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Mas, a Rajoy: "Convocaré la consulta el 9-N pase lo que pase. Que España lo sepa"
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EL REFERÉNDUM, UNA 'LÍNEA ROJA' INELUDIBLE

Mas, a Rajoy: "Convocaré la consulta el 9-N pase lo que pase. Que España lo sepa"

A piñón fijo. Así comienza el año el presidente catalán, Artur Mas, mantiene la fecha del referéndum y avisa a España de que la hará "pase lo que pase"

Foto: Artur Mas. (Reuters)
Artur Mas. (Reuters)

A piñón fijo. Así comienza el año el presidente catalán, Artur Mas, que no sólo mantiene la fecha del 9 de noviembre como la jornada del referéndum independentista, sino que anuncia que esta consulta se hará. Mas compareció en la primera rueda de prensa del Gobierno catalán en el 2014 para hacer balance del ejercicio pasado y explicar su hoja de ruta para el que ahora comienza. Y fue explícito en ocasiones y críptico otras veces.

Dejó claro, sin embargo, que salió de su última reunión con el presidente español, Mariano Rajoy, a finales de agosto, con la sensación “de que sería muy difícil ponernos de acuerdo, pero también de que es preciso agotar las vías de diálogo. Eso sí, hay una línea roja que no se puede pasar y que es que la decisión la ha de tomar el pueblo catalán en una consulta específica, porque se juega su futuro por mucho tiempo. La relación entre Cataluña y España ha llegado a este punto. Un día u otro tenía que ser”.

De ahí que Mas considere que, ante la fecha del 9 de noviembre, “todos los escenarios están abiertos. Todos menos uno, que es fijo: yo, como presidente de la Generalitat, convocaré la consulta. Y lo quiero hacer dentro del marco legal. La convocaré pase lo que pase. A partir de ahí, veremos la reacción del Estado. Yo no sé lo que harán ellos, pero sí sé lo que haré yo. Sospecho lo que pueden hacer, pero no lo sé con seguridad. ¿Y qué espero a cambio? Que el Estado español entienda que cuando un pueblo se ha hecho el propósito de votar no se puede impedir que vote. Pero sí puedo asegurar que el 9 de noviembre convocaré una consulta específica. Que España sepa que éste es el terreno de juego. Pondremos toda la carne en el asador para hacer la consulta. Y hemos de agotar todas las opciones hasta que nos digan que sí. O, si no, que nos dejen acogernos al marco legislativo catalán”.

Ante la posibilidad de que Rajoy mantenga su no al referéndum, Mas eludió reiteradamente pronunciarse, aunque dejó abierta la posibilidad de convocar elecciones. En su comparecencia, aludió hasta en cuatro ocasiones a que en el 2014 quiere transformar la Generalitat de Cataluña en la Administración española más transparente. Pero en sus respuestas pecaron de todo menos de transparentes.

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“Lo que importa es que cuando se convoque la consulta se haga dentro de un marco legal. Si el Estado no deja, hay otros marcos. Pero yo convocaré la consulta de acuerdo con el marco legal. Y la gente tendrá la oportunidad de votar”, dijo enigmáticamente ante la probable negativa de Rajoy. En otro momento, Mas criticó que “si España hubiera superado sus demonios de hace muchos años, la consulta sería posible. A ningún Estado le agrada la desmembración. Pero una cosa es la desmembración y otra muy distinta es una consulta para conocer qué piensa la gente en un territorio”.

Un ejercicio de comunicación

Justificó la carta enviada a mandatarios europeos y de los principales países del mundo como un ejercicio de comunicación. “Mi aspiración no es que me respondiesen, sino que estén puntualmente informados de cómo evoluciona nuestro proceso político y social. Y cuando se llega a un acuerdo tan importante como el de diciembre [en que el Gobierno, CiU, ERC, ICV y la CUP pactaron la fecha del referéndum, la pregunta y el mecanismo para celebrarlo], yo lo he de comunicar a nuestros socios europeos”, dijo. Y subrayó que ese gran acuerdo representa “casi un 70% del Parlamento catalán. Hace ahora poco más de un año hubo elecciones y nosotros tenemos un mandato democrático en las urnas muy amplio, muy contundente. Y tenemos que cumplir ese mandato”. De ahí que ahora sea también el momento “de desplegar toda esta ofensiva para explicar la transición nacional de Cataluña hacia el derecho a decidir”.

El presidente catalán también se refirió a las manifestaciones del ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que acusó a los nacionalistas de haber roto a familias (que incluso estas Navidades no llegaron a celebrar las tradicionales comidas por diferencias ideológicas) con la convocatoria de la consulta.

