mediante una llamada telefónica

Duran Lleida doblega a Artur Mas para que asista a la proclamación del Rey Felipe VI

El viernes noche, el líder de UDC telefoneó al 'president' para exigirle "respeto institucional" a la Corona. Horas después Mas anunciaba su asistencia al acto real

Foto: Duran Lleida doblega a Artur Mas para que asista a la proclamación del Rey Felipe VI

Viernes por la noche. Los teléfonos de Convergència i Unió (CiUI) echaban humo. El portavoz del Gobierno catalán y consejero de Presidencia, Francesc Homs, acababa de declarar en Ginebra (Suiza) que la abdicación de Juan Carlos I era un intento de perpetuar los negocios familiares de los borbones. Y esta afirmación desató un frenesí, porque no todos los días un portavoz de la Administración lanza un dardo tan claro contra el Jefe del Estado.

Que un portavoz de un Gobierno regional ponga en tela de juicio y menosprecie la Jefatura del Estado era demasiado. Josep Antoni Duran Lleida, líder de Unió Democràtica de Catalunya (UDC), o sea, la mitad del partido del Gobierno catalán, llamó al president Artur Mas. “No pot ser això!(“¡No puede ser esto!”), le dijo. El presidente de Unió le exigió a su socio político una “rectificación pública” de Homs. Pero, al mismo tiempo, le explicó que el “respeto institucional” debía estar por encima de las veleidades político-intelectuales de cualquier cargo público.

En los instantes anteriores a la conversación, el máximo dirigente de UDC había recibido un alud de llamadas para quejarse de la actitud de Francesc Homs y de su insolencia. Y durante buena parte de la noche, Duran continuó hablando por teléfono con cargos de diversos partidos, con amigos suyos y con representantes de instituciones del Estado sobre el particular. “Estaba particularmente indignado y se lo hizo saber a Mas, porque los asuntos de Estado no se pueden llevar de esta manera”, explica a El Confidencial una de las personas que habló con él.

La conversación, según manifestaron a este periódico fuentes conocedoras de la misma, no fue tensa, porque Mas escuchó a su aliado con atención. Tanta atención que, ayer sábado, anunció por sorpresa que asistirá a la proclamación del hasta ahora Príncipe Felipe como Rey de España, cuando ya había anunciado esta semana que no asistiría por problemas de agenda, puesto que tenía un viaje a los Estados Unidos.

Una nota oficial de la Generalitat emitida ayer explicaba que Mas participará sólo en la primera parte del itinerario previsto por Estados Unidos y que los consejeros de Economía, de Empresa y de Agricultura completarán el recorrido sin él por California. Una escueta referencia a esta circunstancia acaba diciendo que el recorte de su participación en el viaje se debe a que ha “asistir a la proclamación del nuevo rey de España, el príncipe Felipe, después de la abdicación del actual monarca, Juan Carlos I”.

La crítica de la Generalitat

En la nota, el Gobierno catalán desliza una queja oculta: “El president Mas subraya que la decisión de acortar su presencia en los Estados Unidos le supone dejar de realizar un viaje con una agenda muy relevante de encuentros y acuerdos institucionales, científicos, universitarios, empresariales y culturales, que se ha preparado muy intensamente durante los últimos seis meses y, en algunos casos, mucho antes”. En otras palabras que la Corona sepa que si alguna de las cosas previstas no salen como es de suponer que deben salir, tiene un tanto de culpa.

De lo que no cabe duda es de que la llamada de Duran tuvo que ver, y mucho, con el cambio de criterio del Palau de la Generalitat respecto a la asistencia de Mas a la proclamación. Una persona de cierta confianza del propio Artur Mas señala a este diario que “el respeto institucional está por encima de todo. Y esto lo dice alguien que es eminentemente republicano y que se sentiría más cómodo incluso con una Cataluña independiente”.

Otra de las fuentes consultadas por este diario enfatiza que “ante la locura que caracteriza a algunos sectores del Gobierno catalán, Duran es el único que pone un poco de seny (cordura, serenidad)”. Y achacan a su conversación con Mas la decisión de dar marcha atrás y aceptar asistir a la proclamación real.

Paralelamente, en la dirección de UDC ha habido un insistente cruce de llamadas telefónicas este fin de semana para comentar la boutade de Homs en Ginebra. “No podemos negar que ese malestar existe, porque una cosa es lo que pueda pensar cualquier persona a nivel personal y otra, muy distinta, lo que pueda decir como representante de una institución. Nadie puede negar que las declaraciones de Homs han sentado muy mal en la cúpula de Unió y que debe retractarse públicamente y pedir disculpas o dejar de ser el portavoz de una institución oficial”, subraya a El Confidencial una fuente de la dirección de UDC.

El problema añadido de la abdicación, pues, ha venido a suponer una carga política indeseable para algunas instituciones catalanas que, inmersas en el proceso independentista, se ven ahora abocadas a desempeñar un doble papel institucional: han de alimentar la protesta separatista en las calles y han de mantener las formas y las sonrisas en los salones de la Corte.

Cataluña
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