TRES SOCIALISTAS DICEN 'SÍ'

El Parlament aprueba llevar la consulta al Congreso con la ruptura de voto del PSC

El Parlament ha aprobado hoy la propuesta de pedir al Congreso poder convocar la consulta soberanista. El PSC ha roto la disciplina de voto

Foto: Artur Mas tras la votación en el Parlamento (Reuters)
Artur Mas tras la votación en el Parlamento (Reuters)

El Parlamento catalán pedirá finalmente al Congreso de los Diputados el permiso para celebrar el referéndum separatista el próximo 9 de noviembre. Pero el presidente catalán, Artur Mas, no lo defenderá en la Cámara Baja, como había hecho en su día el lehendakari vasco Juan José Ibarretxe: el mecanismo utilizado le permite soslayar su presencia y evitar la quema que le supondría un aplastante no del Congreso. El texto, en forma de proposición de ley, pide al Gobierno central que aplique el artículo 150.2 de la Constitución traspasando alas comunidades autónomas la facultad de convocar referéndums. En ese caso, Mas podría convocar su consulta sin problemas legales. La resolución fue aprobada por 87 votos a favor, 43 en contra y tres abstenciones.

La consulta independentista, además, ha tenido sus primeras consecuencias puramente políticas: tres diputados socialistas han desobedecido las consignas oficiales de su partido y se han alineado junto al frente soberanista de CiU, ERC e ICV. El posicionamiento del ala catalanista del PSC, muy crítica con la postura oficialista de votar no, hacía prever una ruptura de la disciplina de voto, que puede acarrearles ahora la expulsión del grupo parlamentario socialista. Sus votos, junto a los de convergentes, republicanos y ecosocialistas, conformaron un frente de 87 diputados, frente a los 43 que votaron no (PSC, PP y Ciutadans).

La Coordinadora d’Unitat Popular (CUP), que había participado –y seguirá participando en todo este proceso- se abstuvo, ya que considera que Cataluña no ha de pedir permiso ninguno a nadie para consultar a sus ciudadanos. Así pues los tres votos favorables de la CUP fueron suplidos por los tres votos críticos de los socialistas: Joan Ignasi Elena, Marina Geli y Núria Ventura. La diputada Rocío Martínez-Sampere se sometió finalmente a la disciplina del PSC pero renunció a sus cargos dentro de la Ejecutiva del PSC.

Los partidarios de llevar la propuesta a Madrid lo dejaron muy claro: es el último paso, necesario, para visualizar que el Gobierno español no quiere dejar votar a Cataluña y, por tanto, “nos sirve tanto para enseñar al mundo la postura del Estado español como para cargarnos de razones ante los ciudadanos catalanes, ante los españoles y ante todo el mundo”. Así se expresaron Jordi Turull, Marta Rovira y Dolors Camats, que defendieron las posturas de sus respectivas formaciones ante el hemiciclo.

Maurici Lucena P(SC) (c), indica con la mano en alto a los diputados del grupo socialista que voten 'no' (Efe)
Maurici Lucena P(SC) (c), indica con la mano en alto a los diputados del grupo socialista que voten 'no' (Efe)

“Hoy es el primer paso para ejercer el derecho a decidir. Tenemos plena legitimación para darlo. Y nos sentimos leales y coherentes. Y gratificados, porque estamos al lado de nuestros ciudadanos. Y más demócratas que nunca”, clamó la secretaria general republicana, Marta Rovira. Y subrayó que “defendiendo el referéndum defendemos todas las opciones políticas, porque una consulta es la mejor expresión de la regla de la mayoría. Es la opción más inclusiva de todas. Y no es lógico que los que tienen miedo a perder en ese referéndum lo quieran prohibir y se conviertan en antidemócratas”. Rovira destacó los menosprecios de España a Cataluña y recordó que su partido pidió “hasta 12 veces” una declaración a favor del derecho a decidir en el Congreso. “Siempre nos han dicho lo mismo: no. Por ello, es preciso pedirlo otra vez ahora, para que la respuesta del Gobierno español tenga vigencia dentro de este proceso. Y que la falta de diálogo y negociación sea explícita y dé la vuelta al mundo, porque ello nos carga de razones”.

Las dirigente de ERC advirtió que “ésta es la última oportunidad por parte del Gobierno español para responder” y que “si el Estado no responde, haremos todo lo posible desde nuestras instituciones para dar cumplimiento al mandato democrático que tenemos. Porque queremos votar. Votar es democracia. No hay ley alguna que lo impida. Es un derecho reconocido, inalienable y que no prescribe. No hay ningún límite a la legitimidad democrática de un pueblo. No lo son ni la unidad del Estado ni la integridad territorial ni la inmutabilidad constitucional ni el uso de la fuerza… señores del Gobierno español: tienen la última oportunidad de resolver esta tensión política democráticamente”.

Los detractores fueron también contundentes: el portavoz socialista, Maurici Lucena, les acusó de hacer “teatro, puro teatro, porque ustedes reconocen en privado que no se va a aprobar. Lo que proponen es imposible. ¿O es que ignoran el no que recibirán? No. Pero sean honestos con ustedes mismos y compártanlo con el resto de los ciudadanos. Saben, y lo reconocen en privado, que no va a haber consulta, aunque luego salgan aquí y pongan caras de circunstancias. Puro teatro. Y entonces dicen que si no hay consulta va a haber elecciones. Otra vez es puro teatro, porque lo que ustedes pretenden con eso es que todo acabe con una declaración unilateral de independencia. Y en esa estrategia no podían tener un mejor aliado que el PP y el Gobierno español”.

