“YO NUNCA FUI EL RESPONSABLE DE LAS CUENTAS”

Artur Mas se enroca y acusa al tesorero de CDC del posible desvío de dinero

“Si ustedes quieren que diga que de lo que se desprenda del caso Palau he de dimitir, ya les digo que no lo haré". Ha sido Artur Mas sobre el Palau

Foto: Artur Mas durante su comparecencia (Efe)
Artur Mas durante su comparecencia (Efe)

“Si ustedes quieren que diga que de lo que se desprenda del caso Palau he de dimitir, ya les digo que no lo haré. Ni estoy imputado ni he sido nunca responsable de las finanzas de mi partido. Por tanto, su petición de responsabilidades políticas es exagerada, desproporcionada y partidista. Y si ustedes creen que he de dejar la Presidencia de la Generalitat, tienen mecanismos parlamentarios a su alcance: presenten una moción de censura… ¡y gánenla!”. Así de contundente se manifestó este miércoles el presidente de la Generalitat, Artur Mas, en la comparecencia que tuvo ante la Comisión de Asuntos Institucionales para dar explicaciones de la implicación de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) en el desvío de fondos a través del Palau de la Música para su financiación irregular. Quedó clara una cosa: pase lo que pase con el caso Palau, incluso aunque sea condenado el tesorero de Convergència, no le afectará, porque no reconoce ninguna resposnsabilidad.

Tanto el fiscal como el juez tienen claro que la compañía Ferrovial pagaba el 4% de las adjudicaciones de obras públicas que recibía de la Generalitat controlada por CiU. Ese dinero entraba en el Palau de la Música supuestamente como patrocinio cultural. Y el entonces presidente de la institución musical, Fèlix Millet, se quedaba el 1,5%, mientras que el 2,5% lo enviaba a la Fundación Trias Fargas, la fundación oficial de CDC. El dinero se enviaba de tres formas distintas: o bien se entregaba en sobre al tesorero de la Fundación (que era el mismo que el de Convergència); o bien se pagaba a determinadas empresas que trabajaban para el partido, por lo que a éste le salía gratis su trabajo, especialmente en época electoral; o bien se vehiculaba a través de un convenio firmado entre el Palau y la Fundación. Por este sistema, se trasvasaron 630.000 euros, que, tras saltar el escándalo, Artur Mas se comprometió a devolver “aunque los convenios eran completamente legales”, subrayó por tres veces. De momento, ya ha devuelto la mitad.

Pero lo que quedó claro es que Mas ya se ha puesto la coraza. “Desde mediados de los años 90, Convergència, y entonces yo no estaba en puestos de responsabilidad, decidió que las finanzas del partido las llevaría un administrador único con todos los poderes. Separamos la dirección política de la dirección de las finanzas. Y las separamos del todo, dándole plenos poderes al administrador para hacer lo que creyese conveniente. Lo único que hacía era dar cuenta a los máximos órganos de la liquidación del presupuesto”, se justificó el President. En otras palabras, que aunque él fuese primero secretario general y luego presidente de CDC, jamás supo cómo iban las finanzas de la organización.

Nadie le creyó

Nadie le creyó, excepto, supuestamente, los representantes de CiU. “¿Quiere decir que tenía un contrapoder dentro de Convergència, que usted, como secretario general o como presidente no sabía cómo funcionaban las finanzas? Usted se ha cargado la teoría del funcionamiento de las empresas de los últimos 55 años. Yo, que he dirigido algunas organizaciones, no lo comprendo. Sería impensable que una empresa o una organización tuviese un responsable de finanzas independiente. Le pido que nos explique ese proceder tan extraordinario”, le replicó el portavoz socialista, Maurici Lucena.

Joan Herrera, presidente de ICV, fue muy duro con él. “Hizo un discurso de 45 minutos durante el cual no pronunció el nombre de Millet ni habló de la sede embargada de CDC”, comenzó su turno el dirigente ecosocialista. A partir de ahí, se lanzó el cuello del President. Incluso fue más allá: Convergència llegó hace años a un pacto con Ferrovial para que esta compañía financiase subrepticiamente al partido. “El flujo constante de dinero era la consecuencia de ese pacto y por eso presentaron iniciativas parlamentarias a favor de Ferrovial, incluso fuera de Cataluña, como el rescate de algunas autopistas”, acusó Herrera.

Pero el portavoz de CiU, Jordi Turull, le recriminó sus acusaciones. “Usted sabe que la sede no está embargada, pero queda bien decirlo”, afirmó con rotundidad Turull. Y continuó: “Además, no está acreditada ninguna reunión con Ferrovial”. El portavoz de CiU, sin embargo, obvió que el juez le exigió un aval de 3,2 millones de euros a su partido y que éste puso como aval la sede.

Turull cierra filas

Los portavoces de PP y de Ciutadans, Enric Millo y Albert Rivera, fueron también duros y exigieron responsabilidades políticas. Millo, igual que el socialista Lucena, exigió el “compromiso solemne” de Mas de que dimitirá si se demuestra la financiación irregular de Convergència. Pero Mas descartó esa posibilidad. Porque reiteró varias veces que no sabía nada de las finanzas de CDC porque no dependían de él y porque “nadie del Gobierno ni de la actual dirección del partido está imputado”. Su compañero de filas Jordi Turull añadió algo más: las adjudicaciones que se hicieron a Ferrovial debieron ser impolutas, porque no hubo recursos ni imputaciones de funcionarios de la Generalitat. Por tanto, ¿dónde está el delito?. En parte, Lucena le respondió en su segunda alocución: “Si Ferrovial pagaba el 4% en comisiones, eso quiere decir que se encarecía la obra pública. La financiación irregular de CDC ha ciostado mucho dinero al bolsillo de los iudadanos. La trama que montaron es una manera refinada de perpetrar un delito muy viejo”.