“¿Ir a votar divide a la sociedad? No se ha de tener miedo –contestó Mas-. Yo, como presidente, he de garantizar que el que quiera votar, lo puede hacer. La culpa de todo, sin embargo, la tiene el dramatismo innecesario del Gobierno central. Estamos en el siglo XXI y una sociedad ha de poder votar sin ruptura familiar. Si eso pasa, es que esa familia ya estaba rota por otras razones. Pasa lo mismo que en la amistad”.

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Mas también se refirió a la posible entrada de ERC en el Gobierno catalán. “Durante las últimas semanas, he hablado discretamente con los dirigentes de Convergència, de Unió y de Esquerra. Y concretamente, con los señores Duran Lleida y Oriol Junqueras. Pero no tengo aún una postura definida cobre una remodelación del Gobierno a corto plazo. Lo quiero hacer sin prisas, porque el Gobierno es estable. El Gobierno funciona y se siente fuerte. Estoy contento con él. Funciona y funciona bien. Lo sé porque yo estuve en otros tiempos en el Gobierno y veo que lo que hacemos, en las condiciones actuales, sin querer colgarme ninguna medalla, tiene mérito. Este Gobierno ha cogido ya ritmo y una velocidad de crucero notable. Por tanto, a corto plazo no quiero cambiarlo. Pero un presidente siempre se ha de guardar dos cartas: la del cambio de Gobierno y la de la convocatoria de elecciones. Y, aunque piense que no lo hará, siempre puede sacar esa carta en cualquier momento”.

Sólo una ley aprobada

La comparecencia fue una ducha autocomplaciente. El presidente de la Generalitat afirmó que el 2014 representa un “cambio de rasante” que deja atrás una espesa niebla y que ya atisba muchos claros tanto en el terreno económico como en el político y el social. Por ejemplo, éste será el primer año sin recortes presupuestarios y cerrará diciembre con la creación de empleo neto. Pasó por alto que en la actual legislatura, más de un año, sólo aprobó una ley pero desgranó un montón de proyectos en trámite: plan de lucha contra la pobreza, plan interdepartamental de salud pública, plan estratégico de seguridad vial, Estrategia Catalana de Innovación, reorganización de la red de Centros Tecnológicos, plan de Cultura, plan integral de salud mental, plan por el derecho a la vivienda, Ley de Discapacidad, Ley del Directivo Público, Ley de Transparencia y Ley Electoral Catalana, que casi está consensuada (Cataluña es la única comunidad que no dispone de una ley electoral propia).

Y subrayó que sus últimos presupuestos “son los presupuestos con más acento social de los últimos 10 años. Tenemos más dinero para todo excepto para los intereses de la deuda”, obviando también todos los recortes (”Los ciudadanos califican con un notable a la sanidad, pese a los recortes que hemos aplicado”, justificó).

Todo, dejó entrever, magnífico, excelente. Los únicos nubarrones son los que hacen referencia a su relación con el Gobierno central. Las relaciones son tensas, admitió. “Pero por parte nuestra, la relación es muy pulcra. Nuestra mano está extendida para dialogar y llegar a acuerdos. Pero para ello ha de haber dos manos tendidas. La nuestra ya lo está”. Claro que a su lado se dibuja la línea roja de la consulta independentista y el diálogo sólo se acepta si acaba con el sí del Gobierno central a la misma.

Y otra “excelente” noticia: en unas semanas, Mas aprobará los presupuestos de 2014 (con el apoyo exclusivo de ERC). “Trabajamos en un marco de estabilidad política y si no se aprobaron antes ha sido por culpa del recurso interpuesto por el PP, que ha demostrado una actitud irresponsable e impropia de un partido y una actitud obstruccionista”. Los populares llevaron al Consejo de Garantías Estatutarias los presupuestos por incluir una partida dineraria para gastar en el referéndum independentista, cuando en las condiciones actuales ese referéndum no se puede celebrar porque el Gobierno central no ha dado su permiso. Por tanto, aseguran en el PP, esa partida va destinada a una iniciativa ilegal y se ha de anular.

A piñón fijo. Así comienza el año el presidente catalán, Artur Mas, que no sólo mantiene la fecha del 9 de noviembre como la jornada del referéndum independentista, sino que anuncia que esta consulta se hará. Mas compareció en la primera rueda de prensa del Gobierno catalán en el 2014 para hacer balance del ejercicio pasado y explicar su hoja de ruta para el que ahora comienza. Y fue explícito en ocasiones y críptico otras veces.

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