El PP acusa a Artur Mas de esconder “los 40.000 millones que le ha dado Madrid”
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EL 'PRESIDENT' PLANTEA UN ADELANTO ELECTORAL

El PP acusa a Artur Mas de esconder “los 40.000 millones que le ha dado Madrid”

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha asegurado este lunes que si se puede le gustaría agotar la legislatura y convocar elecciones a finales de 2016

Foto: Artur Mas durante el Debate de Política General celebrado hoy (EFE)
Artur Mas durante el Debate de Política General celebrado hoy (EFE)

No hay nada que hacer entre Cataluña y España. El presidente de la Generalitat, Artur Mas, reafirmó este lunes su apuesta secesionista ante el Parlamento catalán, donde comenzó el debate de política general, una especie de debate del estado de la nación a nivel autonómico.

Esta vez, sin embargo, se adelantó el inicio del debate al lunes, habida cuenta de que el jueves hay el referéndum soberanista de Escocia y el viernes se prevé un pleno extraordinario para aprobar la Ley de Consultas catalana que debe servir al president para convocar el referéndum del 9 de noviembre.

Mas partió de la base de que las finanzas de la Generalitat están asfixiadas debido a las imposiciones del Gobierno de Madrid. Es cierto que realizó un dibujo idílico de Cataluña asegurando que no la comunidad no ha salido de la crisis pero está empezando a salir.

Aseguró que Cataluña es la comunidad que más puestos de trabajo crea, la que recibe más turistas, la que exporta más, la que recibe más inversiones extranjeras, la que ha conseguido bajar la tasa de abandono escolar, la que mejor sanidad y educación tiene, la que más estudiantes de doctorado ha censado, la que tiene mejores universidades, la que más ha reducido víctimas de tráfico, la que destina “100 millones de euros más” para luchar contra la pobreza, la que más recicla y la Administración más transparente del Estado español.

De hecho, su discurso sólo le pareció bueno (habló mucho de transparencia y se ufanó de la misma sin mencionar el escándalo Pujol en el día en que Jordi Pujol Ferrusola comparecía ante la Audiencia Nacional, que investiga sus negocios internacionales) a CiU y a ERC, e incluso a esta con algún matiz.

Pero a pesar de ese idílico panorama, el president se quejó de que las finanzas de la Generalitat están al límite y ya no puede recortar más de ningún lado so pena de desmantelar el Estado del bienestar. Lamentó que no puede legislar en muchas materias, como educación, normas cobro de impuestos, diseño de un sistema integral de salud o una ley de mecenazgo propia. De ahí la necesidad del Estado propio, cuyo pilar fundamental es la Agencia Tributaria Catalana (ATC).

Ante este reto, el portavoz del PP, Enric Millo, le saltó al cuello.”Ha tenido la voluntad expresa de ocultar los 40.000 millones de euros que desde hace dos años le ha dado el Gobierno de Madrid para que pueda mantener los servicios a los ciudadanos de Cataluña y pagar a los proveedores de la Generalitat, en un esfuerzo sin precedentes. Del total de 100.000 millones en ayudas a las comunidades, Cataluña se llevó el 40%. Y teniendo en cuenta que su PIB no llega al 20% del español, tenemos que el esfuerzo del Estado para garantizar los servicios en Cataluña ha sido exactamente el doble de lo que le corrresponde. Y resulta que todo lo bueno lo hace el Gobierno catalán y todo lo malo viene del Gobierno central”.

La hoja de ruta

Este detalle fue pasado por alto en el discurso del máximo mandatario catalán, que en cambio detalló su hoja de ruta: tras aprobar esta semana la Ley de Consultas, convocará el referéndum. Recordó, en este sentido, que dicha ley pasó el filtro del Consejo de Garantías Estatutarias, dictaminándola conforme a la Constitución. Y aquí hizo un llamamiento a la unidad de todas las fuerzas políticas. “Estamos cumpliendo el mandato de las elecciones del 25 de noviembre del 2012. Lo que hacemos no es una manía ni una locura de unos pocos, sino la voluntad de muchos expresada allí donde tiene más valor: en las urnas”.

Mas aseguró que “la consulta del 9 de noviembre no es jurídicamente vinculante. Tiene carácter consultivo, de acuerdo con la ley que la amparará. Pero es evidente que tiene consecuencias políticas y no menores. Pero como las consecuencias son básicamente políticas, la tarea de los buenos políticos es conjugar legitimidad con legalidad”.Y enfatizó que “la partida se ha de jugar. Y no tiene las cartas marcadas”.

