NO DESCARTAN COMPRAR VEHÍCULOS A ESPAÑA

Fuerzas Armadas catalanas: cómo montar un ejército con un batallón de 600 soldados

La Asamblea Nacional Catalana ya tiene diseñado el futuro ‘Ejército catalán’, que debe tener tres grandes divisiones: fuerza Terrestre, Fuerza Aérea y Fuerza Naval

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas, acompañado del teniente general Ricardo Álvarez-Espejo, inspector general del Ejército. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, acompañado del teniente general Ricardo Álvarez-Espejo, inspector general del Ejército. (EFE)

La Asamblea Nacional Catalana ya tiene diseñado el futuro ‘Ejército catalán’, que ha de tener tres grandes divisiones: fuerzas Terrestres, Fuerza Aérea y Fuerza Naval. Por detallar, detalla hasta los vehículos de combate que podría comprar a la industria armamentística española. Hasta el momento, sólo se había conocido la Fuerza Naval. Un informe sobre ésta y su composición elaborado por la sectorial de Defensa de la ANC provocó tal polémica que la organización soberanista decidió esconder esta sectorial y borrarla de su organigrama.

Sin embargo, la sectorial sigue funcionando y ha confeccionado dos documentos, uno de ellos bajo el título Dimensionamiento de las Fuerzas de Defensa de Cataluña III. La Fuerza Terrestre. El otro se titula Dimensionamiento de las Fuerzas de Defensa de Cataluña II. La Fuerza Aérea. Los documentos llevan el logotipo de la Sociedad de Estudios Militares (SEM) para no comprometer al conjunto de la ANC con las propuestas y “no entorpecerla tarea dirigida al objetivo inmediato de alcanzarla independencia de nuestro país”. El propio SEM, sin embargo, destaca en su presentación que los objetivos fundacionales de este grupo “son los mismos que la sectorial de Defensa de la ANC”. De ahí que los nuevos documentos salgan con su logotipo y no el de la ANC, evitando así la polémica como cuando hicieron público en de la Fuerza Naval.

En los informes se detallan las características que ha de tener el Ejército que quieren formar. La ANC ya ha puesto en alerta a sus militantes porque existe la casi total certeza de que el borrador de la Constitución Catalana que presentará públicamente el juez Santiago Vidal el día 7 de enero prevé una nación sin Ejército, lo que consideran un gravísimo error. Así pues, comenzará una campaña para mostrar la conveniencia de tener unas Fuerzas Armadas. ¿Por qué? Pues porque “para que un Estadio pueda ser considerado como tal, le hacen falta tres elementos principales: reconocimiento internacional, recaudar los tributos y el control efectivo del territorio”.

Y recuerdan que nadie en Europa ha renunciado a tener Ejército. “El caso islandés no es válido para Cataluña. En primer lugar, porque demográficamente Islandia tiene un volumen de población equivalente al de Badalona y, por otro lado, se encuentra situada en una zona muy remota ,muy al norte del Atlántico. Su defensa correa cargo de otros Estados, lo que quiere decir que su soberanía es parcial”.

Para empezar, éstas deberán tener sólo un Estado Mayor Conjunto de tierra, mar y aire. Por lo que respecta al Ejército terrestre, una primera fase  prevé la creación de un Estado Mayor, un centro de formación militar y una primera unidad de combate de dimensión batallón con unidades de apoyo. Esta fase deberá terminarse en un plazo de cinco años.

El núcleo inicial

El batallón estará formado por unos 600 efectivos, divididos en cuatro compañías, que debería ir especializándose en distintos ámbitos: la primera compañía sería de Infantería Mecanizada, con 12 vehículos ligeros de combate, cuatro vehículos de mando y de 3 a 6 vehículos plataforma de armas, con cañones de 105 milímetros o morteros de 120. Se apunta a que estos vehículos podrían ser Piranha suizos o Patria AMV finlandeses.

