“EL PROCESO DE RECESIÓN YA ES IRREVERSIBLE”

La ANC proclamará la independencia incluso “fuera de la Constitución española”

La hoja de ruta de la ANC establece un proceso de secesión"irreversible" ya sea después de la victoria de las "fuerzas independentistas" en las elecciones del 27S o "por otros caminos"

Foto: Concentración de la ANC y Òmnium Cultural el pasado mes de octubre. (Efe)
Concentración de la ANC y Òmnium Cultural el pasado mes de octubre. (Efe)

Cataluña será independiente sí o sí. Por un camino o por otro. A través de un acuerdo legal o ilegal. Ésa es la tesis de los independentistas, incluida en la ponencia política final de la Asamblea Nacional Catalana (ANC). “El proceso de secesión ya es irreversible y lleva necesariamente a la proclamación de la independencia, sea después de la victoria de las fuerzas independentistas en las elecciones del 27S o, en el escenario D, que prevé las actuaciones que nos permitirán hacer la independencia por otros caminos, fuera ya de la Constitución española. En este proceso, será imprescindible el fortalecimiento de la unidad de acción, la confianza y la coordinación efectiva entre los diferentes actores (sociedad civil, instituciones nacionales y partidos políticos) para asegurar la máxima eficacia en el trabajo que le toque a cada uno”.

La hoja de ruta de la ANC establece que ese escenario D al que alude es el que se derivaría del hecho de que “antes o después de las elecciones del 27S, la Generalitat es intervenida política y jurídicamente por el Estado español y/o algún partido soberanista sea ilegalizado”. Esa hoja de ruta, en cambio, señala que, ante ello, “la sociedad catalana ha de estar preparada y dispuesta a actuar democrática y pacíficamente, en cualquiera de los escenarios políticos que se puedan llegar a producir”.

Los plazos para alcanzar la plena soberanía coinciden con los reflejados en el pacto entre el convergente Artur Mas y el republicano Oriol Junqueras: tras una declaración solemne del Parlamento catalán, se inicia un proceso de constitución del nuevo estado que “no se alargará más de 18 meses, que se reducirán a seis meses si el Estado español rechaza entrar en cualquier tipo de negociación del proceso de secesión. En este último caso, las fuerzas políticas que participen del acuerdo habrán de asumir la vía unilateral para acceder a la independencia”. La fecha del acto de proclamación de la separación de España se convertirá en el Día de la Independencia.

Artur Mar y Oriol Junqueras en el Parlamento. (Efe)
Artur Mar y Oriol Junqueras en el Parlamento. (Efe)

Los soberanistas creen que si las elecciones del 27S se pueden celebrar “todavía se podrá agotar la vía democrática” pero, si el Estado no las deja celebrar por cualquier causa, “será preciso crear la Asamblea de Cargos Electos de Cataluña para que proceda a la independencia y al nombramiento de un Gobierno provisional que se desvincule definitivamente de la legalidad española si se da la situación de intervención o de suspensión del régimen autonómico catalán por parte del Estado español y, con ello, el agotamiento definitivo de todas las vías democráticas”. Para poder configurar esa Asamblea de Cargos Electos, la Asamblea propone pactar antes con los candidatos en los comicios locales para que, en caso de que se intervenga la autonomía, formar el Gobierno paralelo, constituido por gente que dé apoyo al proceso independentista.

Movimiento pacífico

Los documentos de la ANC insisten en que todo ha de llevarse pacíficamente. La Asamblea de Cargos Electos, por ejemplo, ha de estar presidida por el presidente de la Generalitat o, en su defecto, por el del Parlamento. En caso de que no fuese posible ninguno de ellos, sería la persona que decidiese la propia asamblea. “El pueblo soberano deberá defender las nuevas instituciones nacionales, la construcción del nuevo estado y el proceso de separación respecto al Estado español. Todo el país se deberá alzar democrática y pacíficamente para proteger la Asamblea de Cargos Electos, garantizar la defensa de la tierra y reclamar el apoyo de la Europa democrática y de todos los gobiernos del mundo”, clama la hoja de ruta.

Los independentistas consideran que las elecciones municipales se han de situar como “unas primarias de las elecciones del 27 de septiembre”. Y, para estar preparados, proponen constituir ya la Asamblea de Cargos Electos “justo después de la constitución de los ayuntamientos elegidos en las elecciones municipales del 24 de mayo y ha de estar preparada para actuar en el momento en que el Estado español suspenda o intervenga la Generalitat o prohíba la celebración de las elecciones plebiscitarias del 27 de septiembre”.

El presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia, Josep Maria Vila de Badil, la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals , y Carme Forcadell presidenta de la ANC. (Efe)
El presidente de la Asociación de Municipios por la Independencia, Josep Maria Vila de Badil, la presidenta de Òmnium Cultural, Muriel Casals , y Carme Forcadell presidenta de la ANC. (Efe)

La Asamblea soberana

En el caso de que los comicios del 27S se celebren normalmente y en caso de ganar el bloque independentista, la ANC propone que el Parlamento de autoproclame como Asamblea soberana y no como Parlamento autonómico y “ejercer el principio democrático emanado de las elecciones, y en aplicación de la Declaración de Soberanía aprobada por el Parlamento el día 23 de enero de 2013 (que ha sido suspendida por el TC), hacer una declaración solemne de inicio del proceso de constitución del nuevo estado independiente”.

¿Y qué pasa con España? El Gobierno central podría, efectivamente recurrir al TC nuevamente. Pero, para la ANC, “con independencia de las resoluciones que pueda adoptar el TC a instancias del Gobierno español, se pondrá en marcha el proceso constituyente que culmine con la proclamación de la independencia y la celebración del referéndum de aprobación de la constitución del nuevo Estado”. Lo que haga Madrid, por tanto, es irrelevante.

Para la ANC, la labor de la sociedad civil es esencial. Propone crear plataformas en todos los barrios de las grandes ciudades para extender el mensaje independentista y garantizar que, pase lo que pase, se pueda “mantener la actividad normal del país, ensanchar la base social favorable a la constitución del nuevo estado impulsando la campaña para debatir la futura constitución de la República Catalana independiente y organizar movilizaciones masivas, pacíficas, puntuales, ágiles y, cuando sea preciso, espectaculares, que vayan incrementando la confianza de la ciudadanía en el nuevo Estado que se está creando y centren permanentemente la atención de todo el mundo”.

Cataluña

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