las diferencias por la corona desatan la crisis

Duran tira la toalla porque "CiU no es la de hace cinco años. Ha perdido el norte"

Fuentes cercanas al líder de UDC reconocen "que es una decisión de calado, muy importante, porque puede sacudir el mapa político catalán”

Foto: Duran Lleida, durante su reciente intervención en el Círculo de Economía de Sitges. (EFE)
Duran Lleida, durante su reciente intervención en el Círculo de Economía de Sitges. (EFE)

“La CiU de hoy no es la de hace cinco años. Ha perdido el norte”. Esta es la reflexión que hace a El Confidencial una fuente cercana a Josep Antoni Duran Lleida, presidente de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) y secretario general de Convergència i Unió (CiU). Y esta reflexión resume todas las razones que pueda esgrimir el líder democristiano para dejar plantado al líder convergente y presidente de la Generalitat, Artur Mas, en su odisea hacia la independencia.

Esta semana hubo dos circunstancias que acabaron por hacer explotar a Duran: la primera, el anuncio de Artur Mas de que no asistiría a la coronación de Felipe VI tras la abdicación del rey Juan Carlos. Y la segunda, las declaraciones en Ginebra del portavoz del Gobierno catalán, Francesc Homs, achacando la abdicación al intento del Monarca de salvaguardar los negocios de familia.

El viernes, Duran y Mas hablaron y el democristiano le planteó abiertamente la petición de que Homs dimitiese si no hacía una retractación pública de sus declaraciones. Las matizaciones del portavoz en las que alegaba que sus palabras habían sido malentendidas no convencieron al presidente de UDC. En esa misma conversación, Duran le reclamó a Mas “respeto institucional” y la obligación de estar presente en la toma de posesión de Felipe VI, ya que es un hito histórico y una institución como la Generalitat no debería caer en el error de una deslealtad institucional. Al día siguiente, Mas dio marcha atrás y anunció que volvería antes de su viaje a los Estados Unidos para estar presente en la coronación.

Estas dos circunstancias, enfatizan desde Unió, “fueron las que desataron esta gran crisis. En realidad, puede decirse que fueron la gota que colmó el vaso y que llevaron a Duran a tomar la decisión de dar el gran paso de la separación”.

Sin embargo, las relaciones entre Convergència i Unió ya estaban tocadas. Durante los últimos meses, Josep Antoni Duran ya había ido lanzando mensajes y avisos de la errabunda estrategia de CiU, “más supeditada a los designios de Esquerra que a la trayectoria histórica que había mantenido durante las últimas décadas”.

Se acabó el pragmatismo

Una fuente de la dirección de UDC señala a El Confidencial que la ruptura entre los dos socios nacionalistas se debe a ese desvío de la hoja de ruta. “CiU tenía hasta hace poco un pragmatismo y un realismo del que ahora carece. De ahí que Duran no se sienta cómodo y haya decidido seguir la hoja de ruta que había mantenido siempre”, subraya esta fuente. Así, llevará en breve a la Ejecutiva de UDC su decisión de renunciar a ser secretario general de CiU como primer paso de la nueva estrategia democristiana. “Reconocemos que esa es una decisión de calado, muy importante, porque puede sacudir el mapa político catalán. Pero es imposible seguir en la situación actual”, añaden las fuentes.

De hecho, el presidente de Unió no le comentó nada a Artur Mas en su conversación del viernes, ya que antes quería discutir el tema de su abandono en los órganos internos de su propio partido. Los líderes convergentes, pues, se enteraron por los periódicos de que su gran socio desde finales de los 70 se separaba de ellos.

Mas, en su despacho. (Reuters)
Mas, en su despacho. (Reuters)

También reconocen que Duran ya había anunciado en junio del año pasado que no volvería a ser cabeza de lista en unas elecciones generales y hace unos días también anunció públicamente que si Artur Mas insistía en su camino hacia la independencia y convocaba elecciones plebiscitarias, el propio Duran encabezaría una lista de UDC posicionándose en contra de la secesión.

“Hace meses que circula la información de que Duran no repetiría como secretario general de CiU. Lo suyo es salvar los muebles de Unió y, si Convergència se quiere estrellar, allá ellos”, asegura a este periódico otra fuente cercana al líder democristiano. Y subraya esta fuente que, tras su conversación con el presidente de la Generalitat, el líder democristiano no escondía su indignación y su malestar por cómo se estaban llevando las cosas en Cataluña.

Otra de las fuentes consultadas carga especialmente contra el portavoz de la Generalitat, “que a menudo mete la pata y realiza declaraciones que son más de taberna que de despachos oficiales. No se puede permitir que gente de este talante tenga cargos de responsabilidad en el Gobierno”. Para esta fuente, “existe un espacio político para una fuerza nacionalista y catalanista que no haya de ser independentista. La deriva actual de CiU y la continua pérdida de votos demuestran que nos hemos alejado de la centralidad que la sociedad catalana nos exigía y a esa centralidad debemos volver ahora”.

Oriol Junqueras. (Efe)
Oriol Junqueras. (Efe)

El engorde de ERC

Se refieren estas fuentes al hecho de que, en las elecciones autonómicas de 2010, Artur Mas obtuvo 62 diputados y un par de años más tarde, después de abrazar la hoja de ruta de la independencia, el apoyo popular le hizo bajar a 50 escaños. Las últimas encuestas le vaticinan entre 34 y 35 diputados y la posibilidad de pasar a ser segunda fuerza política, tras Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), como de hecho pasó en las recientes elecciones europeas.

“Está visto que la estrategia seguida nos lleva a un abismo y hay que dar un golpe de timón. La única beneficiada de las decisiones de CiU ha sido ERC, mientras que el partido tradicionalmente mayoritario se encuentra en la situación más difícil de su historia y a punto de romperse en mil pedazos”, reclama un miembro de la dirección de Unió.

Y otro miembro subraya que “si la gente quiere votar independencia, votará siempre ERC, nunca CiU. ¿Para qué van a votar un sucedáneo si tienen la opción de un partido verdaderamente independentista? Y nadie discute que CiU es un recién llegado al independentismo, por lo que si alimentamos esa opción, estaremos engordando a ERC, que lo único que ha hecho en los dos últimos años es poner el saco para que le vayan cayendo los votos sin mover un dedo”.

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