La entidad permanece sin director general

Fira de Barcelona como síntoma de la parálisis política catalana

Mientras el Grupo Zeta no puede estar dos días sin consejero delegado, Fira de Barcelona ha empezado la selección para un relevo esta semana. Este trámite puede durar un par meses

Foto: Sede de Montjuïc de la Fira de Barcelona. (firabarcelona.com)
Sede de Montjuïc de la Fira de Barcelona. (firabarcelona.com)

Entre el empresariado catalán preocupa la situación de bloqueo que vive la Generalitat pero, sobre todo, su combinación con el inmovilismo al otro lado de la Plaza de Sant Jaume, en el Ayuntamiento de Barcelona. Una prueba de esta coincidencia letal para la economía y los negocios ha sido la marcha esta semana de Agustín Cordón, quien ha abandonado la dirección general de Fira de Barcelona para convertirse en el nuevo consejero delegado del Grupo Zeta.

Así se produce la paradoja: el Grupo Zeta no puede estar dos días sin consejero delegado –su antecesor, Joan Llopart falleció unos días antes del fichaje de Cordón– pero Fira de Barcelona anunció entonces que “en unas semanas” nombrará al sustituto. Fuentes cercanas al proceso de búsqueda han señalado que el consejo de administración de Fira ha empezado la selección para un relevo esta semana y que el mismo puede durar un par meses.

Se ha creado una comisión para la búsqueda del nuevo director general, de la que forman parte, entre otros, los miembros del consejo Enrique Lacalle, Jordi Clos (Derby Hotoles) y Pedro Fontana (Elior) y Luis Conde pero apenas está iniciando sus trabajos. No se descarta una solución de relevo interno.

Agustín Cordón. (EFE)
Agustín Cordón. (EFE)

Y eso pasa en Fira de Barcelona, quizá el mejor ejemplo de colaboración público privada de España. De hecho, se trata de un consorcio configurado por la Generalitat, el Ayuntamiento de Barcelona y la Cámara de Comercio. Y un proyecto de éxito. Fira de Barcelona factura 151,4 millones de euros anuales y con beneficios operativos de casi 20 millones de euros. Cordón no ha sido ajeno a estos logros. En realidad, fue uno de sus motores al conseguir el Mobile World Congress, la feria de telefonía móvil anual que supone una tercera parte de sus ingresos.

La marcha de Agustín Cordón tiene un punto de burla hacia los miembros convergentes del Consejo General de Fira de Barcelona que habían estado conspirando durante la pasada legislatura para derribarlo. Y no por tratarse de un mal gestor, al contrario; sino por ser cercano a los socialistas catalanes. Cordón siempre tuvo el apoyo del presidente del consejo de administración, José Luis Bonet, y de los empresarios que lo conforman para garantizar una gestión profesional de la entidad ferial.

Sin embargo, Cordón se ha ido cuando los convergentes estaban más preocupados por salvar su pellejo político que por la Fira. Sin gobierno efectivo, la marcha de Agustín Cordón ha pillado a la Generalitat por sorpresa, sin un relevo preparado y con sus políticos más preocupados por su supervivencia que por cualquier otra cosa.

El efecto Colau

Para explicar la macha de Cordón hay que entender el “efecto Colau”. Cordón estaba habituado a colaborar con la administración socialista del Ayuntamiento de Barcelona. Fuentes del consistorio explican cómo Agustín Cordón maniobró para que al menos los socialistas controlasen el área económica del Ayuntamiento de Barcelona, a pesar de la victoria de Barcelona en Comú. Pero la nueva alcaldesa Ada Colau tenía otros planes: nombrar a Gerardo Pisarello regidor del área económica y congelar cualquier aspecto vinculado a la gestión.

Ada Colau, Gerardo Pisarello y la segunda teniente de alcalde, Laia Ortiz. (EFE)
Ada Colau, Gerardo Pisarello y la segunda teniente de alcalde, Laia Ortiz. (EFE)

Pero la situación de Cordón también se había debilitado. El fiscal del concurso de acreedores de Spanair había pedido su inhabilitación. Y la fundación Mobile World Capital, que el propio Cordón encabezaba para blindarse ante los ataques convergentes, llevaba seis meses paralizada. Nada de esto ha ayudado a que Cordón se quedase.

Paralizado el Ayuntamiento y con la Generalitat sin gobierno y no pudiendo descartar unas elecciones en febrero que radicalicen todavía más el panorama, Cordón prefirió hacer mutis por el foro, aunque fuese un destino como el muy endeudado Grupo Zeta.

El Mobile sobrevive

Después de todo, Colau cuando todavía sólo era alcaldesa electa ya había demostrado su capacidad para poner en peligro lo que Cordón considera el principal activo de la Fira: el Mobile World Congress.

Al final, la alcaldesa optó por salvar el Mobile, sobre todo porque además de principios tiene un instinto político fuera de serie. Pero Cordón ya había visto que los tiempos habían cambiado y tras once años en Fira deja la institución y se pasa al sector privado.

Su sucesor va a encontrar el listón muy alto. Y será complicada la sustitución con el actual clima de tensión institucional. La nula preocupación de los sectores políticos por su marcha y por el destino de Fira de Barcelona, que ha derrotado a Ifema en todos los terrenos durante los últimos años, prueba cómo la gestión y el día a día han pasado a un segundo plano y prima la gesticulación, las banderas y los grandes pronunciamientos. Justo todo lo que nunca le ha gustado a Agustín Cordón.

Por ahora, Cordón se ha asegurado entrar en el consejo de la Fira, de manera que sale por una puerta pero entra por la otra. En un pacto entre Colau y el presidente de la Cámara de Comercio, Miquel Valls, se ha acordado renovaciones en el consejo de administración de la Fira: siguen en el consejo Lacalle, Fontana y el presidente de Moventia, Miquel Martí. En cambio dejará este órgano Jordi Clos al vencer su mandato.

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