ERC PROPONE LISTAS SIN POLÍTICOS Y NUEVAS ELECCIONES EN 6 MESES

El teorema del independentismo: todos están de acuerdo pero no se ponen de acuerdo

Las últimas escaramuzas discurren en torno a la propuesta de una lista “civil”, en la que no haya políticos, para evitar los roces entre las formaciones secesionistas

Foto: Varias niñas visten camisetas con la estelada y motivos independentistas. (AP)
Varias niñas visten camisetas con la estelada y motivos independentistas. (AP)

El sector independentista catalán es, cada día, más desconcertante: todos están de acuerdo, pero nadie se pone de acuerdo. Las cúpulas de Convergència Democràtica (CDC) y de Esquerra Republicana (ERC) se reunieron este lunes para estudiar sus posiciones de cara al 27 de septiembre, fecha de las posibles elecciones “plebiscitarias” que pretende convocar el presidente Artur Mas.

Las últimas escaramuzas discurren en torno a la propuesta de una lista “civil”, en la que no haya políticos, para evitar los roces entre las formaciones secesionistas. La portavoz de CDC, Mercè Conesa, admitió tras la reunión de la dirección de su partido que “si se plantea una lista unitaria transversal para llegar al 27-S, haya o no haya políticos, será la lista de CDC”. Pero, sin embargo, matizó que su partido “participa como uno más” en las reuniones para conseguir esa candidatura.

Mercè Conesa, portavoz de CDC. (EFE)
Mercè Conesa, portavoz de CDC. (EFE)

El portavoz de Esquerra, Salvador Sabrià, por su parte, rizó el rizo. El motivo es que “si la independencia es algo excepcional, nos apuntamos a una propuesta excepcional”. ¿Y cuál es esa propuesta?: apoyar una candidatura sin políticos. O sea, compuesta por representantes de la “sociedad civil”, lo que comportaría que serían de Òmnium Cultural y de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). Luego, se formaría un gobierno donde entrarían políticos de los partidos que apoyasen esa candidatura y, finalmente, se convocarían otras elecciones en seis meses. Estas últimas ya no serían “plebiscitarias”, sino legislativas, y ahí se podrían presentar los diferentes partidos con sus siglas. En resumen, se trataría de la hoja de ruta que ya propuso Artur Mas para ganar la mano a Esquerra en noviembre del 2014, sólo que con ligeras modificaciones, puesto que el president preveía las legislativas en un plazo de 18 meses.

La intención de los republicanos es negociar los próximos días las condiciones del “gobierno de concentración” que salga de las urnas el 27 de septiembre y consensuar las 100 primeras decisiones para materializar la independencia.

Con esta propuesta, ERC intenta ganar posiciones ante Convergència, que ha aprovechado el tirón de Artur Mas para ganar enteros en los últimos meses y tomar la iniciativa que le habían arrebatado anteriormente los republicanos. Además, se evidencia que todos están diciendo lo mismo, aunque con ligeras modificaciones o, dicho de otro modo, lo que diferencia a las estrategias y propuestas son sólo algunos flecos.

Distanciamiento de Mas y Junqueras

Si la cosa fuese en serio, pues, ya debería haber cristalizado un pacto de candidatura. Pero no. CDC y ERC se siguen mirando con recelo. Fuentes de ambos partidos consultadas por este diario apuntan a un cierto desconcierto ante “la avalancha de propuestas, contrapropuestas y contradicciones que se evidencian a menudo”. Y no descartan que lo que subyace en el trasfondo de los enfrentamientos es una rivalidad personal “que hará imposible llegar a ningún acuerdo. En un momento determinado, hubo cierta química entre Mas y Junqueras [Oriol Junqueras, presidente de ERC]. En estos momentos, no existe nada entre ellos, sólo hielo”. Y así es muy difícil llegar a acuerdos, claro.

Y lo mismo ocurre con las entidades que representan a la “sociedad civil” de los independentistas. De hecho, todavía se desconoce si la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) formaría también parte de ese bloque compacto del soberanismo que aspira a alcanzar la mayoría absoluta en las elecciones de septiembre.

Artur Mas, president de la Generalitat (i) junto a Oriol Junqueras, líder de ERC. (EFE)
Artur Mas, president de la Generalitat (i) junto a Oriol Junqueras, líder de ERC. (EFE)

De hecho, Sabrià reconoce que la fórmula ganadora sería la de que cada formación independentista se presentase con sus propias siglas y con un mínimo programa común. De ese modo, esperaba recoger votos de aluvión, es decir, votos que en una lista unitaria no se decantaría por esa opción por estar compuesta también por “enemigos políticos”. Pero tras la insistencia de Artur Mas y de la propuesta de Òmnium Cultural del pasado fin de semana, los republicanos están dispuestos a transigir. Otra cosa es la CUP, que difícilmente concurrirá a unas elecciones con una candidatura unitaria y menos si ha de dejar sus siglas en la cuneta.

En cambio, Convergència siempre se mostró partidaria de una lista amplia y transversal, y ello por un motivo esencial: tras la ruptura con Unió Democràtica (UDC) y la desaparición de CiU, el batacazo del partido de Mas puede ser monumental. Presentándose sin las siglas de CDC, trata de evitar la imagen del inevitable desgaste que ha tenido estos años de gobierno y recortes y, además, en caso de un considerable bajón, la culpa no debería ser de las siglas de Convergència (que oficialmente no se presentará en las elecciones de septiembre), sino que serían motivos foráneos los causantes del descalabro.

Cataluña

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