terremoto en el Círculo de Economía

Artur Carulla se rodea de una guardia pretoriana para velar por el independentismo

Es un empresario de verdad. Pero, pese a esa condición, Carulla apoya de manera abierta la independencia de Cataluña. Y a partir de aquí empieza el baile

Foto: Reunión del Círculo de Economía, con Antón Costas, Joaquín Almunia y Artur Carulla. (EFE)
Reunión del Círculo de Economía, con Antón Costas, Joaquín Almunia y Artur Carulla. (EFE)

Desde hace unos años, el influyente Círculo de Economía, se abrió a intelectuales y economistas y no sólo a empresarios o directivos del Ibex-35. Este cambio ha sido clave para entender cómo el debate soberanista ha dividido al Círculo de Economía estos días. Y el presidente de Agrolimen, Artur Carulla, ha contado con apoyos a la hora de tumbar la primera versión del pronunciamiento de la institución sobre la independencia que era especialmente dura con el presidente catalán Artur Mas y los planes independentistas de su candidatura de Junts pel Sí.

Carulla es una empresario de verdad. El holding familiar Agrolimen todavía controla el grupo alimentario Gallina Blanca, la empresa de alimentación animal y cadenas de comida rápida como Pans & Company o Bocatta. Pero, pese a esa condición, Carulla apoya de manera abierta la independencia de Cataluña. Y a partir de aquí empieza el baile.

Cuando el economista Antón Costas, actual presidente del Círculo de Economía, presentó su propuesta en la que denominaba la Declaración Unilateral de Independencia de “brindis al sol” y aseguraba que “nadie tiene derecho a hablar en nombre de los catalanes", el sector liderado por Carulla clamó contra la resolución y los miembros de la junta se dividieron.

De Guindos junto con Antón Costas en la XXXI reunión del Círculo de Economía. (EFE)
De Guindos junto con Antón Costas en la XXXI reunión del Círculo de Economía. (EFE)

Los apoyos de Carulla fueron cuatro de los miembros de la junta, entre ellos el exconceller de Economía de Artur Mas Francesc Homs y actualmente presidente de la consultora vinculada al bufete de Miquel Roca. También se alineó con él en el debate la directora general de la fundación Catalunya La Pedrera, Marta Lacambra, antigua secretaria general de las consellerias de Medio Ambiente y Cultura de la Generalitat.

Del mismo modo defendieron la postura de Carulla el historiador Joan B. Culla, referente y colaborador de muchos medios públicos de la Generalitat; y también el filósofo Josep Ramoneda, actualmente opinador de referencia del diario Ara.

O lo que es lo mismo, empresarios de verdad, de verdad, pocos. Eran los intelectuales o antiguos cargos convergentes los que se mostraban a favor de no irritar a los independentistas. Y esto en una junta con nombres como Salvador Alemany (Abertis), Josep Oliu (Banco Sabadell), Amancio López (Hotusa), Marc Puig (Puig) o Jordi Mercader (Miquel y Costas) entre otros. Todos ellos más partidarios de la primera versión que de la edulcorada que se hizo pública de manera posterior.

Eran los intelectuales o antiguos cargos convergentes los que se mostraban a favor de no irritar a los independentistas

Es decir, los empresarios que se juegan dinero en la gran partida, con la excepción de Artur Carulla, se mostraron más partidarios de defender el status quo, mientras que los intelectuales y un determinado sector de profesionales eran más partidarios de dejar que el denominado procés siguiera su curso, según fuentes conocedoras de los debates internos de la junta.

Empresas y ficciones

Una de las ficciones en las que se apoya el independentismo es que la gran empresa catalana es como mínimo neutral en el camino hacia la plena soberanía de Cataluña. Esta neutralidad, tal y como muestra la división en el seno de una entidad tan emblemática como el Círculo de Economía, responde más a un deseo de los soberanistas que a una realidad.

El documento final que se acordó fue mucho más contemporizador con la situación política. A pesar de las tibiezas, sobre todo en comparación con la propuesta inicial, el texto definitivo no oculta el malestar de la clase empresarial con la fórmula de todo o nada en la que se han planteado las elecciones autonómicas del 27-S. Al final el texto del Círculo de Economía se encuentra más cerca del manifiesto de Fomento del Trabajo o del que han pactado la AEB y la CECA que de otros. Como en todos los casos, se pide una solución dialogada para intentar la denominada tercera vía.

Cataluña

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