La segunda compañía sería de Infantería Aerotransportada, dejando para más adelante la cuestión de si tendría que tener transporte blindado (en este caso, se podrían comprar RG-31 Nyala sudafricanos o AMZ Dzik polacos) o no (en ese caso, se decantan por los Eagle suizos, los GAZ-2975 Tigr rusos o los URO Vamtac españoles). La tercera sería de Fusileros Marinos. Y como éstos no tendrían vehículos anfibios, sería la Fuerza Naval quien debería disponer de 10 embarcaciones neumáticas ligeras (podrían ser las Zodiac F470 francesas) y de 2 a 4 lanchas rápidas de asalto (las CB90 suecas). La cuarta compañía sería la de Fusileros de Montaña, para la que no se plantea la adquisición de vehículos especiales.

Blindado RG-31 Mk.5E Nyala. (EFE)
Blindado RG-31 Mk.5E Nyala. (EFE)

Para apoyar a este batallón, se crearía otro Batallón de Apoyo al Combate formado por una batería de apoyo, una compañía de ingeniería, una compañía de señales y una compañía de inteligencia.

La de artillería estaría dotada con 6 u 8 obuses ligeros, por ejemplo, los A118 británicos o los M119 norteamericanos de 105 milímetros, o medios (los M7877 norteamericanos o los Soltam M-71 israelíes de 155 milímetros), aunque se pretende que cuente también con alguno de los sistemas modernos de obús medio autopropulsado, como los Caesar franceses o los Archer suecos, ambos de 155 mm, montados sobre camiones todoterreno.

La compañía de artillería, por su parte, debe permitir la movilidad de las fuerzas propias e impedir la del enemigo y estaría provista de maquinaria de obra civil solamente. Para el manejo y desactivación de artefactos explosivos, tendrá un equipo especializado con robots desactivadotes y perros. Pero aquí deberá echar mano del área Tedax-NRBQ de los Mossos d’Esquadra.

La compañía de señales se ocupa de garantizar el acceso libre al espacio electromagnético y, por ello, “será preciso dotarla de material y equipos complejos, por lo que será imprescindible contar el asesoramiento de Estados aliados”. No obstante, prevé que empresas catalanas del sector de las telecomunicaciones y universidades puedan arrimar el hombro. La compañía de inteligencia sería la que procesaría información para asesorar a los mandos a tomar decisiones.

La segunda fase

A partir de tener conformada esta estructura, el Ejército entraría en una segunda fase que en un plazo de diez o quince años “debería cuadruplicar” los efectivos, convirtiendo las unidades de combate iniciales (es decir, las compañías) en batallones, agrupados luego en una Brigada de Combate. “Posiblemente, de forma paralela a lo que hizo recientemente el Ejército británico en muchas de sus unidades, se podrían crear regimientos formados por un solo batallón que recuperasen el nombre histórico de algunas unidades catalanas de diferentes épocas, para reforzar la personalidad y el espíritu de cuerpo de estas unidades”, dice el informe. De ese modo, el Ejército terrestre catalán contaría con una fuerza de 2.400 profesionales.

A ellos, habría que añadir unidades de reservistas, similares a las que ha habido a lo largo de la historia, como el Princeps namque (antecesor del somatén, existió hasta hace 300 años), los Sagramentals (organización paramilitar del siglo XIII) o el Somatén (curiosamente disuelto por la República y restablecido por Franco) para “dotar de capacidades militares a un grueso de la ciudadanía comprometida con la salvaguarda de la vida, la libertad y los derechos de sus conciudadanos y la defensa de la existencia misma del Estado”. Los acogidos a estos cuerpos paramilitares deben estar siempre atentos a ser llamados para defender el país. De hecho, lo que quieren los independentistas es un grupo importante “que compagine su vida civil con tareas militares” y que la pertenencia a esos cuerpos especiales “sea un elemento más del abanico, tan amplio, del voluntariado de nuestro país”. Los reservistas asignados a las Fuerzas Terrestres, sin embargo, tendrán una proporción mucho mayor a los asignados a las Fuerzas Aérea y Naval.

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