tras el escándalo de su currículum falseado

La vicepresidenta de la Generalitat termina la carrera… tras 29 años estudiando

Quien la sigue, la consigue: la vicepresidenta del Govern ya es licenciada. Tardó, pero nadie podrá, en el futuro, echarle en cara la falsificación de su CV

Foto: El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y la vicepresidenta Joana Ortega. (EFE)
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y la vicepresidenta Joana Ortega. (EFE)

Quien la sigue la consigue: la vicepresidenta del Gobierno catalán, Joana Ortega, ya es licenciada. Tardó, pero nadie podrá, en el futuro, echarle en cara su falta de estudios tras el episodio de la falsificación de su currículum. En la primavera de 2011, su nombre fue asociado a un pequeño escándalo porque el currículum colgado en la web oficial del Gobierno catalán la presentaba como licenciada en Psicología, cuando no había completado la carrera. Pasaba, así, a engrosar la larga lista de cargos públicos que hinchan o modifican sus estudios para justificar su presencia en la Administración.

Una vez descubierta la mentira, Ortega tuvo que salir a la palestra para reconocer que se trataba de “un error de transcripción que no detecté ni pude corregir a tiempo”, a pesar de que la misma información estaba disponible también tanto en los documentos de su partido, Unió Democràtica de Catalunya (UDC), como en su propio blog personal. En aquel momento, reconoció en el Parlamento autonómico que su licenciatura estaba "pendiente de una asignatura y media”.

Su nombre fue asociado nuevamente a un escándalo hace un año cuando se descubrió que la agencia de detectives Método 3 había espiado a la presidenta del PP catalán, Alicia Sánchez-Camacho, en una comida con Vicky Álvarez, exnovia de Jordi Pujol Ferrusola. En el registro de las dependencias de la agencia, se descubrió que Joana Ortega había sido otra de las figuras públicas espiadas por encargo a raíz de haberse descubierto las falsedades de su currículum. El informe sobre la vicepresidenta era muy escueto y se limitaba a plasmar la información pública que se conocía sobre sus estudios.

De hecho, lo que ha tenido Joana Ortega, más que una carrera universitaria, es una carrera de fondo: terminó el Bachillerato con 23 años y una nota media de 5,5 puntos y su expediente académico detalla que comenzó sus estudios universitarios en 1983 y los terminó a finales de 2012: en total, pues, 29 años de universidad. Pero ya dice el refrán que más vale tarde que nunca.

De hecho, en 1990 abandonó los estudios por primera vez y los retomó en el curso 1996-1997, en el que aprobó un total de 9 créditos. Se quedó en aquel momento con 249, cuando necesitaba 300 para completar la carrera. Le quedaban, según el expediente académico, 18 créditos correspondientes a asignaturas no realizadas en el primer ciclo de troncales (9 de Psicología Social y 9 de Psicología Social y Aplicada) y 35 del segundo ciclo de troncales (9 créditos de Psicología de la Educación, 9 de Intervención Psicológica Clínica y 15 de Prácticum).

Traslado de expediente

En octubre de 2011, tras descubrirse el “error” en el currículum, pidió el traslado de su expediente de la Universidad de Barcelona a la Universidad Abat Oliba. Allí ejercía de profesor un gran amigo suyo: el también democristiano Josep Manuel Silva, exrepresentante de CiU en el consejo de RTVE. Finalmente, pudo acabar la licenciatura a finales del 2012, hace algo más de un año.

Mientras se sacaba la carrera, Ortega tuvo tiempo también para trabajar en la Administración pública. Desde 1995 al 2007, fue concejala en el Ayuntamiento de Barcelona. De 2002 a 2003 ejerció también como presidenta del Institut Català de la Dona (ICD) y del Consell de Dones de Catalunya. En el 2006, fue elegida diputada autonómica. Como persona de confianza del líder democristiano, Josep Antoni Duran Lleida, ha integrado el comité de gobierno de Unió Democràtica, ha sido miembro de la comisión permanente del partido y de la comisión ejecutiva nacional de la Federación de CiU.

Cuando Artur Mas fue elegido presidente catalán, Ortega fue la representante de UDC para ocupar la vicepresidencia, sustituyendo al republicano Josep Lluís Carod-Rovira. De esa área, se desgajaron algunas secretarías y direcciones generales sensibles que el núcleo duro de Convergència quería controlar, como Exteriores, Deportes o Juventud. A cambio, Unió pudo añadir a la vicepresidencia la Consejería de Gobernación y Relaciones Institucionales, que controla todo el ámbito de la Administración y la función pública.

El pasado mes de enero, Ortega tuvo problemas de salud y fue intervenida de una operación delicada en el Hospital Clínico de Barcelona, de la que salió bien. Luego, fue sometida a un largo tratamiento de la glándula tiroides. La vicepresidenta ha logrado vencer su grave enfermedad y sólo le ha quedado como secuela una leve afección de dos cuerdas vocales.

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