“O mintió antes o miente ahora”

Artur Mas, no obstante, reconoció que el tesorero de su partido, Daniel Osàcar (imputado en el caso), presentó la dimisión tras el estallido del escándalo y que él, como presidente de Convergència, se la admitió. En este punto, Rivera le afeó que “hace cuatro años nos dijeron que Osàcar había dejado el cargo por razones personales y ahora nos dice que lo hacía para poder defenderse mejor desde fuera de la estructura del partido. O nos mentía entonces o nos miente ahora”. Éste fue una de las pocas alusiones a las que Mas respondió directamente. “Sea comprensivo con la situación personal del señor Osàcar, señor Rivera. En algunos casos, hay que ser incluso benévolo”, dijo con gesto severo. Lo que omitió el President es que, meses antes, el tesorero se había quedado viudo, lo que le afectó anímicamente.

Artur mas a la salida (efe)
Artur mas a la salida (efe)

Rivera planteó una ristra de preguntas muy concretas e incluso le puso encima de la mesa la nueva vía de financiación descubierta a través de la empresa Revista Analisi, desvelada por El Confidencial hace unos días. Mas dio la callada por respuesta y Turull negó conocer esta vía de financiación. Pero el líder de Ciutadans le respondió que “su problema, señor Mas, es que todo cuadra para el fiscal, para el juez y para la opinión pública. Le pido que sea valiente, sea estadista, dé un paso adelante, diga la verdad y deje paso para que se abra una nueva etapa. No puede seguir enrocado en una posición que desacredita al Gobierno y a las instituciones”.

Fue, pues, la de este miércoles una sesión extraña. CiU y el propio Mas sacaron a relucir temas que ya se creían olvidados. Echaron en cara a los socialistas el caso Filesa. “¿Se imagina la cara de tontos que se nos queda cuando sospechamos que CiU haya competido dopada en las campañas electorales porque ha utilizado dinero sucio. ¿Usted puede prometer por su honor que las últimas campañas electorales fueron ganadas sin dinero sucio?”, clamó el socialista Lucena. Y Millo reiteró: “Queremos que comprometa su palabra de que CDC no se ha financiado a través del Palau”.

Artur Mas no prometió nada. Pero le devolvió la pelota a Lucena sacando a colación el caso Filesa, donde los jueces sí sentenciaron que había habido desvío de dinero, en aquel caso hacia el PSOE. Y Turull completó la faena diciendo que no tuvo dinero sucio, pero que sí hubo una campaña sucia incluso con informes prefabricados (se refería a los informes falsos de la Udef que le vinculaban a Mas y a la familia Pujol con cuentas en paraísos fiscales).

Un final abrupto

En una medida actuación, hubo réplica de todos los grupos y Artur Mas renunció a realizar la contrarréplica, tal y como se estipula en el reglamento, por lo que la sesión terminó abruptamente. De este modo, pudo evitar el tener que comprometerse políticamente a tomar alguna medida en el futuro. Lo que dejó en el aire fue la sensación de que ya ha depurado todas las responsabilidades que debía. “Es cierto que en mi mano está la asunción de responsabilidades políticas, pero si no tengo a ningún miembro del Gobierno imputado ni tengo a nadie de la cúpula actual de Convergència imputado, ¿qué responsabilidades puedo ejercer? ¿Contra quién? No puedo, sencillamente. Tengo clarísimo lo que he de hacer. Si hay una sentencia firme y de ella se deriva que hubo algo más que los convenios que firmó la Fundación con el Palau, se devolverá hasta el último céntimo. Y en ese momento, miraré si alguna persona que haya intervenido puede tener alguna responsabilidad”, argumentó en su réplica. Toda una declaración de intenciones.

En cambio, CiU, la última que tuvo la palabra, ya se encargó de decir políticamente lo que Mas se callaría. Turull arremetió contra toda la oposición, a la que acusó de hacer “juicios paralelos y sentencias sin juicios”. Y espetó: “Se encarnizan cuando algo afecta a CDC, pero se erigen en defensores de la presunción de inocencia cuando les afecta a ustedes”.

El portavoz convergente arremetió especialmente contra los líderes de PSC y PP, Pere Navarro y Alicia Sánchez-Camacho respectivamente, que no fueron a la comisión (en realidad, fueron sus segundos). “Hablan mucho contra el President, pero siempre fuera del Parlamento, Son más valientes fuera. ¿Porqué no le dicen a la cara lo que le quieren decir? A eso se le llama cobardía. Le difaman. En la comisión de investigación del 2010, no quisieron que compareciera para no convertirlo en un mártir y ahora van a por él. Es una operación de desgaste”.

Y, mientras desde la oposición se le pedían compromisos concretos a Mas (“No ha contestado ni a una sola de las preguntas concretas que se le han hecho ni ha asumido ninguno de los compromisos solemnes que se le han pedido”), los representantes de ERC se mantenían en un terreno casi neutral y los de CiU acusaban a PSC, PP, ICV, Ciutadans y la CUP de “no venir a escuchar”.

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