El futuro de mas, en manos de 10 independentistas

Un sector de la CUP sopesa ahora apoyar a ‘un republicano’ para ‘jubilar’ a Artur Mas

En la asamblea celebrada ayer, la mayoría de los votos se decantó por separar a Mas de la vanguardia del proceso mientras que la segunda opción más votada fue la de celebrar nuevas elecciones

Foto: Los miembros de la CUP Anna Gabriel, Antonio Baños y Albert Botrán, durante el acto del domingo en Manresa. (EFE)
Los miembros de la CUP Anna Gabriel, Antonio Baños y Albert Botrán, durante el acto del domingo en Manresa. (EFE)

Dicen que Francisco Pizarro inició la conquista del Perú con 13 hombres. Los ‘13 de la fama’. La Candidatura d’Unitat Popular (CUP), organización radical catalana que tiene en sus manos la estabilidad del Gobierno catalán, reunió ayer a algunos más, a unos 1.250 en una asamblea celebrada en Manresa. De esos 1.250 dependía que Artur Mas fuese de nuevo ‘president’. Y esos representantes dejaron en manos de los 10 diputados de la formación la responsabilidad de llegar a un acuerdo con Junts Pel Sí (JxS) para la formación de un nuevo Gobierno. No son los 10 de la fama, pero sí los 10 de la investidura. Sobre sus hombros descansa la responsabilidad de que Cataluña pueda tener un Gobierno estable o quede abocada a unas nuevas elecciones, las cuartas en cinco años.

En la asamblea que la CUP celebró ayer se presentaron cuatro posiciones: 1.- Decir sí a un acuerdo con JxS con un presidente que no sea Artur Mas y el compromiso de acometer un plan de choque social. 2.- Un acuerdo similar pero aceptando a Mas de presidente; continuar la negociación hasta después del 20-D, esperando que las elecciones legislativas puedan propiciar un acercamiento a Catalunya Sí que es Pot. 3.- Si esa formación accede a prestar sus votos a Mas, la CUP se abstendría en una cabriola política de lo más estrambótica (esta opción es denominada "solución colectiva" por los 'cuperos'). 4.- La continuación de las negociaciones con JxS rechazando de plano la presencia de Artur Mas en el Gobierno y llevando ese rechazo a una asamblea de la CUP para forzar unas nuevas elecciones en el primer trimestre de 2016.

Los votos no dejaron lugar a dudas: la gran mayoría optó por la primera opción (823 votos), es decir, separar a Artur Mas de la vanguardia del proceso, con lo que el gran timonel debería irse a casa. La opción de ir a nuevas elecciones fue la segunda más votada, con 574 apoyos. La posición de aceptar a Mas solo concitó 434 votos, mientras que la solución colectiva tuvo el apoyo de 139 asistentes.

La CUP dice 'no' otra vez

Las cosas quedan, pues, como estaban: la responsabilidad está en las espaldas de los diputados 'cuperos'. “La CUP ya les había dejado la responsabilidad de las negociaciones después del 27-S y solo votará de forma vinculante una propuesta final que le presenten los diputados”, explica a El Confidencial una fuente cercana a la organización independentista.

Ofertas descabelladas

A estas alturas de la película, sin embargo, JxS se ha enrocado en torno a Artur Mas. Esta formación ganó las elecciones el 27 de septiembre y obtuvo más de 1.600.000 sufragios. Los suficientes, afirman desde la coalición, como para poder presentar a su propio candidato y que nadie, aunque haya obtenido 300.000 votos como la CUP, le imponga otro. Cuestión de “mandato democrático”, subrayan por un lado. Por otro, añaden que es “de sentido común”.

