CDC, ERC Y ANC CAMINAN HACIA LA INDEPENDENCIA

UDC pone cara al culpable de la crisis con CDC: Josep Rull, segundo de Artur Mas

Los dos partidos nacionalistas -UDC y CDC- llevan más de 30 años de coalición y han tenido muchas crisis, pero nunca antes habían estado tan cerca de la ruptura como en este momento

Foto: El coordinador general de Convergència Democràtica de Cataluña, Josep Rull. (Efe)
El coordinador general de Convergència Democràtica de Cataluña, Josep Rull. (Efe)

La culpa es de Josep Rull. La enésima crisis de Convergència i Unió (CiU) tiene nombre y apellidos: Rull, el coordinador general de CDC, o sea, la mano derecha de Artur Mas en el partido. Eso es lo que dice un sector de los democristianos, que considera que hay un núcleo independentista dentro de Convergència que planifica y ejecuta actos de boicot contra el líder de Unió, Josep Antoni Duran Lleida. Los dos partidos nacionalistas llevan más de 30 años de coalición y han tenido muchas crisis, pero nunca antes habían estado tan cerca de la ruptura como ahora.

Mientras los dos socios se tiraban los trastos a la cabeza, la Mesa de Partidos, de la que forman parte CDC, ERC, MES, Reagrupament, ANC, Òmnium Cultural y Asociación de Municipios por la Independencia firmaban un documento genérico a última hora de la tarde por el que se comprometen a considerar las elecciones del 27 de septiembre como plebiscitarias. En el caso de que las fuerzas soberanistas obtengan mayoría absoluta, harán una declaración solemne del Parlament para iniciar “el proceso que nos ha de llevar a la constitución del nuevo Estado o República catalana”, el inicio del proceso constituyente y el despliegue de los mecanismos de transición nacional y de las estructuras de Estado y la “culminación del proceso”. ¿Cómo? ¿Cuál es esa culminación? Nadie lo sabe, pero sobre el papel queda bonito. Lo único cierto es de este frente ya se han descolgado tres pesos pesados: Unió Democràtica, ICV y la CUP.

Al margen de la ruptura de ese bloque soberanista, ahora lo que está a punto de romperse es otro frente, el de CiU. La situación es muy delicada y de una gran tensión. Tanto que las cúpulas de los dos partidos de la coalición se reunieron ayer por la tarde en medio de un gran sigilo para “reconducir la situación”, según manifestaron fuentes de ambas formaciones a El Confidencial. Por un lado, la delegación de Convergència estaba formada por Artur Mas, Josep Rull y Lluís Corominas, vicesecretario general de Coordinación Institucional. Por parte de Unió acudieron su secretario general, Ramon Espadaler y el vicesecretario general, Antoni Font.

Artur Mas. (Efe)
Artur Mas. (Efe)

La jornada acabó con la lectura de un comunicado conjunto por Espadaler y Corominas. Fue para salir del paso. Los convergentes se comprometieron a llamar al orden a sus capitanes para que no critiquen más a Duran y los democristianos moderarán sus protestas. Además, se comprometen a respetar la independencia de cada uno para establecer su hoja de ruta y sus prioridades y se remiten a la confección de las listas de las municipales, en las que ambas fuerzas concurren juntas en casi todos los municipios catalanes. No admitieron preguntas. De lo contrario, la endeble pax romana podría quebrarse.

La tensión se dispara

La tensión entre los dos socios de coalición se disparó esta semana después de que algunos dirigentes de CDC se sumasen a las tesis de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y acusasen a Duran de ser un estrobo para el proceso independentista. Este jueves, salieron a la palestra dos alcaldes, el de Mataró, Joan Mora, y la de Figueres, Marta Felip, que afearon a Unió y a Duran su ambigüedad y pedían que el democristiano no repita como cabeza de lista en la candidatura en las elecciones generales. “¡Qué semanita han dedicado algunos dirigentes de CDC a Unió y, sobre todo, a mí!”, ironizaba el líder democristiano ayer en su carta semanal a la militancia. El presidente del consejo nacional de Unió y consejero de Agricultura, Josep Maria Pelegrí, había calificado las declaraciones de éstos y otros alcaldes (aunque con menor calado) de “injerencias inadmisible”.

