le insta a nombrar interventores y le amenaza con dejarle caer

Alta tensión entre los soberanista catalanes: ERC pone a Artur Mas contra las cuerdas

Contra las cuerdas. Así pusieron al presidente de la Generalitat sus socios de Esquerra Republicana de Catalunya y la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP)

Foto: Artur Mas y los integrantes del bloque soberanista catalán, tras la reunión de ayer. (Reuters)
Artur Mas y los integrantes del bloque soberanista catalán, tras la reunión de ayer. (Reuters)

Contra las cuerdas. Así pusieron al presidente de la Generalitat, Artur Mas, sus socios de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y la Coordinadora d’Unitat Popular (CUP) en la maratoniana reunión que el bloque soberanista mantuvo a lo largo del día de ayer. Fueron siete horas intensas para dar, pasadas las 10 de la noche, una imagen de unidad. La alta tensión en el bloque soberanista se ha agudizado las últimas semanas, ya que los radicales quieren hacer caso omiso de sentencias judiciales “españolas” y desafiar de frente al Estado español porque creen que Mariano Rajoy no se atreverá a intervenir la comunidad. Artur Mas, en cambio, había prometido en muchas ocasiones que no vulneraría la ley en su proceso. Y ante los retos que los republicanos le ponen delante, eso parece una promesa imposible de cumplir.

A mediodía, tras tres horas y media de cónclave, el portavoz del Gobierno, Francesc Homs, compareció ante la prensa para dar cuenta de que había un principio de acuerdo con tres puntos: mantener la convocatoria para que los catalanes pudieran ejercer su derecho a voto; reclamar celeridad al Tribunal Constitucional para que levante la suspensión cautelar de la Ley de Consultas y de la convocatoria del referéndum; y el compromiso de analizar cómo garantizar las mejores condiciones para la consulta del 9N. O sea, un compromiso, pues, para salir del paso, con reivindicaciones sin fondo y reiterativas. Porque hay diferentes sensibilidades dentro de la asamblea soberanista como para entenderla como un bloque monolítico.

Oriol Junqueras se dirige a los medios tras la reunión. (Efe)
Oriol Junqueras se dirige a los medios tras la reunión. (Efe)

Pasadas las 10 de la noche, Artur Mas compareció e hizo una breve valoración de la jornada, pasó el testigo a los partidos del bloque y desapareció. “Todo ha ido bien y eso es muy importante”, se limitó a decir. Y poco más: se dolió de que el Estado ha desatado una terrible ofensiva contra Cataluña y que hacía gala de una “gran hostilidad” y que él está trabajando en condiciones casi inhóspitas. Nada más.

Pero, ¿qué pasó realmente ayer? Pues que o el president Mas claudicaba ante las propuestas republicanas y de la CUP o el consenso se rompía y el proceso se iba al garete. La comparecencia posterior a la reunión fue coral, sin que ninguno de sus protagonistas llevase la voz cantante. Es un signo del gobierno colectivo que ya había anunciado el propio president: si el Gobierno español lo acorralaba, citaría al resto de socios y tomarían una postura conjunta, en asamblea. Así lo hicieron ayer.

Pero, ¿qué pasará en las próximas semanas? Oscurantismo de todos. El bloque soberanista no dice ni mu. Su postura oficial fue perfectamente definida por Jordi Turull, presidente del grupo parlamentario y portavoz de CiU: “No aflojamos, vamos juntos y el 9 de noviembre se votará. Hoy nos hemos conjurado para que así sea”. Y David Fernández, de la CUP, subrayaba que “la consulta es legal, legítima y profundamente democrática”.

Un oscurantismo coral

Nadie quiso mojarse y todos, incluida la vicepresidenta del Gobierno, Joana Ortega, tiraron balones fuera.¿Se retoman los preparativos de la consulta? “En los próximos días veremos qué se hará en cada materia en este escenario atípico”, se excusó el ecosocialista Joan Herrera. Y el presidente de Esquerra, Oriol Junqueras, repetía: “Cataluña quiere votar y quiere votar el 9N, porque ése es el pacto al que llegamos el 12 de diciembre pasado. Nuestro compromiso es que se vote el 9N porque tenemos el mandato de la sociedad y viene avalado por las urnas”.

Mas y Junqueras, anoche. (Reuters)
Mas y Junqueras, anoche. (Reuters)

Ortega tampoco quiso desvelar si, contrariamente a lo que había dicho el Gobierno, se implicará a los funcionarios en la preparación del referéndum.”Llevamos adelante los procedimientos para adaptarnos a las adversidades que nos van viniendo”, acertó a balbucear ante la pregunta directa.

