SIN OPCIÓN GANADORA TRAS UN DÍA DE ASAMBLEA

Empate a 1.515 votos en la votación definitiva de la CUP para investir a Artur Mas

La CUP ha anunciado que en la tercera y última votación se ha producido un empate exacto a votos. Después de un día de deliberaciones, todo había quedado reducido a Sí o No en la última ronda

Foto: Vista general de la Asamblea de la CUP que debate el futuro de Artur Mas. (EFE)
Vista general de la Asamblea de la CUP que debate el futuro de Artur Mas. (EFE)

Empate exacto. Empate a 1.515 votos entre los asamblearios de la CUP partidarios de investir a Artur Mas como president de la Generalitat y los que rechazaban esa idea. Después de toda una jornada de deliberaciones y tres votaciones para ir cribando posibles opciones, no hay ganadores.

La formación anticapitalista ha anunciado que se da una prórroga hasta el día 2 de enero para tomar una decisión. Después de este insólito resultado, la dirección de la CUP ha convocado una reunión del consejo político de la formación y del grupo de acción parlamentaria, que agrupa a sus diputados en el Parlament, para decidir qué hacer.

A la CUP se le acabó el crédito. Tenía que habérsele acabado a Artur Mas, pero fue a la formación radical, que en su asamblea de hoy dio un espectáculo entre el ridículo y la improvisación que provocó la decepción de muchos de sus seguidores. La diputada Anna Gabriel lo reconoció tras conocerse los resultados: “Se pueden ridiculizar las asambleas de la CUP, pero éste es nuestro mecanismo”.

("Por motivos familiares estoy en Andalucía y no he podido ir a la asamblea. Espero que no dependa de un sólo voto")

 

Los reunidos en asamblea votaron tres veces. Durante todo el día fue ganando el no a la investidura y, sorprendentemente, en la última votación, los dos grupos empataron en 1.515 votos. Era como encontrar una aguja en un pajar, pero ocurrió. Artur Mas tuvo su ‘CUPonazo’. Lo negativo es que en manos de los organizadores de este espectáculo está el futuro del Gobierno catalán y, de rebote, de todos los ciudadanos de Cataluña.

Los resultados de la asamblea son todo un mensaje para Artur Mas. Los radicales votaron cuatro opciones, dos de ellas a favor de investir a Mas como ‘president’ y las otras dos contrarias. Desde primeras horas de la mañana, los partidarios del no eran más ruidosos. La primera opción proponía aceptar la propuesta de acuerdo político de Junts pel Sí (JxS) de avanzar hacia una República Catalana, aplicando el plan de choque social acordado con la CUP y aceptar una presidencia encabezada por Artur Mas.

 

La segunda opción era rechazar la presidencia de Mas y el acuerdo político, agotar el plazo de negociación y asumir el ir a unas nuevas elecciones. La tercera opción era rechazar el acuerdo político pero favorecer la investidura de Mas para evitar el adelanto de elecciones. Y la cuarta, rechazar la presidencia de Mas y pedir a JxS que estableciese acuerdos con otras fuerzas, garantizando la abstención de la CUP para la investidura, aunque en caso de que no diesen fruto esos contactos, ir a nuevas elecciones.

En una primera votación, la segunda opción fue la que ganó por un estrecho margen: el 47,14% frente al 45,72% de la opción primera. La tercera opción acaparó el 3,62% y la cuarta, el 3,42%. En segunda votación, la cosa avanzó, pero no cambió mucho: la segunda opción, el no a Mas y al acuerdo político, obtuvo el 49,7% de los votos, a dos décimas de la mitad necesaria para ser vinculante. La opción número 1 alcanzó el 48,71% y quedó descartada ya la tercera, que obtuvo 28 sufragios (el 0,92%). Y en tercera votación se fue la luz: las dos primeras opciones empataron a 1.515 votos. El secretariado de la CUP se reunió de inmediato, dando largas a la prensa y anunciando una rueda de prensa sin permitir preguntas. Ni el mismísimo Mariano Rajoy se hubiese atrevido a tanto en una votación histórica.

