ERC SE OFRECE OTRA VEZ PARA ENTRAR EN EL GOVERN

Artur Mas ofrece consejerías a los cargos de UDC que conspiraron contra Duran

Los 'traidores' de Convergència serán recompensados por sus actos: Mas les ha ofrecido diferentes consejerías a los miembros de UDC que planearon la salida de Duran del partido

Foto: El presidente catalán, Artur Mas. (EFE)
El presidente catalán, Artur Mas. (EFE)

Roma sí paga a traidores. Al menos, la Roma catalana. Que se lo pregunten, si no, a los críticos de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), que serán recompensados por el presidente catalán, Artur Mas. Porque la crónica literaria tenía razón: Unió rompe con Convergència. Hoy es un día histórico para Cataluña, ya que la tradicional coalición nacionalista ha saltado por los aires. El president Artur Mas se ha quedado un poco más solo en su periplo independentista y el panorama político se enrarece un poco más en Cataluña. Por mucho que digan los cronistas del poder, no todo es idílico. Lo cierto es que UDC ha quedado seriamente tocada tras el referéndum de este fin de semana. Y, por si fuera poco, ahora el president tienta a los críticos de su gran rival, Josep Antoni Duran Lleida, con cargos de importancia. Es el pago por servicios prestados.

Desde la dirección de Unió creen que ahora Duran tiene las manos libres para seguir su propia hoja de ruta y capitalizar el voto nacionalista moderado que ha hecho ganar a CiU durante décadas. Pero también es cierto que Mas tiene las manos libres para diseñar en torno suyo un amplio equipo que va más allá de Convergència.

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Para empezar, ha de remodelar el Gobierno. De todas las posibilidades que tenía, ha optado por una onerosa: en vez de asignar las consejerías vacantes a otros consejeros (como cuando sus titulares se van de vacaciones), Artur Mas nombrará nuevos consejeros aunque sea sólo por cuatro meses. Se le van los democristianos Joana Ortega (vicepresidenta y consejera de Gobernación, que ya ha anunciado que abandona la política), Ramon Espadaler (consejero de Interior) y Josep Maria Pelegrí (consejero de Agricultura), y aterrizan otros.

Pero esos otros son nombres con los que el president intenta dar un aire de pluralismo a su gobierno, a sabiendas de que ya estaban alineados con sus tesis. No son altos cargos que provengan de CDC, pero sí estaban fuera de este partido y han hecho labor de zapadores en otras formaciones: en primer lugar, Antoni Castellà, hasta ahora secretario de Universidades, el principal submarino que Convergència tenía en Unió. Es el líder de los críticos democristianos, del sector que quería expulsar a Duran del veterano partido. Castellà es, además, la persona que se ha negado a admitir que había perdido el referéndum (en realidad, lo perdió por poco: el 46% frente al 50% que apoyó las tesis de Duran) y quien anunció que negociará con Convergència su aportación al proceso independentista diga lo que diga el referéndum de su partido. Castellà suena como nuevo consejero de Gobernación.

Premio al alcalde más independentista

Otro que le ha hecho la labor de zapa a Artur Mas es Josep Maria Vila d’Abadal, que perdió estrepitosamente frente a Duran en el último congreso de Unió. Vila, como alcalde de Vic, se posicionó rápidamente como cabeza de un movimiento independentista dentro de Unió y como presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), organización que se ha querido presentar como estructura de la “sociedad civil” pero que era una herramienta para sufragar movilizaciones a favor de las tesis del Gobierno de la Generalitat. Vila fue uno de los hombres más críticos con Duran y abandonó airado las filas democristianas en diciembre del 2012 por el antiindependentismo de Duran. El premio ahora es la consejería de Agricultura. El nombre de Vila ya había sonado con anterioridad para entrar en el Govern, pero no había habido oportunidad de ello.

Josep Maria Vila de Badil (i), la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals (c), y Carme Forcadell presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). (EFE)
Josep Maria Vila de Badil (i), la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals (c), y Carme Forcadell presidenta de la Assemblea Nacional Catalana (ANC). (EFE)

El tercero en la lista es Albert Batlle, hasta ahora director general de los Mossos d’Esquadra, que será promovido a consejero de Interior. Batlle había sido alto cargo en los gobiernos municipales del alcalde Pasqual Maragall y secretario de Prisiones con el Tripartito, además de veterano militante del PSC. Si llamó la atención su nombramiento para el anterior cargo, el nuevo ya no sorprende. Algunas fuentes apuntan al consejero de Justicia, Germà Gordó, como su principal valedor dentro del Ejecutivo de Mas.

El último es el nombramiento de otro exsocialista: Ferran Mascarell, consejero de Cultura y primer gran fichaje de Mas, será el nuevo portavoz del Gobierno sustituyendo a Francesc Homs, que asumirá nuevas responsabilidades como director de la campaña de Artur Mas. En resumen, un gabinete acorde con la personalísima visión de lo que ha de ser la praxis política catalana de su president.

Ofrecimiento de ERC

Y como a río revuelto, ganancia de pescadores, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) volvió a ponerse a disposición de Mas para entrar en el Gobierno y garantizar la estabilidad del mismo hasta las elecciones autonómicas. Su posición sigue siendo la de “juntos pero no revueltos”. O sea, que rechazan lista conjunta con Mas. Un tuit a última hora de la tarde de ayer recordaba que “¡Lo más importante del 27S es que la suma de los partidos comprometidos con el Nuevo País sea ganadora!”.

Por su parte, Sergi Sabrià, portavoz del partido republicano, aseguró que ERC está “a disposición del país y del Govern. Estaremos donde haga falta para garantizar la estabilidad en los meses que faltan hasta el 27 de septiembre”. Por probar otra vez, nada se pierde.

Cataluña

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