INFORME DE LOS EMPRESARIOS INDEPENDENTISTAS

“España tiene poca reputación en la UE como para influir contra Cataluña”

Una Cataluña independiente sólo quedaría fuera de la UE si es “expulsada por unanimidad”. Así lo afirma un informe del Círculo Catalán de Negocios

Foto: Cadena humana por la independencia el 11 de septiembre del año pasado. (EFE)
Cadena humana por la independencia el 11 de septiembre del año pasado. (EFE)

Una Cataluña independiente sólo quedaría fuera de la Unión Europea (UE) si es “expulsada por unanimidad”. Así lo afirma un informe del Círculo Catalán de Negocios (CCN), una organización empresarial independentista que preside Albert Pont. El estudio advierte que, “si se perdiesen estos derechos (la ciudadanía europea), afectaría negativamente a las empresas y a los ciudadanos de la propia UE. La lucha contra el secesionismo no es competencia de la Unión Europea y va en contra de los principios democráticos que defiende”.

Y subraya también que “España tiene poca reputación en Europa como para influir contra Cataluña. Si la UE está salvando a Grecia, no mucho más grande que Cataluña y con una economía más débil, cuesta pensar que quisiese renunciar a Cataluña, contribuidora neta y potencia emergente del sur de Europa”. Y más: “Si la independencia fuese NO pactada (sic), incluso respetando la ley, Cataluña no habría de absorber parte de la deuda española, cosa que perjudicaría a España”.

En otro apartado asegura rotundamente que la independencia “no implicará ningún cambio en el status quo dentro de Europa porque España no lo querrá”. Y matiza que “Cataluña es el principal mercado de las empresas españolas. Además, muchas empresas españolas tienen plantas en Cataluña y si hubiese aranceles no podrían mover libremente las producciones”. Pone como ejemplo a Repsol, con factoría en Tarragona y cuya materia prima le llega al puerto de esta ciudad. “Si el comercio entre la Cataluña Estado y el Reino de España se interrumpiese o se dificultase, la primera perjudicada sería la empresa Repsol y también las gasolineras y los usuarios españoles y catalanes”.

Albert Pont, presidente del Círculo Catalán de Negocios, y David Ros de la ANC. (EP)
Albert Pont, presidente del Círculo Catalán de Negocios, y David Ros de la ANC. (EP)

El texto del CCN afirma, asimismo, que “a Europa no le preocupa la viabilidad de Cataluña, con un PIB per cápita superior a la media europea, sino la viabilidad de España. Incluso regiones ricas como Madrid dependen de Cataluña y de sus impuestos. (…) Este estudio pretende demostrar que hay un modelo de crecimiento para España sin Cataluña y de acuerdo con la UE”.

Garantizado el grifo de la liquidez

En cuanto al sistema financiero, destaca que CaixaBank y Banco Sabadell “realizan entre el 60 y 70% de su negocio fuera de Cataluña” y matiza que “tienen una proporción de créditos sobre depósitos superior a la del resto del Estado, además de existir el riesgo de que se reduzcan los depósitos de fuera de Cataluña con la independencia. Esta situación se agravaría si, de entrada, se saliese de Europa, ya que se perdería una fuente de financiación bancaria. Pero en cualquier caso, el mercado catalán permite la operativa de banca privada extranjera y, como Banco Sabadell y Catalunya Banc son sistémicos para la UE, tienen garantizado el grifo de liquidez del BCE”.

El informe asegura que “Cataluña es una de las pocas comunidades autónomas con superávit en la balanza de pagos; el turismo es la actividad principal del sector exterior, pero existen otros potentes y diversificados. Cataluña consume el 30% del producto español y el 75% de las exportaciones españolas pasan por Cataluña. Las previsiones negativas de la independencia son extremistas: el boicot sería sólo a corto plazo”.

En otro apartado, detalla un curioso gráfico del periodo 2000-2018, citando como fuente el Instituto de Estadística de Cataluña, (Idescat). Y especifica que “49.000 millones de euros se han exportado a España y 55.000 millones al resto del mundo (47% y 53%). En 1995, (la correlación) era del 64% frente al 36%”. El Idescat, no obstante, no plasma futuribles, ya que sólo elabora sus datos con las cifras oficiales que o bien obtenga él mismo o reciba de otros organismos oficiales. Además, el Idescat sí consigna un total de 55.000 millones en exportaciones el año 2011, pero los 49.000 millones de ventas a España se refieren tan sólo al sector de la industria en el año 2010. La cantidad correcta, referida al año 2011, sería de 52.800 millones.

Aun así, señala en uno de sus capítulos que “Cataluña tiene un superávit comercial con España de 22.000 millones de euros. Esto hace que presente un superávit comercial total de 20.000 millones de euros (si deducimos el déficit aparente de 2.647)”. Y a continuación recuerda que “tiene un déficit fiscal de unos 16.500 millones de euros”. En este apartado, sin embargo, el CCN toma como referencia el año 2012, en que las ventas a España fueron de 50.500 millones de euros y las compras de productos españoles ascendieron sólo a 28.500 millones de euros, desechando las balanzas de otros años que arrojan mayor superávit para Cataluña.

Sacando pecho

El informe no se priva de sacar pecho al afirmar que “Cataluña tiene una renta per cápita de las más altas del mundo. Es viable económicamente como lo es Suiza, más si tenemos en cuenta que tiene salida al mar y un relieve más favorable. La dimensión no es un problema. No es imprescindible tener recursos naturales”.

