JxS y la CUP pactan la mitad del acuerdo y negocian contrarreloj el 'sí' a Artur Mas
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ACUERDO EN DOS DE LAS CUATRO MESAS DE NEGOCIACIÓN

JxS y la CUP pactan la mitad del acuerdo y negocian contrarreloj el 'sí' a Artur Mas

Faltan por definir los temas del plan de choque social que exigen los radicales y el marco general en que han de asentarse las nuevas estructuras. JxS quiere atarlos “en el plazo máximo de una semana"

Foto: El líder parlamentario de la CUP, Antonio Baños, se dirige a la tribuna de oradores en presencia de Artur Mas. (EFE)
El líder parlamentario de la CUP, Antonio Baños, se dirige a la tribuna de oradores en presencia de Artur Mas. (EFE)

Los independentistas catalanes tienen ya medio trabajo hecho: de las cuatro mesas de negociación que han formado Junts Pel Sí (JxS) y la Candidatura d’Unitat Popular (CUP), en dos de ellas ya han llegado a un acuerdo. Ahora se abre un periodo de una semana en que se buscará el consenso en las dos que faltan para que la CUP afloje y acceda a facilitar la investidura de Artur Mas como presidente de la Generalitat. En caso de que no haya acuerdo, lo más probable es que tengan que convocarse nuevas elecciones en Cataluña en el primer trimestre de 2016.

Los segmentos en los que ya hay acuerdo hacen referencia a la “ruptura democrática” con el Estado español y a la puesta en marcha de los mecanismos de Estado para iniciar el camino de la independencia. En este apartado se englobarían temas como puesta en marcha de diversas “estructuras de Estado”, la financiación de Cataluña y el control de los impuestos, sin los cuales es inviable la independencia, señalan a El Confidencial fuentes cercanas a las negociaciones.

Faltan por definir los temas del plan de choque social que exigen los radicales y el marco general en que han de asentarse las nuevas estructuras. La estrategia de Junts Pel Sí es terminar de atar esos temas “en el plazo máximo de una semana. El tiempo apremia y queremos zanjarlo cuanto antes”, aseguran las fuentes.

¿Por qué esa premura? Muy sencillo: el 29 de noviembre, la CUP tiene convocada una asamblea general en que se discutirá la actualidad política y las condiciones de las negociaciones. La intención de la coalición JxS, que engloba a Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Esquerra Republicana (ERC), la Asamblea Nacional Catalana (ANC) y Òmnium Cultural, es proponer una quinta mesa que ha de aprobar el candidato a ‘president’. “Si todas las mesas tienen ya acuerdo firmado, será muy improbable que se quiera vetar a una persona para un puesto -añaden las fuentes consultadas-. Además, JxS siempre ha sostenido que Artur Mas era su candidato. Lo presentó en campaña y lo sigue presentando como tal. Y eso se ha de respetar, porque ha sido votado por más de 1.600.000 ciudadanos”.

Las cuentas de la lechera de los independentistas esperan que la asamblea de la CUP dé luz verde a la investidura. “Ya no se trata de votar a favor, porque solo hacen falta dos votos. De lo que se trata es de que se facilite la investidura. Además, después de comprometerse a poner el cargo a disposición de una moción de confianza dentro de 10 meses, ¿qué mayor sacrificio quieren?”, explican las fuentes.

Manos libres a los diputados de la CUP

Dentro de las formaciones que componen JxS ha habido estos días frecuentes reuniones para estudiar posibles salidas a las negociaciones. En ellas se planteó la supuesta luz verde de la asamblea de la CUP como un hecho consumado. “Se seguirán negociando flecos, pero con la anuencia de la asamblea, lo demás será coser y cantar. De ese modo, se quitaría presión a las negociaciones y podemos llegar a después de las elecciones generales con un pacto ya atado”.

En otras palabras, lo que importa es que los radicales se avengan a no entorpecer la investidura y luego se acabará de negociar tranquilamente, teniendo en cuenta que los puntos principales y de mayor fricción ya estarían solventados antes de finales de este mes. Además, de ese modo, los diputados de la CUP ya tendrían su “mandato democrático” para hacer presidente a Mas. Nadie podrá echarles en cara nada porque harán lo que la asamblea de su partido ha aprobado. Más democracia, imposible.

La preocupación ahora se centra en los próximos pasos del Gobierno central. Entre el funcionariado, existe temor a que puedan tomar iniciativas que luego les supongan problemas jurídicos. En las cúpulas de los partidos se ha llegado a plantear incluso “que se impida el acceso de diputados al edificio del Parlamento. Y hablamos de diputados miembros de la mesa de la Cámara, que son los que pueden incurrir en desobediencia y contra los que se pueden dirigir las represalias”, insisten las fuentes consultadas.

A este respecto, se han llegado a esgrimir números en las reuniones que ha habido dentro de los partidos: se afirma, por ejemplo, que han sido enviados 1.000 efectivos del Cuerpo Nacional de Policía a Cataluña que tendrían como objetivo ‘vigilar’ el proceso. Esos efectivos, sin embargo, estarían destinados a reforzar la seguridad de la frontera con Francia y aumentar los controles antiterroristas.

La calle, movilizada

Por otro lado, en alguna de las reuniones se llegó a plantear que “es necesaria la movilización de la gente en la calle en el caso de que el Estado ponga algún impedimento”. Se trataría de realizar frecuentes y masivos actos de protesta para apoyar al ‘president’ y, de rebote, la estrategia secesionista.

De momento, la toma de la calle se realiza a través de la ANC, que ha convocado una concentración el próximo domingo en el Parque de la Ciudadela, donde se ubica el Parlamento. Esta movilización tiene como objetivo no solo apoyar el proceso, sino presionar a la CUP para que no ponga trabas a la formación de un nuevo Gobierno presidido por Artur Mas.

En la CUP, en cambio, mantienen un mutismo absoluto sobre su estrategia, aunque no ocultan su malestar por la presión de la ANC y de un sector de Convergència. Es más: no moverán ni un dedo hasta después de las elecciones del 20 de diciembre. Hasta entonces, van preparando el terreno para una ofensiva global a favor de la ruptura con España. Las movilizaciones de ahora, en principio, no forman parte de sus prioridades.

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