraciones de la CUP y afirmó que ellos ya habían hecho su propuesta en forma de documento y que ahora es la CUP la que ha de decir algo. Por no proponer, ni siquiera se han planteado un candidato alternativo a Artur Mas, que sí que podría ser admitido por la CUP. Pero Romeva aseguró que si los radicales han empatado, es su problema: que desempaten. El problema, sin embargo, lo tiene JxS en su casa, porque no puede formar gobierno hasta que la CUP lo diga.

La situación ha provocado, sin embargo, otros efectos colaterales: algo comienza a moverse en Convergència Democràtica (CDC), el principal partido que integra Junts pel Sí. Es la formación de Artur Mas y los suyos consideran vergonzante y de juzgado de guardia el espectáculo que están dando los líderes políticos catalanes. El segundo de la lista de CDC en las elecciones del 20 de diciembre, Carles Campuzano, fue el primer en abrir el debate ayer. “Después del ridículo de la CUP, la legislatura, tal y como se planteó la noche del 27-S, está acabada; otra mayoría o elecciones para gobernar”, lanzó por Twitter.

Fuentes de Convergència consultadas por El Confidencial señalan que “el posicionamiento de Campuzano es sólo el inicio. Durante las próximas semanas, se irán dando a conocer las posturas de diferentes dirigentes convergentes descontentos con la situación actual”. Un alto cargo que pide el anonimato resume un sentimiento que crece como la espuma en las filas convergentes: “Artur Mas debería haber salido hoy [ayer para el lector] y convocar elecciones. Con ello, daría en las narices a la CUP, despejaría muchas incógnitas y recuperaría el prestigio perdido. Pero así seguirá siendo rehén de sus debilidades”. El mismo alto cargo explica que “todos sabemos que la independencia es inviable y si CDC mantiene el rumbo, ya veremos qué pasa, porque la gente comienza a estar muy cansada”.

Pero Artur Mas vive en otra dimensión política. Durante la inauguración oficial de una cárcel de lujo en Tarragona, el ‘president’ afirmó que no pasa nada y que “el país funciona, el Gobierno funciona y las administraciones funcionan”. Claro que lo dice el presidente de un Gobierno que lleva tres meses paralizado, con una efectiva intervención económica por parte del Gobierno español (algunas fuentes apuntan a que en después de las vacaciones se envió a Cataluña una remesa de 350 millones para pagar a las farmacias pero se gastó en otras ‘prioridades’ y eso decidió la intervención efectiva, o sea, el enviar dinero a Barcelona sólo contra facturas) y con una situación política que raya en el esperpento, de total inestabilidad y provisionalidad.

Apuntan al entorno de Mas

A pesar de lo que piense Mas, incluso en Convergència tienen una percepción distinta a la suya de lo que es la realidad. En la formación del ‘president’ hay un movimiento que cada vez es más numeroso de dirigentes contrarios al pacto con la CUP e incluso con ERC. Una de estas fuentes relata que en octubre pasado, el partido contrató a una empresa de sondeos para conocer cuál era la fórmula para ganar las elecciones del 20 de diciembre. “El estudio concluía que una plataforma con CDC y ERC obtendría 12 senadores y 21 escaños. Yendo por separado, ERC sacó 9 y Convergència, 8, por lo que quedamos por debajo de esa cifra. Pero lo importante era la lectura que se hacía de los resultados: la imagen que ha quedado es que el ganador es Podemos, cuando si se hubiera hecho caso al estudio el ganador sería una pataforma independentista”. En el estudio, se recomendaba una fórmula para concurrir a los comicios: CDC y ERC debían ir juntas en las demarcaciones de Gerona, Tarragona y Lérida pero por separado en Barcelona, aunque para el senado la unidad se mantendría en las cuatro circunscripciones. Y apuntan a un hombre muy cercano a Artur Mas como el responsable de que no se adoptase la fórmula ganadora porque con ella perdía ascendencia sobre el ‘president’ y el proceso.

“Así no podemos seguir. Lo que se intentará es reconducir la situación y buscar nuevos aliados”. Ese asalto al poder se producirá, muy probablemente, en el mes de abril, cuando está previsto un Congreo de Convergència que debería ser el de la refundación. “No queremos barrer del mapa a Artur Mas, sino apuntar a su entorno, que es el verdadero responsable de la situación en que nos encontramos”, añaden las fuentes.

Preocupación en el Govern

El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell. (EFE)
El consejero de Economía, Andreu Mas-Colell. (EFE)

Estas fuentes dan por seguro el veto a Artur Mas en la reunión de la cúpula de la CUP del próximo sábado y que han de ir a elecciones en marzo. “Pero en abril tenemos congreso de Convergència y ya veremos qué sucede. De momento, habrá posicionamientos de altos dirigentes para reconducir la situación”.

Explican también las fuentes que en el seno del Gobierno de la Generalitat se ve con preocupación la deriva independentista de Artur Mas. El propio consejero de Economía, Andreu Mas-Colell, ha alertado de los peligros de abandonarse en brazos de los radicales, aunque Artur Mas ha hecho poco caso, habida cuenta de que su única precocupación es salvar su cuello y mantener su sillón de ‘president’. Al menos cinco miembros del Gobierno, según fuentes internas de CDC, se han posicionado privadamente en contra de la deriva del Ejecutivo y del ‘president’.

El problema, para los críticos que comienzan a moverse en el interior de Convergència, es que Mas ha comprometido 270 millones para un plan de choque reclamado por la CUP como una condición sine qua non para investirlo. “Lo malo –añaden- es que la aprobación de los presupustos está en manos de los señores del espectáculo bochornoso de este domingo. ¿Son estos señores los que me los van a aprobar? ¿Y son estos señores los que me van a aprobar los presupuestos del año siguiente? ¿A cambio de qué? ¿Exigirán otra asamblea con empate final para aprobar los presupuestos de la Generalitat? ¿Y cuántas asambleas harán? ¿Puedo confiar en ellos?”. Esas preguntas, de momento, no entran en el catálogo de Artur Mas.

Cataluña
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