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Alicia Sánchez-Camacho, la mano que mece la cuna en Cataluña
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LA PRESIDENTA DEL PP, PIEZA CLAVE EN LA POLÍTICA ESPAÑOLA

Alicia Sánchez-Camacho, la mano que mece la cuna en Cataluña

La presidenta del Partido Popular (PP) de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, se ha convertido, en los últimos meses, en una pieza clave en las relaciones entre el

Foto: Alicia Sánchez-Camacho, la mano que mece la cuna en Cataluña
Alicia Sánchez-Camacho, la mano que mece la cuna en Cataluña

La presidenta del Partido Popular (PP) de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, se ha convertido, en los últimos meses, en una pieza clave en las relaciones entre el Gobierno central y el de la Generalitat y, de rebote, entre Mariano Rajoy y Artur Mas. De hecho, toda la comunicación entre ambos ejecutivos y entre ambos partidos, PP y CiU, pasa por ella: es el rodamiento que hace posible que funcione la correa de transmisión. O, por así decirlo, la mano que mece la cuna en Barcelona. Por poner un ejemplo: desde mayo pasado, se ha reunido en 8 ocasiones con Artur Mas, aunque sólo han trascendido tres de ellas. En cambio, los dos presidentes han hablado por teléfono sólo en dos ocasiones: con motivo de las elecciones generales y con motivo de la formación del Gobierno central, meras conversaciones protocolarias. Pero, aparte de los encuentros, las conversaciones por teléfono entre Mas y Sánchez-Camacho son harto frecuentes. Además, mantiene una fluida relación con todos los consejeros autonómicos y con el presidente del grupo parlamentario de Convergència i Unió (CiU), Oriol Pujol.

“Tiene con todos ellos una relación franca y estrecha”, asegura una fuente cercana a la presidenta popular. Y otra admite que “tiene el suficiente poder como para representar al Gobierno central ante el Gobierno catalán y para mediar en cualquier tema. Otra cosa es que este protagonismo le pueda fastidiar a algunos, pero la verdad es que, hoy por hoy, es una pieza clave de la política”. En las filas nacionalistas son conscientes de este poder. Y prueba de ello es que nadie se rasgó las vestiduras cuando se presentó en la Administración con su hijo para exigir que fuese educado en castellano, no en catalán. Pocas y dispersas críticas recibió desde las filas de CiU.

Su relación con Madrid la hace ser también la interlocutora de los miembros del Gobierno. “El propio presidente del Gobierno instó a los ministros a que consulten con ella los temas que afectan a Cataluña y todos lo hacen. De ahí que no haya disonancias. Todo se acuerda y se coordina y en los temas conflictivos se tiene muy en cuenta lo que ella dice”, dice la misma fuente. Sánchez-Camacho habla también constantemente con ministros y se ha comprometido a llevar personalmente algunas cosas por habérselo pedido directamente Cristóbal Montoro o Ana Mato, responsables de Hacienda y Sanidad respectivamente.

Pero ahí tiene todo el viento a su favor: conoce muy bien la Administración y ha tenido una estrecha relación con casi todos los miembros del Ejecutivo. Además, indica un estrecho colaborador suyo, ha creado lazos de amistad con Mato, con Soraya Sáenz de Santamaría o con María Dolores de Cospedal, por ejemplo. “Y eso facilita que haya un diálogo fluido y de confianza.

La presidenta popular de Cataluña es una política hábil. No le cuesta entenderse con los nacionalistas o con los socialistas, por ejemplo. Y en el ámbito social, es divorciada y ha sido madre por inseminación artificial igual que su amiga Cospedal. No ve con malos ojos las parejas homosexuales pero rechaza llamar matrimonio a esa unión, lo mismo que se posiciona en contra de la adopción por parte de parejas homosexuales. Y apoya las tesis populares contrarias al aborto y a la eutanasia.

Aunque no le tiembla el pulso a la hora de lanzar puyas verbales contra sus rivales, también es una política que sabe encajar los golpes y, sobre todo, una hábil negociadora. No es extraño, ya que lleva muchos años batallando en el campo político. De hecho, fue nombrada la directora provincial del Ministerio de Trabajo más joven de España en su Gerona natal... por el Gobierno de Felipe González. Luego fue el ministro Javier Arenas quien la fichó para el PP y la llevó a Madrid, donde fue subdirectora general de Formación Profesional, directora general del INSS y más tarde consejera laboral en la embajada española en Washington y representante de Trabajo en la OEA.

Núcleo duro de Rajoy

“Alicia forma parte del núcleo duro de Mariano Rajoy y goza de su absoluta confianza. Nunca el PP catalán había sido tenido tan en cuenta como en la actualidad”, dice a El Confidencial otro alto cargo popular. Y pone como ejemplo que en la época de José María Aznar todos los nombramientos de instituciones del Estado se habían realizado desde Madrid sin que la cúpula de la calle Urgell tuviese conocimiento. Ahora, sin embargo, el nombramiento de María de Llanos de Luna como delegada del Gobierno y de Jordi Cornet como delegado del consorcio de la Zona Franca, los dos cargos más importantes de la Administración central, fueron realizados después de consultarlo con la presidenta del PP catalán. Pero también le atribuyen el nombramiento de Dolors Montserrat como vicepresidenta del Congreso, por ejemplo, una persona de su total confianza.

En el PP catalán destacan también el peso que tienen los catalanes en el Ejecutivo de Rajoy. Y no sólo por el nombramiento de Jorge Fernández Díaz como ministro de Interior, sino con la posición alcanzada por Jorge Moragas como jefe de gabinete del presidente y de José Luis Ayllón como mano derecha de Soraya Sáenz de Santamaría, al ser nombrado secretario de Estado de Relaciones con las Cortes.

Desde las filas populares se hace hincapié en que “en Cataluña, se ha entendido bien el papel que juega Alicia y nadie se lo discute, ni dentro ni fuera del PP. Ha logrado llevar al partido a éxitos sin precedentes y además ha logrado visualizar que ni el PP catalán es un apéndice del PP nacional ni es un ente aparte, sino que tiene una personalidad muy propia”.

Evidentemente, han intentado puentearla en varias ocasiones. Pero al final todos los temas catalanes mueren en ella. “Ya todos saben que aquí es la que marca la pauta y es una interlocutora válida”, aseguran en la cúpula popular.

La presidenta del Partido Popular (PP) de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, se ha convertido, en los últimos meses, en una pieza clave en las relaciones entre el Gobierno central y el de la Generalitat y, de rebote, entre Mariano Rajoy y Artur Mas. De hecho, toda la comunicación entre ambos ejecutivos y entre ambos partidos, PP y CiU, pasa por ella: es el rodamiento que hace posible que funcione la correa de transmisión. O, por así decirlo, la mano que mece la cuna en Barcelona. Por poner un ejemplo: desde mayo pasado, se ha reunido en 8 ocasiones con Artur Mas, aunque sólo han trascendido tres de ellas. En cambio, los dos presidentes han hablado por teléfono sólo en dos ocasiones: con motivo de las elecciones generales y con motivo de la formación del Gobierno central, meras conversaciones protocolarias. Pero, aparte de los encuentros, las conversaciones por teléfono entre Mas y Sánchez-Camacho son harto frecuentes. Además, mantiene una fluida relación con todos los consejeros autonómicos y con el presidente del grupo parlamentario de Convergència i Unió (CiU), Oriol Pujol.