Las ‘líneas rojas’ que han impuesto Rajoy y Mas auguran una reunión sin resultados
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MENSAJES CRUZADOS SOBRE TEMAS PRIORITARIOS

Las ‘líneas rojas’ que han impuesto Rajoy y Mas auguran una reunión sin resultados

Las expectativas de la reunión del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y del de la Generalitat el próximo 30 de julio no son muchas

placeholder Foto: Uno de los últimos encuentros entre Mariano Rajoy y Artur Mas (EFE)
Uno de los últimos encuentros entre Mariano Rajoy y Artur Mas (EFE)

Las expectativas de la reunión del presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y del de la Generalitat, Artur Mas, el próximo miércoles 30 de julio no son muchas. Entre otras cosas porque desde los entornos se marcan una y otra vez las líneas rojas que no pueden ser traspasadas.El encuentro, que se produce once meses después de que celebrasen el último, puede acabar en agua de borrajas si ambos mantienen sus posturas: Rajoy está dispuesto a hablar de todo menos del referéndum y Mas considera que han de tocarse todos los temas de actualidad, pero esencialmente el de la consulta. De seguir enrocados, lo que habrá es un diálogo de sordos.

Fuentes cercanas al Gobierno central señalaron a El Confidencial que, “si Artur Mas acude a la reunión con la cantinela de la consulta sí o sí, se desvanece toda posibilidad de acuerdo. No va a ser posible llegar a ningún entendimiento. Evidentemente, esa es una línea roja que no puede ser traspasada, porque el referéndum que pretende Artur Mas es ilegal”.

Desde fuentes cercanas a la Generalitat, en cambio, se asegura que “el president tiene un mandato claro de llevar el tema de la consulta a la reunión. De hecho, es el tema más importante que hay sobre la mesa.¿Cómo no vamos a plantearlo?”.

El propio portavoz del Gobierno y consejero de Presidencia, Francesc Homs,señaló, tras la reunión semanal del gabinete de Mas, que la disponibilidad del mandatario catalán es “hablar de todo” y criticó los planteamientos de Mariano Rajoy: “A un diálogo no se le pueden poner condicionantes previos. En una reunión de estas características, se ha de hablar de los temas más importantes y nosotros acudimos con actitud dialogante y no pondremos ninguna clase de consideraciones que puedan ser entendidas como condicionantes”.

De forma parecida se manifestó el nuevo secretario general de Convergència i Unió (CiU), Ramon Espadaler, en declaraciones a Catalunya Ràdio: “No se trata de negociarlo todo gratuitamente, sino que hay cuestiones fundamentales a tratar: queremos votar”. Y subrayó que “no se trata de una obsesión de cuatro partidos políticos, sino de una demanda profunda de la sociedad catalana”.

Compromiso de una mayoría

Un alto dirigente de CiU señala también a este diario que “no se puede sustituir la voluntad de un pueblo. Artur Mas irá a Madrid con la intención de dialogar, pero con una salvedad: hay un compromiso electoral de una mayoría absoluta, que es que el pueblo debe ser consultado. CiU, ERC, ICV y la CUP llevábamos en nuestro programa electoral la convocatoria de la consulta y la gente votó mayoritariamente por estas opciones. Por tanto, no se puede obviar este tema”.

Desde el Gobierno central, sin embargo, se echa en cara al presidente de la Generalitat que acuda a Moncloa “no como president, sino como representante de los partidos que están a favor del referéndum. La muestra es que la pasada semana consultó a estos partidos, pero no a PSC, a PP o a Ciutadans. Por tanto, se presenta como cabeza del grupo soberanista, no como mandatario de todos los catalanes”.

Desde CiU se niega la mayor: “Artur Mas es presidente de la Generalitat y tiene esa condición las 24 horas del día. Va a Madrid como máxima autoridad del Estado en Cataluña, aunque al margen haya consultado a los partidos que apoyan la consulta. Es lógico este contacto porque hay un mandato electoral común a todos. Pero es ridículo aludir a su condición de representante de los partidarios de la consulta”.

Lo que está claro es que, en la semana que resta para el encuentro, las dos partes irán desgranando sus condiciones en una batalla tacticista que pretende delimitar el terreno de juego. Rajoy, auguran desde el PP, pondrá sobre la mesa la posibilidad de una reforma de la financiación “ahora que lo peor de la crisis ya ha pasado y se comienza a remontar el vuelo”.

Y desde la Generalitat no se cerrarán en banda a negociar ese tema. “Sería de tontos no aceptar cualquier mejora”, enfatizan las fuentes consultadas. Pero insisten en que, si no se habla de la consulta, va ser muy difícil entenderse. “Es absolutamente irrenunciable”, zanja un alto cargo del Gobierno catalán.

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