La pregunta obligada era si la reunión había decidido la desobediencia al Tribunal Constitucional. “¿Desobediencia? No. Obediencia al pueblo de Cataluña. Hoy nos hemos sumergido para diseñar la partitura ante todos los obstáculos que nos pondrán”, subrayó el convergente Jordi Turull. Y David Fernández, que admitió que todas las respuestas eran demasiado crípticas, aseguraba que todos los presentes asumirán las responsabilidades políticas que pueda haber “y si es preciso el resto de responsabilidades”.

Otro reto para Mas

Pero la alta tensión no fue sólo de ayer. Artur Mas y Oriol Junqueras se las tuvieron este jueves durante una reunión de una hora en el Parlamento catalán. Fuentes de Esquerra manifestaron a El  Confidencial que “fue una entrevista muy tensa, con alzamientos de voz incluso, y en la que Oriol consiguió que el proceso no se pare. La discusión fue muy fuerte”.

En ella, el líder republicano llegó a amenazar con retirar el apoyo a Mas, romper el pacto de Gobierno  y forzar elecciones anticipadas. “Es que no sabemos si Artur Mas está pactando en secreto con el PP o con el Gobierno central. Hasta ahora, ha hecho las cosas que ha hecho y ha dado los pasos que ha dado de manera indecisa. Y no se puede ir forzando el paso todos los días”, subrayan las fuentes.

Ahora, Junqueras pone sobre la mesa otro reto a Artur Mas, por si éste no tenía suficientes dolores de cabeza: que nombre interventores para la consulta, lo que manifiestamente quedaría fuera de la ley. “Es verdad que parece una provocación de ERC y que nadie sabe qué  reacción habrá de Madrid, pero es el siguiente paso lógico”, señalan en Esquerra. Esta formación considera un mal menor que el Gobierno central mueva ficha e intente intervenir la autonomía, lo que sería utilizado por los independentistas como un ataque frontal a Cataluña.

Mas, tras su comparecencia ante los medios de comunicación. (Reuters)
Mas, tras su comparecencia ante los medios de comunicación. (Reuters)

La postura de UDC

Especialmente críptica fue la intervención del secretario general de Unió Democràtica (UDC), Ramon Espadaler, para valorar el encuentro. Espadaler subrayó que la de ayer es una jornada para subrayar la unidad, no la diversidad. Fue una concesión a la grada, porque Unió no es un partido independentista. Espadaler, sin embargo, reafirmó el compromiso de los democristianos para que el 9N se pueda celebrar la consulta.

En términos similares se expresó el presidente de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, en su carta semanal a los militantes, en la que señaló que “no todo habrían de ser recursos y decisiones jurídicas a la hora de encontrar una solución a un problema político que no se resolverá si no se contempla la necesidad de votar por parte del pueblo catalán”. Duran señala que si finalmente no se puede votar el 9N, “se tendrá que votar otro día. Sin dar la voz al pueblo de Cataluña no canalizaremos la respuesta política a la compleja situación actual”.

La estrategia del Gobierno catalán continuará como si no hubiese pasado nada. Sus cuadros están movilizados y hoy Mas recibirá en el Palau de la Generalitat a los representantes de los 911 ayuntamientos que aprobaron mociones de apoyo al 9N

El líder democristiano afirma que la suspensión de la convocatoria no sólo acaba con la demanda de voto, sino que “acentúa, engrandece y engorda las aspiraciones independentistas. La demanda de Cataluña es política y sólo se resuelve políticamente, no a golpe de recursos y de pronunciamientos jurídicos de los tribunales que no van a la raíz del problema y que lo único que hacen es agravarlo”. Y se duele de que “un día u otro habrán de afrontar el problema y ha sido una falta de destreza política histórica no ofrecer una tercera vía que reconozca nuestra realidad nacional y las consecuencias que se derivan de ella”.

Y señala que aunque no haya votación el 9, esa jornada” se habrá de visualizar de alguna manera pacífica y legal que, independientemente de lo que se vote, una gran mayoría de catalanes quiere ejercer el voto”.

De momento, sin embargo, la estrategia del Gobierno catalán continuará como si no hubiese pasado nada. Sus cuadros están movilizados y hoy Artur Mas recibirá en el Palau de la Generalitat a los representantes de los 911 ayuntamientos que aprobaron mociones de apoyo al 9N. La consejera de Educación, Irene Rigau, por su parte, participa en un acto público junto con las cúpulas de la Asamblea Nacional Catalana (ANC), Òmnium Cultural  y la Asociación de Municipios per la Independencia (AMI) y el líder de ERC, Oriol Junqueras, también comparece junto a sus colegas de la AMI para dar visibilidad a la campaña por el referéndum.

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