También recoge los beneficios de la independencia para la región. En primer lugar, enumera que “supondría la desaparición del déficit fiscal y nos daría la capacidad de tener una política económica propia que respondiese a los intereses catalanes y no españoles. El déficit fiscal es inasumible más tiempo”. Además, asegura que “la globalización hace que no sea preciso formar parte de un mercado determinado. Ahora ya se tiende a vender en el resto del mundo en detrimento de España. Se puede estar en Europa sin formar parte de ella”.

El informe no se priva de sacar pecho al afirmar que 'Cataluña tiene una renta per cápita de las más altas del mundo. Es viable económicamente como lo es Suiza, más si tenemos en cuenta que tiene salida al mar y un relieve más favorable. No es imprescindible tener recursos naturales'

Dice el texto que “a medio plazo, la independencia de Cataluña es lo mejor que le puede pasar a España”. ¿Por qué? Por varios motivos. El primero, porque “será el dinamizador del cambio de modelo económico y político que necesita España”. Asegura que para salir de la crisis, España necesita imperiosamente “remodelar completamente su modelo productivo, adelgazar su modelo administrativo y reemplazar sus elites políticas y empresariales”. Pero no lo hace: “Las políticas actuales del Gobierno español no van dirigidas a cambiar de modelo, sino simplemente a aumentar impuestos e imponer nuevas medidas de austeridad con la esperanza de que la tempestad pase y vengan tiempos mejores, provocando mientras tanto el empobrecimiento de empresas y ciudadanos. La independencia de Cataluña (…) será el dinamizador de la reconversión de España en un Estado productivo, eficiente y bien gestionado”.

La independencia también “permitirá a España desarrollar con plenitud su estrategia económica”. Y, por si fuera poco, “focalizará el sistema político español en el progreso económico del país”.  Así, subraya el texto que en los últimos 30 años, las desavenencias y discusiones políticas entre Cataluña y España han consumido “ingentes recursos políticos de ambas”. Con la independencia, “España ya no habrá de dedicar esfuerzos políticos a entenderse ni a discutir con Cataluña” y, además, “concentrará sus esfuerzos políticos en la economía, generando así prosperidad y progreso para los ciudadanos españoles”.

Nuevo Plan Marshall

Lo que proponen los empresarios independentistas es un nuevo Plan Marshall para una España sin Cataluña. El CCN rescata, así, la idea de Sam Constanzo, exvicepresidente de Wells Fargo Bank y asesor económico de las embajadas de India y Alemania, que propone la creación de un gran banco industrial para financiar el cambio de modelo económico de España. Sería un Banco Industrial similar al Kreditanstalt fuer Wiederaujbau (KfW) alemán, creado en 1948 para canalizar las ayudas estadounidenses del Plan Marshall a la economía germana.

Partiendo de datos del INE, el informe destaca que los parados del cuarto trimestre del 2013 eran más de 5 millones, el 26,759%. Y subraya, aportando un análisis de la consultora PwC, que “cada millón de euros de Valor Añadido Bruto (VAB) adicional al sector industrial del resto de España genera 13,94 nuevos puestos de trabajo. Lo malo es que el peso de la industria en el VAB de España es del 17,4% y en Cataluña, del 20,6%. Pero si esta se independiza, el peso de la industria en el resto de España bajaría al 16,6%.

De ahí que el estudio apueste por aplicar la financiación exterior a los sectores industriales en vez de a los financieros para bajar el paro. Y calcula que una financiación exterior de 78.000 millones en 4 años generaría un 968.194 nuevos empleos directos, indirectos e inducidos. El VAB final se situaría en 63.403 millones, un 8,26% del PIB. Estableciendo una comparación, señala que esa cantidad es tanto como los 38.000 millones que se gastan al año en administraciones públicas duplicadas y los 43.000 millones que gastó el Gobierno para salvar al sistema financiero: Bankia, CAM, Caixa Catalunya…

Y remata señalando que este nuevo Plan Marshall “permitiría a España crecer 2,06 puntos PIB adicionales por año a los proyectados en un intervalo de 4 años". Y las consecuencias serían inmejorables: 13.592 millones de euros de ahorro desglosados de la siguiente manera: 3.728 millones en ahorro directo por prestaciones de desempleo; 5.809 millones más recaudados por cotizaciones sociales; 458 millones más recaudados del Impuesto de Sociedades; y 3.597 millones de recaudación adicional de IRPF. “Este modelo es posible, sólo hace falta esforzarse. Pasar de una economía extractiva a una industrial es lo que no quieren los que viven del sistema actual: los poderes económico-financieros, político-judicial de España; pero antes de la implosión económica, la UE y los sectores inteligentes españoles (sic) habrán de llegar a la conclusión que el propuesto es el único camino (la independencia)”.

¿Y quién financia este nuevo Plan Marshall? En uno de sus apartados lo deja entrever: deberá realizar cambios legislativos que fuercen la transformación del modelo, ir reduciendo progresivamente las subvenciones tipo PER y las ayudas a parados de importes más bajos. Y subraya que todo ello se desarrollará teniendo como base “ayudas directas de la UE y de Cataluña a España vía inversiones privadas, no subvenciones directas”.

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