La presidenta del PP, Alicia Sánchez-Camacho, rescató del baúl de los recuerdos unas jugosas declaraciones: “El debate de la independencia es un debate anticuado, oxidado y frustrante. Si se hace, nos llevará a un escenario de frustración. Yo suscribo rotundamente esas palabras, pronunciadas por el señor Artur Mas en el año 2002. ¿O es que no se acuerda, señor Mas? Hoy se inicia aquí el camino para romper España. Comienza el 2014 igual que durante todo el ejercicio 2013: todas las energías van contra España y ninguna para resolver los problemas de los ciudadanos. Reclamo de manera solemne realismo, responsabilidad y seny

Artur Mas y la vicepresidenta, Joana Ortega, en el momento de la votación
Artur Mas y la vicepresidenta, Joana Ortega, en el momento de la votación

La dirigente popular recordó que más del 65% de la población se siente catalana y española y acusó a los independentistas de provocar son su debate identitario la ruptura de familias y de lazos de amistad. Y puso un dilema a Mas: “Ustedes, con esta iniciativa, reconocen que no tienen competencias para convocar referéndums. Entonces, les planteo: ¿aceptarán democráticamente lo que les diga el Congreso de los Diputados? ERC ya dijo que no. Porque ustedes fabrican su propio marco democrático, conforme a sus intereses. Además, señor Mas, usted actúa con cobardía. ¿Porqué no se atreve, como hizo el señor Ibarretxe, a defender su propuesta ante el Congreso de los Diputados? Su única intención es echar la culpa de todo al Gobierno español, pero recuerde que tiene que aceptar la respuesta democrática del Congreso”. Y zanjó: “Rajoy no aceptará nunca chantajes ni imposiciones ni permitirá que se rompa España”.

En términos parecidos a Sánchez-Camacho se expresó Albert Rivera, presidente de Ciutadans. “¿Ustedes va a aceptar la democracia sí o no? Porque si la aceptan, ya tienen garantizado el no del Congreso. Por tanto, se acabó el debate. Señor Mas, déjese de fuegos artificiales dante los próximos meses y convoque elecciones, porque éste es un acto de cinismo político y se meten un autogol trayendo este debate al Parlamento catalán Usted, señor Mas, trae esta propuesta aquí de forma cobarde, porque oculta para qué quiere la consulta.¿Porqué en el texto que envía al Congreso no dice que la consulta es para alcanzar la independencia y porqué no pone la pregunta que ya ha pactado con sus socios?. Es usted muy poco respetuoso con esta Cámara, porque la utiliza de caja de resonancia de sus intereses políticos. Si usted está convencido de esta propuesta, defiéndala en el Congreso. Pero tiene miedo a perderla y a que le pase como a Ibarretxe”.

 La diputada socialista, Marina Geli, que ha votado 'sí'
La diputada socialista, Marina Geli, que ha votado 'sí'

Rivera espoleó al President subrayando que su discurso es “antiguo y obsoleto y, a pesar de sus esfuerzos, ni Cataluña se va a escindir ni España se va a romper ni Europa se va a hundir”. Y le recordó que “en las anteriores elecciones pidió una mayoría excepciona [CiU tenía 62 escaños y retrocedió hasta los 50], pero se llevó un tortazo excepcional. Y tiene un nivel de paro excepcional y una corrupción excepcional en su partido”.

El portavoz convergente. Jordi Turull, contestó a los detractores directamente. “Lo que hacemos hoy es activar uno de los cinco mecanismos legales que podemos utilizar para llevar a cabo la consulta, porque éste es un gran ejercicio de democracia. Que los catalanes podamos decidir nuestro futuro no es una cosa menor, sino el paso político más importante de los últimos 300 años. Estamos escribiendo la historia de Cataluña, no la estamos explicando”.

Turull subrayó que, una vez finiquitado este mecanismo con el no del Congreso “nos quedan otros cuatro. Porque ustedes dicen que convocar una consulta es ilegal. Entonces, ¿porqué no lo han llevado al consejo de Garantías Estatutarias, como hicieron con los presupuestos?”, inquirió dirigiéndose a la presidenta del PP. El portavoz de CiU acusó a PP y Ciutadans de antidemócratas. “¿Decir que ir a votar divide es propio de una Europa del siglo XXI o del régimen que había en España entre el año 40 y el 70, por ejemplo, del siglo pasado? ¿Su intolerancia es por miedo a la democracia, porque lo pide Cataluña o por las dos cosas? A ustedes se les junta el hambre con las ganas de comer”.

Además, enfatizó que era arriesgado decir que Cataluña puede ser expulsada de Europa si se independiza. “Del único sitio de donde seguro saldremos es del Estado español”, ironizó, antes de lamentar que el PSC no apoyase la petición al Congreso de los Diputados y de acusar al líder socialista, Pere Navarro, de haber liquidado la vocación catalanista que caracterizó siempre al PSC y de desmarcarse de sus compromisos de apoyar una consulta.

Pero Lucena ya le había recriminado con anterioridad: “Ustedes ya pactaron por su cuenta la fecha y la pregunta sin acordarla con el Gobierno español. Hicieron lo contrario de lo que hizo Escocia, con una elevada dosis de impostura, por lo que este trágala no será aceptado por el Congreso”. Y le recordó que “la consulta se celebrará, claro que se celebrará. Pero sólo cuando las condiciones políticas en Cataluña y en España lo permitan”.

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