Así cayó ‘El inválido’, el brazo ejecutor de los cárteles colombianos en Europa
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PLANEABA EL SECUESTRO DE UN EMPRESARIO EN BARCELONA

Así cayó ‘El inválido’, el brazo ejecutor de los cárteles colombianos en Europa

El pasado enero, la Policía captaba una llamada a España de uno de los narcotraficantes más importantes de Colombia, 'Nico'. Planeaba un secuestro en Barcelona

Foto: Agentes policiales junto a los detenidos en la operación contra la 'oficina' de los Urabeños en España. (Efe)
Agentes policiales junto a los detenidos en la operación contra la 'oficina' de los Urabeños en España. (Efe)

El pasado mes de enero, la Policía española captaba una llamada a España de uno de los narcotraficantes más importantes de Colombia, Carlos Antonio Moreno Tuberquia, alias Nico. El que es uno de los hombres más buscados del país sudamericano (y con cuentas pendientes con la justicia tanto de Colombia como de Estados Unidos) requería los servicios de la 'oficina' de España para cobrar la deuda de un empresario asentado en Barcelona.

Nico es un exparamilitar enamorado de los pantalones con ocho bolsillos y de las botas Swat, y un fanático de las peleas de gallos. De ellas aprendió que el más gallito y fuerte es el que manda. Lo supo definitivamente cuando llegó a la cúpula del clan de los Urabeños hace poco menos de seis meses, compartiendo poder con Darío Antonio Úsuga David, alias Otoniel, otro mafioso con 57 órdenes de busca y captura a sus espaldas. De hecho, los Urabeños son la última gran banda criminal de Colombia, un grupo que controla la producción de la droga y el tráfico a pequeña escala y que extiende sus tentáculos por otros sectores, como la extorsión, el secuestro, el cobro de deudas por encargo o los homicidios selectivos.

La llamada fue recibida por John Marlon Salazar, alias el Inválido, uno de los criminales más buscado por Interpol, a cuyo grupo se le atribuyen diez homicidios y cuatro secuestros. Salazar era uno de los jefes locales de la banda Guadualito, en Risaraldo (Colombia), cuya principal ocupación era el cobro de deudas para las grandes mafias. Este grupo se integró más tarde en diferentes organizaciones hasta quedar encuadrado en el clan de los Urabeños.

La llamada a España fue recibida por John Marlon Salazar, alias 'el Inválido', uno de los criminales más buscado por Interpol, a cuyo grupo se le atribuyen diez homicidios y cuatro secuestros

En 2009, el jefecillo de Risaraldo sufrió un atentado por parte de una banda rival y quedó postrado en silla de ruedas. Eso le asustó y puso tierra de por medio. Huyó a Argentina, desde donde un año más tarde pasó a España para montar la principal 'oficina' de las mafias colombianas en Europa. De hecho, según el general Rodolfo Palomino, director de la Policía colombiana, fue Otoniel quien le envió para ser su hombre de confianza al otro lado del Atlántico.

Circular roja de Interpol

“Marlon es un tipo duro, que no repara en gastos y que sabe organizar. Lo que monta, lo monta a lo grande, con personal muy cualificado y de forma muy profesional”, dice a El Confidencial uno de los agentes que le investigaron. Durante dos años, la Policía anduvo tras su pista. Su propia discapacidad, no obstante, le sirvió para eludirla, puesto que le obligaba a estar más tiempo en casa y a salir a la calle sólo en contadísimas ocasiones.

Por su aspecto, nadie hubiese dicho que el hombre en silla de ruedas que el pasado 28 de abril se dejó ver en el madrileño parque del Retiro fuese un criminal sin escrúpulos. Pero lo era. Se trataba, en realidad, de un capo frío como el hielo al que no le temblaba la mano a la hora de ordenar un asesinato. El Inválido tenía, de hecho, una circular roja de Interpol, una orden de busca judicial que sólo se emite contra personas de alta peligrosidad y cuya detención es prioritaria.