Pero desde la CUP se contrapone ese “mandato democrático” de JxS a otro: “Lo que ha ocurrido hoy [ayer para el lector, es decir, continuar diciendo no a Artur Mas] es un aviso muy serio a JxS. Es decirle que democráticamente se ha votado que no se quiere a Mas. Y si desde Convergència dicen que Junts Pel Sí tiene un mandato democrático para hacer presidente a Mas, entenderán que la CUP tiene también un mandato democrático para decir que no a Artur Mas”. El ‘president’ ha de tragar, pues, su propia medicina.

“Los ciudadanos que votaron a Junts pel Sí lo hicieron sabiendo que Mas era nuestro candidato. ¿Quién es la CUP para cambiarlo?“, aseguran desde CDC

Aun así, un sector de la CUP es partidario de desencallar la situación y no vería con malos ojos poner sobre la mesa una nueva oferta. Hace unas semanas, sondearon la posibilidad de una presidenta, pensando en Carme Forcadell, pero al ser elegida esta presidenta del Parlamento esa posibilidad ha sido desechada. El 3 de noviembre, según desveló ayer el diario 'La Directa', propusieron al jurista Carles Viver Pi-Sunyer, presidente del Consejo Asesor para la Transición Nacional. Solo había un pequeño inconveniente: Viver no es diputado, condición necesaria para ser ‘president’. En realidad, iba de número 71 en la lista de JxS, por lo que hubieran tenido que renunciar a sus escaños la mayoría de los integrantes de la lista que le antecedían, cosa harto imposible. Eran propuestas consideradas “descabelladas” desde CDC.

Ahora, ante la cerrazón de Convergència, y dado que ya ha sido rechazado el nombre de Raül Romeva, cabeza de lista de JxS, hay quien ha sugerido apostar por un republicano. Todas las miradas se dirigen a Oriol Junqueras, pero ERC no está dispuesta a romper el acuerdo que tiene con CDC de que Mas sea el ‘president’ y Junqueras el segundo. "Lo que no queremos es que se entienda que el ‘no’ a Mas es un ‘no’ a JxS. Al revés. Hay gente en JxS que podría ocupar la presidencia”, subrayan las fuentes. El tema está abierto y deberá perfilarse en las próximas semanas, pero fuentes de la CUP apuntan a que una oferta de JxS con un republicano encima de la mesa significaría luz verde para formar Gobierno al día siguiente. “En ese caso, sería difícil que nos opusiésemos”, opinan las fuentes. De ese modo, además, se daría cumplimiento a la propuesta que más votos obtuvo ayer en la asamblea.

Artur Mas, durante un acto en Sitges el pasado viernes. (EFE)
Artur Mas, durante un acto en Sitges el pasado viernes. (EFE)

Desde las filas convergentes, no obstante, lamentan que se vete a una persona. “Los ciudadanos que votaron a Junts Pel Sí lo hicieron sabiendo que Artur Mas era nuestro candidato a presidente. Por tanto, ¿quién es la CUP para cambiarlo? ¿Acaso nosotros le decimos quién ha de ser su candidato?”, arguyen desde Convergència. Y desde la formación radical se insiste en que “no tenemos ningún problema con Junts Pel Sí, pero sí con que Artur Mas sea ‘president’, porque su nombre está ligado a procesos de corrupción”.

Las posturas, de momento, parecen irreconciliables, aunque en política todo es relativo. Como decía un tuitero ayer, mientras se desarrollaba la asamblea de Manresa, “la CUP hará antes ‘president’ a la mula de Belén que al Mas ‘convergent”. Y otro le respondía: “Si realmente eres independentista, harás ‘president’ hasta a la mula de Belén”. Entre independentistas anda el juego: en las próximas semanas, asistiremos a una ciberguerra fratricida entre partidarios y detractores de la investidura de Artur Mas, porque Convergència ya ha sacado sus ‘tanques’ a la calle (equiparando a los que rechazan a Mas con el PP y Ciutadans, y tildándolos de traidores y de españolistas por "hacerle el juego al Estado español"), pero los 'cuperos' no se quedarán atrás y preparan una ofensiva en toda regla.

Cataluña

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