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El responsable de la obra pública catalana tiene millonarios intereses en constructoras
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MIENTRAS GISA, SU COMPAÑÍA PÚBLICA, PRESENTA UN ERE

El responsable de la obra pública catalana tiene millonarios intereses en constructoras

Joan Lluis Quer, hombre de confianza de Artur Mas, ha invertido en los últimos tres años al menos 2,5 millones de euros en compañías privadas relacionadas

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El responsable de la obra pública catalana tiene millonarios intereses en constructoras

Joan Lluis Quer, hombre de confianza de Artur Mas, ha invertido en los últimos tres años al menos 2,5 millones de euros en compañías privadas relacionadas con la ingeniería y la asesoría de obras. Nada de particular si no fuera porque es el presidente de la empresa pública GISA, que controla y promueve toda la obra pública de la Generalitat catalana y que acaba de presentar un ERE para un tercio de su plantilla en un movimiento que los sindicatos denuncian como el comienzo de la privatización de la obra pública en la Comunidad.

Gisa, cuyo presupuesto anual sobrepasa los 1.200 millones de euros, acaba de presentar un ERE porque la crisis se ha cebado especialmente en el sector de la construcción. Los recortes impuestos por el Gobierno catalán obligan a todas las empresas y organismos públicos a paralizar sus inversiones -o dejarlas bajo mínimos- e incluso a presentar expedientes de regulación.

Según los sindicatos, el intento de recorte de un tercio de la plantilla de Gisa dejaría a la gran empresa pública herida de muerte, aunque como es imposible paralizar toda obra pública (que comprende no sólo carreteras, tendidos ferroviarios, canales, hospitales, escuelas, residencias de la tercera edad, comisarías, viviendas, etcétera), una gran parte de este pastel tendría que derivarse hacia compañías privadas. “Nos tememos que lo que pretende el Gobierno es privatizar la obra pública de la Generalitat para darla a empresas privadas”, señala a El Confidencial Xavier Casas, responsable del sector de la Generalitat de la UGT de Cataluña.

De ahí la visión de futuro de Joan Lluis Quer, que comenzó a desplegar una intensa actividad empresarial desde finales del 2007 y que, a pesar de la crisis económica e inmobiliaria, se dedicó en cuerpo y alma a potenciar firmas de consultoría y asesoría de obras civiles precisamente en esta dura época. El presidente de Gisa es un hombre de confianza de Artur Mas. Entre 1987 y 1991, fue responsable de planificación de proyectos de Clavegueram de Barcelona (Clabsa) y jefe de proyectos de Aplicaciones del Agua (Adasa), firma perteneciente al grupo Agbar. En 1993, entró en el Gobierno que entonces presidía Jordi Pujol como gerente de Gisa y de Regsa, la compañía pública que se controla las zonas de regadío y las infraestructuras acuíferas. En el último tramo del mandato de Pujol, de 2000 a 2004, pasó a ser gerente de la Agencia Catalana del Agua (ACA). En ese año, con la llegada del Tripartito al poder, abandonó la Administración y pasó a ser, hasta 2008, director general de Auding-Auditorías e Ingenierías y desde el 2009 hasta este año fue también consejero delegado de AudingIntraesa.

Acumulación de cargos

Este abultado curriculum le sirvió para ser nombrado, en febrero de este año, presidente de Gisa. Esta perla de la Administración catalana fue considerada, desde el primer momento, de especial interés por Artur Mas. Tanto que decidió que no dependería más del Departamento de Política Territorial y Obras Públicas, sino de Economía y Conocimiento, aunque con el control político directo de Presidencia. El hombre en la sombra para vigilar la actividad en un área tan importante como la obra pública es otra persona de confianza del presidente catalán: Germà Gordó, secretario del Gobierno. La intención de Mas era remodelar todas las áreas de la Generalitat para dar un mayor poder de control a Presidencia. Y las grandes compañías, así como áreas sensibles, como Asuntos Exteriores, Comunicación o Deportes, que mueven millones de euros al año, pasaron a tener ese control efectivo del ‘president’.