Pero ¿qué pasa si el Gobierno central impugna y no se puede celebrar el referéndum? No lo desveló. “Confío que el 9 de noviembre se podrá votar con plenas garantías democráticas”, dijo. “Me gustaría acabar esta legislatura cuando toca, a finales del año 2016”, añadió. Ahí se quedó todo. De hecho, las elecciones anticipadas son el as en la manga. Pero es un as tramposo: no depende sólo de él el decidir si convoca, sino que debe consultarlo con sus socios de Gobierno, ERC. Y más: se comprometió a convocar a los partidos que apoyan el referéndum si este no se celebra para decidir entre todos lo que se debe hacer. O sea: que la hoja de ruta, a partir de entonces, la marcarán CiU, ERC, ICV y la CUP. Y ahora Artur Mas está prisionero de ese pacto.

Tras el discurso, los portavoces de PSC, PP y Ciutadans, Maurici Lucena, Enric Millo y Carina Mejías respectivamente, coincidieron en señalar que el escenario más probable es el de unas elecciones anticipadas debido a la presión de ERC. Y el ‘popular’ fue más allá: “El mensaje final de Mas es que reconoce que puede fracasar en su objetivo y acaba poniendo en manos de ERC el futuro del Gobierno de Cataluña. O sea, hace dejación de responsabilidades y no afronta el futuro con plenas garantías, anunciando de manera clara que sólo puede acabar la legislatura si realiza la consulta”.

La culpa es de Madrid

El president, no obstante, había remachado poco antes que “el que se pueda votar el 9-N es bueno para Cataluña, para la democracia, para los ciudadanos e incluso para España", ya que “significaría que España entierra definitivamente la vieja España para redescubrirse tal y como realmente es: plurinacional. De repente, España aparecería como un país de alta calidad democrática, tolerante, capaz de escuchar y de resolver democráticamente lo que es un reto democrático”. Incluso, dijo también, “será bueno para esta Europa amenazada por el populismo, la xenofobia y el fanatismo egoísta”.

Mas lanzó pelotas fuera al hablar de la coyuntura política y apuntó al Gobierno central como el causante de la situación de tensión a que se ha llegado por su inmovilismo. “La estrategia del Gobierno central es clara: decir que no a todo, no hacer nada, meter miedo, utilizar las leyes como un muro de contención y no como canal de solución, y otras cosas que prefiero no dejar por escrito en un discurso solemne como éste. Y la estrategia catalana es clara: votar, decidir en las urnas, contar votos para conocer el peso de las mayorías y de las minorías. Dialogar siempre que haya alguien que quiera sentarse a la mesa para hablar. Negociar los términos de la consulta si se acepta el principio de que el pueblo catalán ha de ser consultado. Eso es precisamente lo que los diputados de este Parlamento ofrecieron el pasado 8 de abril en la sesión del Congreso de los Diputados, con otro no por respuesta”.

Detalló el president que la sentencia del Constitucional sobre el Estatuto “expulsó a la mayoría de la sociedad catalana del pacto y del consenso constitucional. De iure, aún estamos; de facto, ya no”. Y subrayó que “resulta increíble que ante una situación como la que se ha creado en Cataluña, el Estado no haya tomado ninguna iniciativa política. Ni una sola. Bien, una sí que la ha tomado: decir que no a todo: no al Estatuto, no al pacto fiscal, no a la consulta”. Eso sí: afirmó que no habrá choque de trenes, porque para ello debería haber dos trenes en la misma vía y España y Cataluña son dos trenes que van por diferentes vías. “En el fondo, no hay choque de trenes, sino un alejamiento de trenes”, ironizó.

También se quejó de que “el Estado está ejecutando una recentralización a gran escala, esta vez sin disimular”. Acusó también al Ejecutivo de Mariano Rajoy de ahogar a Cataluña, enumeró 70 grandes medidas de acción de Gobierno que ha hecho en esta legislatura y se quejó de nuevo de los déficits impuestos por Madrid a las autonomías.

Asimismo, señaló que “hemos denunciado que el Gobierno central sigue sin pagar las deudas contraídas con la Generalitat. No sólo en el apartado de las infraestructuras contemplado en el Estatuto se nos deben más de 2.400 millones de euros. Esta denuncia también se está tramitando en los tribunales, dado que no se han atendido las reiteradas reclamaciones políticas formuladas a Madrid, tanto ante el presidente Zapatero como al presidente Rajoy, de palabra y por escrito”.

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