ya ha habido encuentros informales

Mas dio orden de no negociar su investidura hasta después de declarar ante el juez

La estrategia del 'president' era clara: quería sentarse a una mesa con el impacto mediático de su declaración, no llegar debilitado a negociar con la CUP y mendigar dos votos

Foto: Artur Mas, saluda a los ciudadanos y alcaldes catalanes que alzan sus varas de mando después de declarar como imputado por organizar el 9-N, el 15 de octubre de 2015. EFE
Artur Mas, saluda a los ciudadanos y alcaldes catalanes que alzan sus varas de mando después de declarar como imputado por organizar el 9-N, el 15 de octubre de 2015. EFE

Luz verde para negociar a cara de perro. Ésa es la orden que dio ayer el presidente catalán a los suyos con el fin de intentar llegar a un acuerdo con los representantes de la Candidatura d’Unitat Popular (CUP) para que este partido facilite la investidura de Artur Mas. “Había orden de no hacer nada hasta hoy [ayer para el lector]”, explica a El Confidencial una de las fuentes implicadas en las negociaciones. La orden, según estas fuentes, partió del propio Artur Mas y consistía en no mover ficha hasta después de su declaración ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), hecho que se produjo este jueves.

La estrategia de Mas era clara: quería sentarse a una mesa con el impacto mediático de su declaración, no llegar debilitado a negociar con la CUP y mendigar dos votos. Y la parafernalia desplegada en torno al Palacio de Justicia con varios miles de personas aclamándole y 400 alcaldes haciéndole el paseíllo con sus varas de mando fueron una imagen de poder enviada directamente a la CUP, dándole a entender que Artur Mas es el candidato único de Junts pel Sí y que tiene a Cataluña detrás de su persona. Pura estrategia de alto 'standing'.

Romeva y Antonio Baños (CUP). (EFE)
Romeva y Antonio Baños (CUP). (EFE)

“No nos va a asustar. Todos sabemos dónde estamos y la CUP no votará a favor de su investidura. Es un mandato que tenemos de nuestra asamblea. Lo que tendría que hacer es buscar apoyos en alguna otra formación y, llegado el caso, podríamos ir a una abstención. De esa manera, además, lo que intentamos es ensanchar la base del bloque independentista”, explica la fuente. En concreto, en la CUP están convencidos de que en la candidatura de Catalunya Sí Que Es Pot (que incluye a ICV y a Podemos) hay dos o tres diputados electos que podrían votar a favor de Artur Mas. Aun así, el ‘president’ necesitaría la abstención de los radicales de la CUP, porque, tiene sólo 62 diputados y la mayoría absoluta está en 68. Pero si consigue dos votos y la CUP se abstiene, puede ser investido en segunda votación (tendría 64 votos a favor por 62 en contra), para la que no se necesita ya mayoría absoluta sino relativa.

La CUP, pues, tiene la sartén por el mango. Pero Artur Mas quiere oponer a los 300.000 votos de esa formación radical los 1.600.000 votos de Junts pel Sí. Esta candidatura está apoyada por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Esquerra Republicana (ERC), la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural y varios grupúsculos más. Hace una semana, las dos candidaturas resolvieron formar cuatro grandes mesas de negociación para tratar de cuadrar hojas de ruta en cuatro grandes bloques: el primero, sobre la ruptura con España: cómo hacerla y cuándo; los radicales quieren que sea inmediata y que conlleve la desobediencia de las leyes españolas y de las resoluciones judiciales de los organismos del Estado.

 

Manifestación durante la Diada en Cataluña. (EFE)
Manifestación durante la Diada en Cataluña. (EFE)

La segunda comisión se encarga del plan de choque social, un terreno donde las propuestas de la CUP chocarán frontalmente con las ideas conservadoras de Junts pel Sí. La tercera mesa hace referencia al proceso constituyente: cómo poner en marcha los mecanismos para la independencia y los tempos de la hoja de ruta. La cuarta mesa estudia el marco general no autonómico en el proceso de transición y cómo asentar definitivamente el nuevo orden.

Pero tan pronto se constituyeron las comisiones se dieron dos consignas que decidieron mantenerse en secreto: la primera era que nadie podría hablar sobre las negociaciones. “No se quería llegar a crear un circo de las negociaciones. Ya teníamos el precedente de las negociaciones que llevamos para la consulta del 9-N y no queremos una negociación mediática paralela. O negociamos en serio o no negociamos, pero si hacemos lo mismo, llegaremos a la misma conclusión: rompemos la baraja”, argumenta la fuente de la CUP. Por otro lado, Artur Mas dio la orden expresa de no comenzar ninguna negociación hasta su declaración ante los jueces por el 9-N. Hasta el momento, esas dos condiciones se han seguido a rajatabla.

La táctica de los radicales es lograr que JpS acepte el máximo de puntos de su programario. Dependiendo del porcentaje, tendrían más o menos predisposición

En esta semana, los integrantes de las comisiones han estado trabajando en la elaboración de sus respectivas propuestas, según las fuentes consultadas. “Ya que no se podía negociar, se estuvieron preparando documentos que son los que ahora se pondrán encima de la mesa”, subrayan desde la CUP. Aun así, reconocen que ha habido contactos “informales” sobre cuestiones puntuales durante los últimos días.

La táctica de los radicales es lograr que Junts pel Sí acepte el máximo de puntos de su programario. Dependiendo de ese porcentaje, tendrían más o menos predisposición a aceptar un candidato impuesto desde la candidatura ‘unitaria’. Pero saben que tendrán que dejarse muchas plumas encima de la mesa, porque son conscientes de que “muchas de las propuestas serán imposibles de asumir. Pero las negociaciones están para algo y en ellas todos deberemos ceder. Esperemos a ver lo que ocurre en las próximas semanas antes de aventurar especulaciones”, zanjan las fuentes consultadas.

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