Pero las atribuciones a Quer no se quedaron ahí. Pocos días después, el mandamás de Gisa era nombrado también presidente de Infraestructures Ferroviàries de Catalunya (Ifercat), el ente público que controla los grandes proyectos ferroviarios o de infraestructuras, como la línea 9 del Metro, la línea Orbital Ferroviaria de la región metropolitana o el Eje Transversal Ferroviario catalán. Asimismo, asumió la presidencia de Regsa, la compañía que realiza actuaciones de promoción y ejecución de riegos para la construcción de canales y acequias. Y a principios de abril, fue nombrado también presidente de la compañía pública Reg Sistema Segarra-Garrigues (Regsega), la empresa que ejecuta el canal Segarra-Garrigues, una de las obras públicas más importantes de Europa. En definitiva, que su peso específico dentro de la Administración creció como la espuma en cuestión de semanas. Estas dos últimas compañías pertenecían antes a Medio Ambiente, pero con la llegada de Mas pasaron a depender de Economía, aunque con el control ejecutivo de Presidencia: en Regsa está Francesc Homs, portavoz del Gobierno y secretario general de Presidencia.

Pero la crisis en el sector no asusta a Quer, quizá porque lo que son recortes en el sector público pueden entenderse como oportunidades de negocio en el sector privado. En el 2007, compró a un despacho que se dedica a crear sociedad la empresa Promotora d’Enginyeria i Auditoria Catalana. Con 3.006 euros de capital, al cabo de unos meses amplió capital en 842.494 euros, de los que casi 299.999 euros fueron asumidos por el propio Quer. Esta empresa tiene por objeto la compraventa y arrendamiento de fincas rústicas o urbanas, la realización de obras y construcciones, tanto públicas como privadas, y el asesoramiento en proyectos.

Espectaculares inversiones

A través de esta sociedad, Quer entró en el accionariado de Auding y en el de Epler Invest, otra inmobiliaria creada en octubre del 2007. En un proceso similar al anterior, Epler elevó su capital de 3.006 euros a algo más de 7 millones de euros en abril del 2008. Quer invirtió en esta operación 1.341.500 euros y fue nombrado director general de la compañía. El mismo mes de abril, Epler volvió a realizar un incremento de capital de 158.500 euros, suscritos íntegramente por Quer, que volvió a inyectar otra partida de 200.000 euros al año siguiente, en una nueva ampliación, por lo que su participación se eleva a 2,1 millones de euros.

A través de Epler, además, pasó a controlar dos compañías más del ámbito de la asesoría. Una de ellas es Auditorías e Ingenierías SA, cuyo objeto es el estudio, promoción, gestión y administración de carácter inmobiliario y la realización de planes y proyectos urbanísticos, trabajos de consultoría en ingeniería civil, consultoría sobre gestión pública y “desarrollo de las actividades propias de un laboratorio de análisis de productos industriales, de residuos y de ingeniería y resistencia de materiales”. Quer era su administrador único desde el 2008, cargo en el que cesó el pasado 18 de febrero, tras ser nombrado presidente de Gisa. Ese mismo día, cesó como administrador de Promotora d’Enginyeria i Auditoria Catalana.

Paralelamente, a través de Epler entró en la sociedad Anàlisi i Medi Ambient, que comparte sede con ésta y con Auditorías e Ingenierías. En realidad, Epler se había hecho con el control total de estas dos compañías mediante una operación financiera y gracias a un préstamo de 10,5 millones de euros que le prestaron la Caja de Ahorros de Navarra, la CAM y en Banco Espirito Santo.

Joan Lluis Quer, hombre de confianza de Artur Mas, ha invertido en los últimos tres años al menos 2,5 millones de euros en compañías privadas relacionadas con la ingeniería y la asesoría de obras. Nada de particular si no fuera porque es el presidente de la empresa pública GISA, que controla y promueve toda la obra pública de la Generalitat catalana y que acaba de presentar un ERE para un tercio de su plantilla en un movimiento que los sindicatos denuncian como el comienzo de la privatización de la obra pública en la Comunidad.