LA ASAMBLEA NACIONAL CATALANA APLAZA SUS ELECCIONES POR LAS RENCILLAS

Las luchas internas dinamitan el 'brazo armado' del independentismo de Mas

El movimiento independentista catalán ha vuelto a sufrir un duro golpe por los personalismos que existen en su interior. El núcleo de este independentismo es la

Foto: Las luchas internas dinamitan el 'brazo armado' del independentismo de Mas
Las luchas internas dinamitan el 'brazo armado' del independentismo de Mas

El movimiento independentista catalán ha vuelto a sufrir un duro golpe por los personalismos que existen en su interior. El núcleo de este independentismo es la Asamblea Nacional Catalana (ANC), la organización que coordinó la gran manifestación independentista del pasado 11 de septiembre (a pesar de haberse fundado apenas cuatro meses antes). Su portavoz, Carme Forcadell, fue recibida con todos los honores por el presidente catalán, Artur Mas, tras la protesta de la Diada.

A partir de entonces, la ANC fue la abanderada del independentismo, hasta el punto de que tanto ERC como CiU se disputaron en los últimos meses el privilegio de asumir las tesis que preconizaba y de llevarlas no sólo en su programa electoral de las elecciones del 25 de noviembre, sino también en forma de mociones o leyes al Parlamento catalán. La organización, que nació como movimiento popular al que el Gobierno nacionalista mimó hasta el último extremo, se convirtió así en el referente ético de la nueva Cataluña, la Cataluña independiente.

Pero, como tradicionalmente ha sucedido en los sectores radicales del catalanismo, la situación interna ha estallado: el pasado sábado se tenían que haber celebrado elecciones para elegir al nuevo secretariado, es decir, el máximo órgano de dirección. Sin embargo, los comicios se suspendieron cautelarmente de manera abrupta: hubo 180 impugnaciones que amenazaban con dinamitar definitivamente la organización que abandera el secesionismo catalán.

No se queda ahí la cosa: varios de los candidatos al secretariado nacional tienen abiertos expedientes internos sancionadores por irregularidades en la comisión de enmiendas del año pasado y por presuntas irregularidades económicas que se detectaron en el acto de formalización de la Asamblea celebrado en el Palau Sant Jordi en marzo del 2012. Las actas no han sido hechas públicas, pero lo único cierto es que la dirección suspendió de voz y voto a un número indeterminado de militantes que se han presentado a las elecciones. Oficialmente no pueden hacerlo, pero si luego ganan sus recursos podrían anular los comicios porque no les han dejado presentarse.

Ante las inseguridades jurídicas de esta situación, la junta electoral de la organización explica en el dictamen que emitió para aplazar las elecciones que “es menos mala la noticia de que ANC ha aplazado las elecciones para conseguir la transparencia y legalidad de las mismas que la noticia que una parte de la ANC ha impugnado las elecciones a la otra parte”.

Destinada a desaparecer

Los problemas que hay, según manifiesta a El Confidencial uno de los impulsores de la ANC “son los de siempre: hay algunas personas que no han encontrado acomodo en ningún otro sitio, que jamás han logrado triunfar en partidos políticos,  y que ahora quieren sacar provecho propio”. Es decir: controlar una estructura para dar luego el salto a la arena política porque han sido rechazados por organizaciones como ERC o incluso CiU y, además, no han tenido éxito con los grupúsculos que han creado en las últimas décadas.

Según manifiestan estas fuentes, “la ANC nació con la condición de no convertirse nunca en un partido, y así lo exponen sus estatutos. Es un movimiento de masas. Nos hemos nutrido de tres clases de activistas: los frikis de los pueblos de Cataluña, los que provenían de partidos políticos muy minoritarios pero que pedían la independencia, y de nacionalistas que son activistas en entidades sociales, como centros excursionistas, clubs de teatro, orfeones o incluso òmnium Cultural. Estos últimos representan el 70% del total de la gente que alimenta a la ANC. Partíamos de la base de que todo suma. Pero que todo también era una estructura pasajera, que  debe desaparecer en cuanto acabe el proceso independentista”. 

Lejos de ello, hay quien no quiere esperar y desea convertir ese movimiento en un instrumento de activismo al servicio personal. En el seno de la ANC ponen cara y ojos a los “traidores” o “aprovechados”. “No son más de una decena y han hecho lo mismo en todos los grupos independentistas en los que han militado: ahí están Carles Castellanos o las hermanas Serra, que desde los 70 han intentado aprovechar todos los intentos de crear un movimiento independentista para controlarlo”, señalan.

Tanto castellano como Blanca y Eva Serra, que ahora se mueven en la dirección de la ANC, tuvieron problemas con la justicia desde hace treinta años por sus conexiones con el independentismo radical y con la organización Terra Lliure. Pero hay un sector que les hace frente y que no quieren que saquen provecho personal de la situación.

La posición oficial

Ante la vorágine interna, la dirección de la ANC emitió un comunicado en el que intenta justificar el aplazamiento de las elecciones del pasado sábado. “Más allá de diferentes sensibilidades, por encima de la diversidad, tenemos un objetivo común que compartimos todos y todas los que formamos la ANC”, dice el texto. Y continúa:”Es este objetivo común el que nos llevó a convocar y organizar la manifestación más importante de la historia de este país y que comportó que la clase política se diera cuenta de cuál era el camino que todos juntos habíamos de emprender”. Se refiere, obviamente, a la gran manifestación de la Diada de Cataluña el pasado 11 de septiembre.

La dirección se compromete a “sumar esfuerzos, solucionar nuestras diferentes sensibilidades de manera constructiva y con una actitud positiva, para vertebrar un proceso electoral que tenga como resultado un grado muy elevado de participación que dé como resultado (sic) las sinergias deseadas”. O sea, trabajar para que pueda celebrarse el referéndum independentista en el 2014.

En el seno de la organización, sin embargo, las espadas están en alto. “Hasta ahora, hemos funcionado bien. ¿Por qué quieren cambiar la estructura? Esto no es un partido político al servicio de ningún líder. La mayoría de la gente no lo entiende y corren el peligro de que dentro de poco no les haga caso nadie. La ANC dejará de tener protagonismo si intentan crear una especie de partido”, dicen a este diario las fuentes consultadas.

Cataluña
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