Fue una tarde de infarto, una votación que se situaba entre la expectación del Festival de Eurovisión y el del Premio Planeta. El suspense viene dado por el mecanismo utilizado, no por el contenido de las votaciones. Todo para acabar, sorpresivamente, en un empate en el que no cuadraba nada.

Empate a 1.515 votos en la votación definitiva de la CUP para investir a Artur Mas

Aviso a Artur Mas

A Artur Mas, pues, casi se le acabó el crédito. Y en este escenario de fracaso y desconcierto, la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) considera que con su negativa al líder de Convergència Democràtica (CDC) se refuerza “el posicionamiento contra el antiguo régimen autonomista”. Y no sólo eso: lo importante es que “el escenario de unas nuevas elecciones ofrece la oportunidad de hacer efectiva la hegemonía de la izquierda en el proceso independentista”.

Pero aun así el resultado es, según fuentes de la propia CUP, todo un sonoro tortazo a Artur Mas, cuyo futuro se ha convertido, de repente en negro, a menos que los Reyes sean generosos y le levanten parte del castigo. Para mañana, Día de los Inocentes, JxS había previsto una batería de declaraciones triunfalistas y de acciones y gestos grandilocuentes, pero todo se ha ido al traste ante la tozudez y coherencia de las bases de la CUP. Los posicionamientos grandilocuentes tendrán que esperar. Pero desde las filas de la CUP ya ha recibido un aviso formal: “La propuesta que nos hizo no tiene un apoyo mayoritario”. Que tome, pues, precauciones y se mueva.

 

Los diputados de la CUP Eulàlia Reguant (i), Anna Gabriel y Julià de Jòdar (d), junto a David Fernández en la Asamblea. (EFE)
Los diputados de la CUP Eulàlia Reguant (i), Anna Gabriel y Julià de Jòdar (d), junto a David Fernández en la Asamblea. (EFE)

La CUP, por su parte, ha convocado para el día 2 de enero a sus dirigentes territoriales, a su Consejo Político y al Grupo de Acción Parlamentaria para saber qué hacer ante el “empate técnico”. Lo cierto es que ni hecho a propósito. El líder de la CUP en el Parlamento catalán, Antonio Baños, justificó los mecanismos utilizados: “La construcción de la República Catalana sólo se puede hacer a través de la participación popular, de las asambleas y del voto. Muchas decisiones las toman actualmente una, dos, tres o cuatro personas colgadas de un teléfono que tiene al otro extremo, en muchas ocasiones, a un oligarca. Y nosotros tenemos ahora un reto político y la necesidad de encontrar soluciones partiendo de un principio básico, que es que nada se hará en la República Catalana sin consultar a los ciudadanos. Las decisiones no las tomará alguien encerrado en el despacho y desconectado de la sociedad”.

Su compañera Anna Gabriel, sin embargo, adelantó que”Junts pel Sí debe sacar conclusiones y entender que tiene que poner encima de la mesa algo más y a otro candidato. Alguien ha de leer así los resultados”.

Fuentes de la CUP destacan la “coherencia” de la formación por mantener el tipo ante las fuertes presiones tanto de algunos sectores de la propia CUP como desde CDC o ERC y desde organizaciones de la “sociedad civil”, como la Asamblea Nacional Catalana (ANC) o Òmnium Cultural. Subrayan que todo esto es consecuencia de la democracia llevada al más alto nivel. Pero lo cierto es que la maldición del proceso, que se ha llevado por delante a PSC, a ICV, a CiU y a CDC, amenaza ahora a su gran timonel directamente. Pero también puede ocurrir que con el resultado de hoy, con una CUP dividida al 50%, también haga mella en la formación radical. Nadie está libre de esa maldición.

Cataluña

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