MAITE MASIÀ

CiU ‘asalta’ la Oficina Antifraude: un alto cargo de Artur Mas, a la dirección adjunta

Ni independencia ni imparcialidad. Ésa es la sensación que desprende el último nombramiento realizado en la OAC: la nueva directora adjunta, Maite Masià

Foto: Maite Masià
Maite Masià

Ni independencia ni imparcialidad. Esa es la sensación que desprende el último nombramiento realizado en la Oficina Antifraude de Cataluña (OAC): la nueva directora adjunta, propuesta por el director de la propia OAC, Daniel de Alfonso, fue ratificada ayer en la Comisión de Asuntos Institucionales del Parlamento catalán. Se trata de Maite Masià, hasta ahora directora del Instituto Catalán de la Energía (Icaen), un organismo oficial que depende de la consejería de Empresa y Empleo.

Desde la oposición se afirma que la institución que debería velar escrupulosamente por que la corrupción no se instale en la Administración ha quedado severamente tocada con esta decisión y desde fuentes cercanas a la OAC se señala a El Confidencial que Masià ya había estado en este organismo, que conoce “la casa” y que el suyo es un cargo “eventual, de confianza, que va ligado al del director. Y como él la nombra, el día que él cese, lógicamente, ella tendrá que cesar en virtud de esa eventualidad”.

Y es que el nombramiento de Masià ha levantado polvareda por la trayectoria de la nueva directora adjunta y su vinculación política: su nombre aparecía en las conversaciones grabadas a los cerebros del caso ITV (ella misma aparecía en algunas grabaciones y llegó a dar 180.000 euros en subvenciones a los principales encausados, antes de descubrirse todo el pastel). Pero, además, redactó el último informe de la comisión de investigación del caso Palau diciendo, según denunció ayer mismo Ciutadans, “que no había indicios fehacientes de que CiU se hubiera financiado irregularmente con comisiones ilegales”. Poco después, el juez embargó la sede del partido nacionalista como medida cautelar.

Especialmente dura con este nombramiento estuvo Carina Mejías, portavoz de C’s, para quien “todos los cargos públicos que ha ocupado Masià han sido por designación de partido”. Por si fuera poco, Mejías cree que su nombramiento “puede suponer que se evite investigar sobre algunos casos de corrupción”. O sea, que “no es ni idónea ni competente para ocupar este cargo”. Justamente lo contrario que aducen fuentes cercanas a la propia Oficina consultadas por este diario: “El director la conoce bien a ella y conoce la labor que ya había hecho en esta institución. Por eso, considera que está perfectamente capacitada para el cargo y que es idónea para el mismo”.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas. (AP)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas. (AP)

Para sacar adelante el nombramiento de Masià para la OAC, CiU encontró como aliado al Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). O sea, tuvo que echar mano de la denostada sociovergencia, mientras que todos los demás partidos parlamentarios (ERC, PP, ICV, Ciutadans y CUP) votaron en contra. Fuentes de la cúpula socialista admitieron a El Confidencial que “según el reglamento, quien debe proponer al director adjunto es el director de la Oficina, no un grupo político. Y nosotros votamos a favor porque la propuso Daniel de Alfonso. En todo caso, el votar no habría supuesto votar no al director, y no es el caso. Es su persona de confianza y debemos respetarlo”. De todos modos, vistos los antecedentes, no parece muy acertada la decisión de nombrarla segunda de la institución que debe velar por la transparencia de la Administración.

Las conversaciones telefónicas

Masià, según algunas fuentes, era una persona del a confianza de Oriol Pujol. En la investigación de la trama de las ITV, se descubrió que también era “muy amiga” de Sergi Alsina, compañero de clase y amigo íntimo de Oriol. Alsina, según se desprende de las escuchas telefónicas, recibía información privilegiada de Maite Masià sobre concursos públicos que iba a realizar la Generalitat.

En una de las conversaciones, además, la directora del Icaen le prometía dinero contante y sonante: “Si realmente había presupuesto, te lo conseguimos (…). Tenemos bloqueados los pagos, quiero decir, una cosa es que la concedamos [la subvención] y otra que la pagaremos cuando podamos (…) porque ahora la Generalitat únicamente está pagando sueldos y Seguridad Social, ¿ehnbsp;No pagamos ni impuestos (…) Quiero decir que no sé cuándo pagaremos. En alguna hora, se pagará. (…) Si no os lo pagamos enseguida, os lo pagaremos cuando podamos, pero os lo pagaremos. Sí, sí, lo importante es que la tengas concedida”, le explicaba el 11 de octubre del 2011 a Sergi Alsina. Y este, en una conversación con su socio, Sergio Pastor (otro de los cerebros de la trama), se refería a ella como “aquella chica que te dije que era muy amiga mía”.

Fotografía de archivo del exsecretario general de CDC, Oriol Pujol. (EFE)
Fotografía de archivo del exsecretario general de CDC, Oriol Pujol. (EFE)

En una conversación posterior el mismo día, Sergi Alsina llamó a Sergi Pastor para darle la buena nueva. “Bueno, si la tienes concedida, esto ya pinta bien, ¿me entiendes? (…) Yo, que lo cobremos lo veo más jodido; pero si al menos la devengamos, ¿sabes lo que te digo?: que está en el bolsillo y punto”, le contestaba Pastor. A los cerebros de la trama les interesaba especialmente el Icaen para obtener subvenciones. Tanto era así que junto con el dueño de Ficosa, Xavier Pujol, crearon la sociedad Upprime Energy, que iba a ser utilizada para recibir concesiones de ITV y que también iba a recibir 180.000 euros para reconvertir a una parte de los trabajadores de Sony en “inspectores energéticos”. Paralelamente, esperaban que se les adjudicaran varios concursos públicos desde el Icaen para poner en marcha “programas piloto de eficiencia energética en edificios públicos”.

Los informes policiales del caso ITV son demoledores. Explican que los cerebros de la trama, gracias a la amistad con Maite Masià, logran la subvención de 180.000 euros y detallan: “Para el avance de dicho proyecto, no es sólo relevante la financiación, sino también prepararse para futuros concursos de edificios públicos de la Generalitat y tratar de asegurarse que dichos concursos se ajustan a sus intereses (que se realicen en lotes grandes para que haya sólo 4 o 5 operadores)”.

Al parecer, Masià ofreció a los dos Sergis información de gran valía de esos concursos y se vio con ellos el 19 de octubre del 2011. De esa reunión Sergi Alsina dio cumplida información a Oriol Pujol. De las conversaciones grabadas por la Policía se desprende que los cerebros de la trama consideraban a Maite Masià una de claves para su apalancamiento en la Administración. “Lo importante es tener contacto directo con ella para preparar los concursos”, insistía Pastor. Y, aunque se quejaban de que su desconocimiento de los trámites para adjudicar subvenciones era una rémora, también destacaban que estaba “muy dispuesta” y, por ello, “forzaron la máquina”, según se recoge en los informes policiales.

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