EL ENCUENTRO SE CELEBRÓ el viernes EN EL PALAU

Mas se reúne con el Círculo de Economía para volver a tender puentes con los empresarios

El president fue el que convocó la reunión, preocupado por la combinación de desánimo entre las bases independentistas, alejamiento de las CUP y fuerte crítica del gran empresariado

Foto: Imagen de archivo de una conferencia de Artur Mas en el Círculo de Economía. (EFE)
Imagen de archivo de una conferencia de Artur Mas en el Círculo de Economía. (EFE)

Reunión no secreta pero sí discreta. Poco antes del mediodía de ayer tres hombres de negocios entraron en el Palau de la Generalitat: el economista Antón Costas; el presidente de Agrolimen, Artur Carulla; y el presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu; por el mismo orden, presidente y los dos vicepresidentes del influyente 'lobby' empresarial Círculo de Economía. Los tres se reunieron con Artur Mas, en un intento del presidente catalán de volver a tender puentes con los grandes empresarios catalanes en las horas más bajas del proceso soberanista.

Según explican fuentes empresariales presentes en el XX Encuentro de Economía de S’Agaró, Artur Mas fue el que convocó la reunión, preocupado por la combinación de desánimo entre las bases independentistas, alejamiento de las CUP y fuerte crítica de un gran empresariado, que además está trasladando sedes a Madrid, como es el caso de Suez o de Derby Hoteles para evitar el nuevo clima de incertidumbre política.

Fuentes de la Generalitat han declinado hacer declaraciones. Pero las fuentes empresariales antes mencionadas han confirmado que el encuentro fue de una hora, que los tres empresarios no comieron con el presidente catalán, pese a que la cita acabó sobre las 14:00 horas; y que el grueso de la conversación versó sobre la resolución de desobediencia aprobada por el Parlament el pasado 9 de noviembre y sobre las perspectivas políticas en Cataluña alrededor de la investidura del propio Mas.

Antón Costas (i), Joaquín Almunia (c) y Artur Carulla (d) en el Círculo de Economía. (EFE)
Antón Costas (i), Joaquín Almunia (c) y Artur Carulla (d) en el Círculo de Economía. (EFE)

La reunión del encuentro fue iniciativa de Mas cuando el pasado 20 de noviembre, Antón Costas telefoneó al 'president' en funciones para avisarle con antelación de la dura nota de opinión que el Círculo de Economía iba a hacer pública contra la resolución independentista y la línea de negociación con el grupo de izquierda radical de la CUP, que justo este fin de semana celebra una asamblea clave en Manresa para decidir si apoya a Mas.

Mas destacó ante sus tres invitados dos puntos de la declaración: que no se refería en concreto a la palabra “desobediencia” y que sí que se ponía el énfasis en “declarar la voluntad del inicio de negociaciones”. Respecto a las perspectivas de ser investido con el apoyo de las CUP, Mas se mostró pesimista, al menos para conseguirlo antes de las elecciones generales del 20-D.

Petición de estabilidad

Los empresarios pidieron estabilidad, aunque desde luego no fue la misma la sensibilidad del catalanista Artur Carulla; viejo amigo personal del presidente de la Generalitat desde hace décadas, que la del presidente del Banco Sabadell, quien públicamente había pedido hace meses “un Podemos de derechas”. Oliu fue la persona que más descontenta salió de la reunión de Palau y que de manera más vehemente expresó su opinión contraria.

El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)
El presidente del Banco Sabadell, Josep Oliu. (EFE)

De Antón Costas poco se puede decir. Su afán reformista español es públicamente conocido, como su crítica al independentismo al igual que su carácter gallego, lo que hace que siempre se muestre especialmente prudente al expresar sus opiniones. En todo caso, los empresarios asistentes abogaron porque se acabase con el clima de inestabilidad y dudas que pesa en los últimos meses sobre la política y por ende la propia economía catalana.

Giro convergente

El giro con los empresarios se enmarca en un cierto cambio de clima, que también se mostró ayer en el recurso del Parlament contra la anulación de la declaración de desobediencia por parte del Tribunal Constitucional (TC). En este documento se señalaba que se trataba sólo de “una aspiración” sin efectos reales y que por lo tanto su supresión era irrelevante. El propio líder del PSC, Miquel Iceta, ironizó anoche en S’Agaró que “anunciamos una ruptura, pero ruptura a la catalana”. Los convergentes presentes en la sala, como el conseller de Territorio y Sostenibilidad, Santi Vila, callaron, en contra de la tradición de vivos debates que hay en este acto.

La reunión de ayer muestra que en las mismas 24 horas, Artur Mas buscó recuperar la complicidad perdida con los empresarios catalanes y el mismo Parlament que había declarado no reconocer al TC recurrían ante el Alto Tribunal para evitar la suspensión del pronunciamiento soberanista. Mas pierde pie pero todavía bracea para recuperar los apoyos perdidos.

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