Pero fue Josep Sánchez Llibre, mano derecha de Duran y también diputado en el Congreso, quién salió en defensa de su colega con mayor dureza. “¿Qué quieren, ir directos al precipicio? Se acabó, que estos señores se dediquen a trabajar y a ganar elecciones”, recriminó visiblemente molesto. Y fue ayer cuando Josep Rull salió a la palestra defendiendo a los alcaldes convergentes. Reconoció que tuvieron unas declaraciones desafortunadas, pero ante la “salida de tono” de Sánchez Llibre, aseguró que no pensaba pedir la rectificación de sus ediles.

'Lo que han de hacer en Convergència es llamarlos a capítulo y evitar que sigan atacando a Duran, aunque sólo sea para cumplir lo que se aprobó en la cúpula'

Una fuente democristiana señala a El Confidencial que “existe mucha tensión, pero es normal. En la última reunión de la ejecutiva de CiU, se reiteró el apoyo expreso de la cúpula a Duran, después del desagradable episodio de la votación en el Congreso”. Se refieren las fuentes a la votación en que los diputados de Convergència desoyeron las consignas de Duran y votaron de manera diferente que los de Unió. Los democristianos consideran que en esa ocasión fue Josep Rull en persona quien llamó a los diputados de CDC para que cambiasen su voto y desautorizasen a Duran Lleida. Con el posicionamiento de ayer del coordinador general de Rull, la situación de calentó aún más.

“Lo que pedimos es que se cumplan los compromisos adoptados por la dirección de CiU. ¿O tomamos unos acuerdos para que luego vengan los alcaldes y hagan lo que les dé la gana? Lo que han de hacer en Convergència es llamarlos a capítulo y evitar que sigan atacando a Duran, aunque sólo sea para cumplir lo que se aprobó en la cúpula. Y luego hay otra cuestión importante: Duran es Unió y Unió es Duran. En el último congreso de UDC, hubo dos listas: la de Duran y otra netamente independentista. Pues bien, la de Duran obtuvo un 80% de los votos. Por tanto, tiene un apoyo mayoritario dentro del partido. Que nadie se llame a engaño”.

 Los diputados de CiU Josep Sánchez Llibre, Pere Macias y Josep Antoni Duran i Lleida (. (Efe)
Los diputados de CiU Josep Sánchez Llibre, Pere Macias y Josep Antoni Duran i Lleida (. (Efe)

En Convergència, en cambio, niegan que Rull o alguien de la cúpula esté urdiendo un complot contra el líder democristiano. “Josep Rull sólo dijo que los dirigentes de CiU deben ser extremadamente cuidadosos y vigilar lo que dicen. Es cierto que le molestó el tono con el que Sánchez Llibre dijo lo del precipicio, pero no pasó de ahí su crítica. Por otra parte, habría que discernir muy bien lo que es la cúpula de CiU y lo que son los alcaldes: no tiene nada que ver una cosa con la otra”, explican a El Confidencial fuentes internas de CDC. Subrayan estas fuentes, por otra parte, que “Rull no participa en ninguna maniobra contra Duran y la prueba es que esta semana dio una conferencia en el Forum Europa, en Madrid, y apostó por ir a las elecciones con Unió. No criticó a Duran, ni mucho menos, sino al contrario”.

En el meollo de la cuestión está la intención de UDC de convocar para el 14 de junio un referéndum interno para aprobar su hoja de ruta. Ese día se sabrá si sigue la senda independentista de Convergència o prefiere ir por libre. “Hemos de ser capaces de concordar nuestra hoja de ruta con CDC. Si es posible, claro, pero tenemos el deber de intentarlo hasta el último momento (…) Pero que nadie se engañe: Unió no se adherirá a ninguna hoja de ruta en particular. ¡Adhesiones, ni una!”. Admitía también el democristiano que le habían gustado las tesis de Rull en Madrid, donde dijo que no se trata de radicalizar el espacio soberanista, sino de ensancharlo, pero criticó a los alcaldes de Convergència que habían cargado contra él (“Ya sé que hay mucha gente que querría una alianza entre CiU y ERC sin mí”).

Cataluña

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