ADMITE lo desvelado por ‘EL CONFIDENCIAL’

La Generalitat reconoce oficialmente el escándalo de espionaje con el CNI catalán

Resulta que todo es verdad. Hace unas semanas, el Gobierno catalán en pleno achacaba a una conjura de los servicios secretos españoles las informaciones que El Confidencial desvelaba en exclusiva sobre la formación de un CNI catalán

Foto: El conseller de Empresa y Empleo, Felip Puig. (EFE)
El conseller de Empresa y Empleo, Felip Puig. (EFE)

Resulta que todo es verdad. Hace unas semanas, el Gobierno catalán en pleno achacaba a una conjura de los servicios secretos españoles las informaciones que El Confidencial desvelaba en exclusiva sobre la formación de un CNI catalán, sobre la aplicación de un programa espía en los teléfonos oficiales de la Generalitat o sobre el robo de más de 3.400 credenciales (datos de usuarios con sus respectivos passwords). Esta mañana, esas contundentes negaciones se tornaron en reconocimiento de que las informaciones publicadas por este diario eran escrupulosamente veraces. Lo admitió el consejero Felip Puig en una larguísima comparecencia ante la Comisión de Empresa y Empleo del Parlamento autonómico.

Puig fue más allá: admitió que, tal y como publicó El Confidencial, el Gobierno catalán encargó a la empresa madrileña Solium el primer informe de reconversión del Centro de Seguridad de la Información (Cesicat) y le pagó 21.240 euros. Era el mismo informe que hace unas semanas negaba que hubiese encargado el Gobierno de Artur Mas. E incluso se atrevió a leer algunos párrafos del mismo, recalcando que era un informe encargado y pagado. No obstante, reconoció que también se había firmado otro contrato por otros 21.240 euros a Solium para que y asesorase al Gobierno sobre la implementación de ese informe.

Puig, no obstante, esquivó el verdadero motivo de ese informe, titulado Pla Estratègic de Seguretat 2011: su reconversión en la Agencia Nacional de Seguridad (ANS), el núcleo de los espías catalanes. Su memoria sólo abarcaba hasta el momento en que el asunto se ponía interesante, es decir, hasta que el tema comenzaba a adentrarse en terreno resbaladizo, porque si acepta que quería montar el CNI estaría delinquiendo, ya que la ley prevé que la creación de unos servicios de espionaje es competencia exclusivamente del Ministerio de Defensa. Y si admite que lo hacía sería tanto como sentarse voluntariamente en el banquillo de los acusados.

La imprudencia “de alguien”

De ahí que después de reconocer el primer informe, que hasta hoy no tenía padre oficial, se negase a reconocer los documentos realizados posteriormente con la información que contenía el texto de Solium. Esos informes posteriores fueron realizados en forma de power point por personal del Cesicat, según consta en la huella digital de los documentos, en poder de El Confidencial. Pero Puig niega que fuese un encargo del Gobierno. “Hay gente que, de cuando en cuando, hace informes. No puedo afirmar siquiera de forma rotunda si esos informes se hicieron en horario laboral o fuera del horario laboral. Lo que sí sé es que alguien cometió la imprudencia de imprimirlos con membrete del Cesicat, aunque no me consta que fuesen un encargo del Gobierno”, respondió a preguntas de los diputados Santi Rodríguez y Pere Calbó, del PP.

Albert Rivera muestra el documento desvelado por 'El Confidencial'. (EFE)
Albert Rivera muestra el documento desvelado por 'El Confidencial'. (EFE)
En otras palabras, lo que vino a decir es que hay funcionarios de la Generalitat que van a su bola y se dedican a realizar informes por su cuenta y riesgo. La diputada Inés Arrimadas, de Ciutadans, le espetó, a este respecto: “Usted no ha negado las acusaciones que se le hacían, sino que las ha reconocido y, encima, las ha justificado. Y ahora admite que el documento que enseñó Albert Rivera en el pleno existe. Dice que no es un documento formal y que no responde a un expediente concreto de contratación. Obviamente, porque se extralimita en sus funciones. Ha de saber que en la huella digital de ese documento se certifica su paso por manos del director del Cesicat. Y si se ha realizado sin encargo alguno, ¿qué medidas tomará usted?”. Puig lo dejó claro: no tomará ninguna medida porque no se trata más que de plasmar una idea en un papel. “Además, he de suponer que se hicieron fuera de las horas de trabajo”, subrayó 

En un momento determinado, el consejero lamentó las “elucubraciones inocentes de algunos documentos” refiriéndose a la idea de dejar constancia de la reconversión del Cesicat en el CNI catalán en varios informes que se iban retocando a lo largo de meses y por varios empleados del Cesicat. “Pero este organismo ni es el CNI catalán ni tiene vocación de serlo. Es sólo una agencia de seguridad electrónica creada para defender la ciberseguridad de nuestras instalaciones”. Eso sí, dejó patente en un par de ocasiones que los documentos de la ANS desvelados por El Confidencial fueron filtrados por “alguien que, en un momento dado, supongo que fraudulentamente o de manera negligente o malintencionada los sustrajo de la persona que los había trabajado y los puso en la Red”. Afirmación que no es del todo cierta, ya que los documentos jamás fueron sustraídos. Pero que lleva implícito su reconocimiento oficial: si fueron sustraídos, existen.

El socialista Ferran Pedret le recriminó que “pasó de la negación inicial en el Parlamento a una matización. Y la confianza que nos merece ahora es escasa o nula”. Y subrayó que “empleados del Cesicat elaboran documentos con un título muy claro: Agencia Nacional de Seguridad. Es difícil que alguno lo titulase así sin consultarlo con nadie, ¿no cree?”.