Ese mismo día, el lunes 28 de abril, su 'delegada' en Barcelona, llamada Claribel, había alquilado un piso en la localidad barcelonesa de Begues, en el Baix Llobregat, para esconder en él a su siguiente víctima: un empresario al que Nico le reclamaba nueve millones de euros de antiguas deudas. Ese hombre ya había huido de Colombia, país donde estaba siendo extorsionado y en el que habían matado a parte de su familia: dos tíos suyos fueron abatidos y el resto hubo de emigrar a Venezuela.

En enero, la policía colombiana incautó en Cali 650 kilos de cocaína de Los Urabeños. (Efe)De hecho, los urabeños ya habían encargado su secuestro en 2013 a la 'oficina' de los Upegui, banda de Madrid que dirigían tres hermanos colombianos y que, hasta el año pasado, era la más activa en Europa. Las policías española y colombiana pusieron entonces en marcha la Operación Zarpazo y lograron la desarticulación de la banda en agosto del 2013, abortando el secuestro de Barcelona.

Ese duro golpe a la estructura de los colombianos en España hizo que Nico decidiera acudir a su mejor hombre en Europa, el Inválido. Paralelamente, llegó el chivatazo de que los Upegui ya habían sido reemplazados y se fue estrechando, de nuevo, el cerco. Comenzaba la Operación Hefesto.

Una banda altamente profesionalizada

Pero ¿por qué esperar desde el verano pasado hasta ahora para materializar el secuestro? Por un motivo pecuniario: las 'oficinas' van a porcentaje. Los Upegui, por ejemplo, cobraban el 50% de lo adeudado. Marlon quería lo mismo. La deuda de nueve millones de la víctima le hubiese reportado 4,5 millones, pero Nico no quería perder tanto dinero. Así pues, se fijó una petición de rescate de once millones, con lo que cada uno se llevaría 5,5 millones. Asunto zanjado. Y fue a primeros de año cuando llegaron al acuerdo definitivo y Marlon puso en marcha la maquinaria que había de conducir al secuestro de su compatriota.

¿Por qué esperar para materializar el secuestro? Por un motivo pecuniario: las 'oficinas' van a porcentaje. Los Upegui, por ejemplo, cobraban el 50% de lo adeudado. Marlon quería lo mismo

Durante estos últimos meses, los investigadores fueron testigos privilegiados del alto grado de profesionalización que tenía la 'oficina' de Salazar. Claribel, por ejemplo, era la encargada de las finanzas del grupo, mientras que el pakistaní Abdul Rauf, alias Moro, suministraba las armas. Luego, había hasta una decena más de miembros para dar apoyo logístico, realizar seguimientos, encontrar a objetivos, amenazar a víctimas o realizar diferentes tareas: Fredy, Julián, Cristian, Diego, Juanma, Roy, Strawberry, Rubén y Contras. Claribel, Moro, Roy y Strawberry trabajaban desde Barcelona. El resto pertenecíaa a la 'sede' de Madrid. Por contratar, Marlon incluso tenía a especialistas en pinchar teléfonos e intervenir telecomunicaciones, como el que actuaba para controlar las conversaciones telefónicas de su objetivo. Entre los efectos intervenidos por la Policía había también inhibidores de frecuencia.

La estrategia para llevar adelante el encargo era sencilla: aplicar la técnica del amarre, es decir, la retención del empresario en el piso de Begues hasta que pagase la deuda. Si ésta no era satisfecha, el secuestro sólo podía acabar de una manera: con la muerte del rehén.

Pero el golpe que preparaban no les iba a suponer sólo un elevado ingreso económico, sino que sería el espaldarazo definitivo a su carrera en Europa, ya que Marlon se convertiría de hecho en el hombre de los cárteles colombianos por excelencia en Europa. De momento, no obstante, ha de conformarse con ser el 'delegado' en las cárceles españolas y afrontar, igual que sus secuaces, cargos por secuestro, homicidio, narcotráfico y tráfico de armas.

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