Convergència cree que Duran Lleida ya no le hace falta para mantener a su electorado
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RECONOCE QUE PUEDE PERDER 10 ESCAÑOS

Convergència cree que Duran Lleida ya no le hace falta para mantener a su electorado

Considera que los resultados electorales serían muy parecidos a los de hoy aunque Unió se descolgase del pacto en su huida de la deriva independentista de Mas

placeholder Foto: Duran Lleida y Mas, en una foto de archivo. (Efe)
Duran Lleida y Mas, en una foto de archivo. (Efe)

El secretariado permanente de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) se reunió este jueves de manera extraordinaria para calibrar el alcance de la crisis abierta el pasado fin de semana por el líder de Unió Democràtica (UDC), Josep Antoni Duran Lleida, anunciando que piensa abandonar la secretaría general de CiU. Duran anunció también que dejará la presidencia de la comisión de Exteriores del Congreso y que, en caso de que Artur Mas convoque elecciones “plebiscitarias”, estudiaría presentarse a las mismas con una lista propia, rompiendo por primera vez la coalición de CiU en más de tres décadas.

¿El motivo? Las continuas críticas a la gestión del dirigente democristiano, tanto desde el núcleo duro de CDC como desde los socios de ERC, que ayudan a mantener el Gobierno de CiU en minoría. Y, además, la forma de llevar el proceso hacia la independencia, sobre la cual Duran se ha mostrado siempre en contra. La gota que colmó el vaso fueron unas declaraciones del portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, en Ginebra, donde aludía a la abdicación del Rey como la forma de mantener “les enterprises” (así, en francés) de la familia Real. Se refería a “la empresa” de la Corona, pero su traducción como “los negocios” de los Borbones era un torpedo en la línea de flotación de la Casa Real.

Ello, claro, unido a la anunciada ausencia de Artur Mas en la ceremonia de coronación de Felipe VI. Tras una dura conversación por teléfono el pasado viernes, Duran advirtió a Mas que Homs debía ser cesado, salvo que rectificase públicamente, y que él, como presidente de la Generalitat, debía asistir a la coronación por “lealtad institucional”. Y si para que se le escuche es preciso cortar por lo sano, se corta.

La decisión del secretariado permanente de CDC al órdago de Duran fue aplicar paños calientes en la herida y dejar que la tempestad amaine. “Respetamos yvaloramos a los compañeros de Unió, con quienes caminamos conjuntamente a la hora de afrontar esta dura época de crisis y proceso”, señaló el vicesecretario general de Coordinación Institucional, Lluís Corominas. Y el secretario de Organización, Josep Rull, subrayó que los dos partidos “estamos totalmente comprometidos con los dos grandes retos que tenemos: superar la crisis y que el proceso salga bien”.

Recuperar la centralidad

Desde UDC, se sabe que en caso de una ruptura y de afrontar unas elecciones en solitario, la formación democristiana puede sufrir una escisión interna de un pequeño sector independentista. Pero también saben que pueden recoger un porcentaje de electorado nacionalista no independentista que no está de acuerdo con la deriva radical de Convergència. “La centralidad es lo que nos ha dado votos durante décadas. En cuanto hemos abandonado esa centralidad y nos hemos escorado hacia el independentismo, no hemos dejado de perder votos: de los 62 diputados que teníamos en 2010, pasamos a 50 en 2012 y ahora las encuestas nos sitúan en una horquilla de 34 a 36. Es cierto que parte de ese electorado ha ido a ERC, pero hay otro porcentaje que ha quedado huérfano y hemos de recuperar”, explica a El Confidencial un miembro de la dirección de Unió.

Los democristianos (de los 50 diputados de CiU, 14 son de Unió) creen que sus posibilidades electorales, yendo en solitario a unos comicios, oscilan entre 7 y 12 escaños, lo que les podría dar la llave de la gobernabilidad de la Generalitat. Desde Convergència prefieren no comentar el tema de reparto de escaños para “no herir susceptibilidades”.

Duran Lleida, a la derecha. (Efe)

En este sentido, un integrante del núcleo duro de Convergència y, por tanto, uno de los considerados enemigos de Duran, explica a este diario un dato revelador: hace unos años, “Duran no generaba anticuerpos entre el electorado de CiU. Ahora, sí. Es más: incluso era mejor valorado que Mas. En la última encuesta, sin embargo, nuestro electorado aprueba a Artur Mas y luego el mejor valorado es Oriol Junqueras, de ERC, mientras que Duran se hunde en las encuestas. Puede ser que la valoración sea muy injusta, pero ahí están los sondeos. Todoesto es matemática pura. ¿Qué pasaría si Duran no nos acompaña en las próximas elecciones? Creo que nada, porque nuestro electorado ya no lo valora como antes”. En otras palabras, que el electorado tradicional de CiU ya ha amortizado al presidente de Unió.

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