disparidad EN LAS cifras de asisTEntes

La cadena reúne menos independentistas que la multitudinaria Diada del 2012

Decenas de miles de catalanes colapsan ya a estas horas las principales carreteras de la comunidad autónoma para asistir a la cadena humana

¿Un éxito o un fracaso? La cadena humana por la independencia, que ha concluido alrededor de las 18 horas en un ambiente festivo y de reivindicación soberanista, ha conseguido reunir en toda Cataluña, según los cálculos más ponderados, a menos de 500.000 personas y según los oficiales, más optimistas, a más de un millón y medio, que se han entrelazado de las manos de norte a sur de la comunidad autónoma. Una cifra que la Generalitat ha elevado hasta 1,6 millones de participantes.

Esos números no pueden dejar indiferente al Gobierno de Mariano Rajoy, inflexible en su rechazo a cualquier negociación con Artur Mas que suponga vulnerar la Constitución. Sin embargo, el volumen de la movilización parece sensiblemente inferior al de la Diada del pasado año, cuando casi un millón de personas se echó a las calles de Barcelona para reclamar el derecho a decidir y un Estado propio.

Mas, que no ha participado en la movilización, ya aventuró por la mañana que si Rajoy no atendía el mensaje soberanista de la cadena humana, "tendrá un problema grave con Cataluña". Esa será, sin duda, la posición de fuerza que el presidente de la Generalitat defenderá en los próximos días para exigir concesiones a Rajoy. Pero falta por ver cómo interpretará el jefe del Ejecutivo central las cifras de asistencia al llamamiento independentista de hoy.

A mediodía, decenas de miles de catalanes colapsaban ya las principales carreteras de la comunidad autónoma, que a partir de las 17 horas han sido el escenario de una cadena humana que marcará "un antes y un después" en la historia de Cataluña, como aseguró Mas a mediodía. Una multitudinaria movilización ciudadana facilitada por el acuerdo alcanzado entre la Generalitat y Abertis para que las autopistas de peaje sean hoy gratuitas.

Un Estado propio

Desde las 13 horas del mediodía, las barreras de las autopistas catalanas están levantadas para facilitar el desplazamiento de la marea humana que a partir de esta tarde ha cruzado Cataluña de norte a sur, a lo largo de 400 kilómetros, para reclamar un referéndum que abra de par en par las puertas a un Estado propio. Abertis, que gestiona las autopistas de la comunidad autónoma, asumirá los costes de ese gratis total, y no cobrará ningún peaje hasta las 19 horas.

La autopista AP-7, la espina dorsal de asfalto que comunica Cataluña con Francia, al norte, y con la Comunidad Valenciana, al sur, absorbe desde mediodía la mayor parte del tráfico rodado que se dirige a la cadena humana, que ha vivido su clímax a partir de las 17.14 horas. En ese momento -con el que se quiere conmemorar la fecha de la caída de Barcelona a manos de las tropas borbónicas, en 1714-, miles de ciudadanos entrelazarán sus manos en apoyo del proceso soberanista.

Las otras dos principales vías interurbanas de Cataluña, la N-II y la N-340, han sido cortadas en varios tramos, tal y como estaba previsto, para permitir esa masiva cadena ciudadana, por lo que la gratuidad de las autopistas era un objetivo estratégico irrenunciable para la Generalitat. De lo contrario, el éxito de la movilización podría verse seriamente comprometido. Y eso es lo último que desean Mas y sus socios de ERC. Porque, como ha dicho el president tras el acto institucional celebrado a mediodía en el Parque de la Ciudadela, "el mundo nos está mirando con lupa".

Bajo la estelada

OFRENDA FLORAL AL MONUMENTO A RAFAEL CASANOVA
OFRENDA FLORAL AL MONUMENTO A RAFAEL CASANOVA
Varias horas antes, envuelto en una lluvia fina y persistente punteada por los acordes de Els Segadors, Mas había colocado una corona de flores a los pies de la estatua de Rafael Casanova, el conseller en cap que en 1714 se enfrentó a las tropas borbónicas, convirtiéndose así en mártir venerado del catalanismo. Y lo hizo bajo una estelada independentista, sujeta entre los dedos de bronce del héroe de la Guerra de Sucesión española.

El presidente de la Generalitat arrancaba de esta forma una Diada de reivindicación soberanista que pretende ser la antesala de la independencia. Pero antes de alcanzar esa meta soñada por la mitad de los catalanes, según certifican los últimos sondeos, Mas y ERC quieren "internacionalizar" el proceso, dando a conocer al mundo la supuesta opresión financiera, cultural y política del Estado español. Y ese es, precisamente, el objetivo declarado de los promotores de esta Diada, empezando por el propio Mas, que ayer reclamó un referéndum desde las páginas de The New York Times.

Casi al mismo tiempo que el presidente de la Generalitat depositaba la ofrenda floral bajo la estelada, una bandera no reconocida legalmente, Carme Forcadell, el alma mater de la cadena humana, proclamaba que los catalanes "queremos ser amigos de España, pero cada uno en su Estado". Forcadell, presidenta de la Asamblea Nacional de Cataluña, ha afirmado ante los micrófonos de RAC1, la emisora del Grupo Godó líder en audiencia: "No vamos contra nadie. ¿Acaso España va contra Italia o contra Polonia? Claro que no. Son amigos que se ayudan, pero cada uno defiende sus propios intereses".

Ausencia del PP

La presencia de la estelada en el monumento a Casanova ha forzado la ausencia del PP, que se ha negado a participar en la ofrenda floral al paladín del independentismo. El líder de los populares en el Ayuntamiento de Barcelona, Jorge Fernández Díaz, ha lamentado que la bandera alegal haya vuelto a protagonizar el acto, después de que el anterior alcalde de la ciudad, el socialista Jordi Hereu, aceptase en 2010 una petición del PP para que esa enseña fuera sustituida por la senyera, la bandera autonómica.

PPC ACTO A FAVOR DE LA UNIDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES
PPC ACTO A FAVOR DE LA UNIDAD DE TODOS LOS ESPAÑOLES

El alcalde de la ciudad, Xavier Trias -que el lunes soliviantó los ánimos de muchos madrileños al afirmar que Barcelona era la única ciudad española capaz de competir con Tokio y Estambul por los Juegos Olímpicos-, ha reprochado al PP su ausencia. Y el portavoz municipal de ERC, Jordi Portabella, ha asegurado, mientras arreciaba la lluvia, que la bandera independentista colocada en la estatua de Casanova "no la ha puesto el Ayuntamiento, sino la gente, y es reflejo del estado anímico de la mayoría de Cataluña".

Para evitar las tensiones de los años anteriores, cuando los representantes políticos que se acercaban para depositar su ofrenda floral eran abucheados por la multitud, el alcalde Trias ha ordenado colocar vallas protectoras a unos 100 metros del monumento. Pero ello no ha impedido que un reducido grupo de personas clavara una bandera española a los pies de la estatua y al lado de la senyera, un gesto que ha sido recibido con un aluvión de silbidos y gritos de "¡Fachas!" por la muchedumbre. Poco después, la enseña rojigualda ha sido retirada del pedestal.

Cataluña
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