Seguimientos a activistas

Puig admitió, no obstante, que a requerimientos de los Mossos d’Esquadra el Cesicat hizo seguimientos electrónicos y realizó informes sobre activistas y movimientos sociales (como el 15-M)  “pero por motivos de seguridad. No eran informes ideológicos. Todos los informes que se hicieron, excepto uno [realizado con motivo del congreso de Convergència] fueron a petición de los responsables de la división de Información de los Mossos. El Cesicat no espía, sino que hace seguimientos electrónicos, promueve, difunde y hace prevención y análisis preventivo de riesgos a requerimientos del Cuerpo de los Mossos d’Esquadra”, replicó a Marc Vidal, representante de ICV. 

Una cámara de los Mossos d'Esquadra graba incidentes ocurridos en Barcelona. (EFE)
Una cámara de los Mossos d'Esquadra graba incidentes ocurridos en Barcelona. (EFE)
Sobre el programa Cerberus, desvelado también por El Confidencial, que puede activar micrófono y cámara de vídeo de un teléfono a distancia sin que su portador lo sepa, además de permitir controlar todos los datos de aparato, conocer la geolocalización de su portador o incluso borrar carpetas, Puig lo justificó diciendo que fue un proyecto de los Mossos d’Esquadra destinado a garantizar la seguridad de los agentes en determinadas operaciones. En concreto, se trataba de poder activar micro o vídeo en situaciones delicadas, cuando el policía no podía contactar con sus compañeros o con la base (por ejemplo, durante una manifestación). Además, dijo Puig, les permitiría borrar los datos del teléfono en caso de pérdida o robo, ya que teóricamente en ellos podrían encontrarse desde órdenes de lo superiores enviadas por SMS hasta teléfonos de contactos o de compañeros.  En caso de desaparición del aparato, esa información delicada se borraría a distancia.

Pero no era sólo eso: los diputados de la oposición le preguntaron sobre la posibilidad de introducir subrepticiamente ese programa en móviles de ciudadanos o activistas. David Fernández (CUP) le llegó a recordar a determinados activistas sociales les habían requisado el móvil y se lo habían entregado de allí a 20 minutos. ¿Era para colocar ese troyano, tal y como dejaban traslucir los documentos publicados por este diario?.

Puig, en este caso, afirmó que no se llegó a poner en práctica la aplicación, aunque hay una carta de un sindicato policial quejándose de que habían sido repartidos teléfonos espía entre los agentes. Lo cierto, sin embargo, es que una partida de estos aparatos (Smartphones de la marca Samsung) fue sacada de circulación. No obstante, sí reconoció el consejero que el Gobierno catalán ha pagado 28.000 euros más IVA por un informe para la encriptación de las comunicaciones (teléfonos y correos) de los más altos cargos de la Generalitat. Este proyecto, todavía en fase de desarrollo, afectará a sólo una cincuentena de aparatos.

El estudio del DNI catalán

Por reconocer, el consejero reconoció incluso la confección del estudio Diseño e implantación de la Tarjeta Ciudadana y de la Base de Datos Central de Ciudadanos, también publicado por este diario. En respuesta a Inés Arrimadas, contestó que es correcto que se encargó ese informe pero que no se ha aplicado. “Es un estudio y análisis que no busca crear un DNI catalán”, manifestó. Además, aseguró que ese estudio “no tuvo continuidad” cuando le preguntaron sobre si con esa tarjeta integradora de los servicios de la sanidad y del transporte público, por ejemplo, se podría crear también un censo propio de Cataluña. “Ignoro si se trabaja en otro proceso para crear un censo de cara a la consulta. Pero de lo que se desprende de ese estudio, no”, enafatizó.

Artur Mas y Felip Puig. (EFE)
Artur Mas y Felip Puig. (EFE)
Tanto PP como Ciutadans estuvieron duros con el consejero. Ambas formaciones se dirigieron directamente a Felip Puig citando a El Confidencial y pidiéndole que negase las informaciones –o algunas de las informaciones- publicadas por este diario, pero el consejero eludió cualquier apreciación, al contrario de la actitud mantenida hasta ahora.

Sin más desmentidos

“Hemos pasado de una actitud como diputado que nos acusaba de hacer caso a confidenciales que, decía, no le merecían credibilidad, a que en esta Comisión reconozca que los documentos publicados por El Confidencial son veraces. Incluso ha reconocido que algún empleado pudo hacer informes sobre la ANS. ¿Puede afirmar, después de este giro, que todo lo que ha publicado El Confidencial es mentira?. Porque a usted le toca el papel de la triste figura…”, le inquirió el diputado popular Pere Calbó.

En términos parecidos le recriminó Inés Arrimadas. Ambos le preguntaron también sobre la información exclusiva publicada hoy por nuestro diario relativa a informes sobre altos cargo de la Generalitat, incluidos dos consejeros. Son una cincuentena de pequeños informes que hacen referencia a empresas, altos cargos del Gobierno y empresarios, para detectar posibles intereses espurios de grupos de presión.

Y Puig ya no fue capaz de desmentir nada. No negó lo evidente. Se limitó a asegurar que “no son informes pedidos por el Cesicat ni por los Mossos d’Esquadra ni por el conseller”. Y lanzó balones fuera amagando una velada amenaza: “Si alguien se extralimitó, porque ya no colabora con Cesicat o ya no tiene ninguna responsabilidad en este organismo, ya veremos. Yo tengo confianza en el personal”.

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