EL CLÍNICO DE BARCELONA ABRE EL FUEGO

Mas apuesta por privatizar parcialmente los grandes hospitales para frenar el déficit

Caer enfermo en Cataluña da miedo. Cada día más, dados los recortes que se avecinan. Un verdadero terremoto administrativo y económico provocado por los recortes impuestos

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Mas apuesta por privatizar parcialmente los grandes hospitales para frenar el déficit
Caer enfermo en Cataluña da miedo. Cada día más, dados los recortes que se avecinan. Un verdadero terremoto administrativo y económico provocado por los recortes impuestos por el Gobierno catalán. La sanidad pública catalana, que debe dar servicio a 7,5 millones de ciudadanos, arrastra un déficit de casi 900 millones de euros al año y los gestores se exprimen los sesos para rebajar esta astronómica cifra.

La nueva realidad es la siguiente: a partir de ahora habrá menos presupuesto, menos personal, menos medios y más listas de espera. Un botón de la muestra es el Hospital Clínico de Barcelona, un centro que se está convirtiendo en el conejillo de indias de la sanidad. No sólo de la catalana, también de la española. La dirección del centro convocó ayer al comité de empresa para exponer su estrategia. Las perspectivas son desoladoras. Según los sindicatos, se pueden recortar hasta 450 puestos de trabajo en el centro, aunque hay una puerta abierta a que el impacto laboral sea menor si los trabajadores hacen concesiones en la negociación del convenio colectivo. Según la empresa, esta cifra puede quedar reducida a la mitad “en el peor de los escenarios” por las prejubilaciones que se puedan realizar.

Además, los sindicatos señalan que se eliminarán más de 100 camas de manera permanente (el hospital tiene unas 600), cifra que la dirección sitúa en 71. En verano, el recorte de camas será drástico: hasta casi 300 en agosto, 120 en julio y 90 en septiembre. El recorte supondrá, asimismo, el cierre de los quirófanos por la tarde.

El hospital espera ahorrar 24 millones de euros con las medidas propuestas, 14 millones de ellos en personal (el 35% en médicos y el 65% de enfermeros, auxiliares o administrativos) y el resto correspondiente a un plan de reducción de gastos corrientes, especialmente en electricidad, agua y diferentes suministros. De momento, cierra uno de los centros de asistencia de urgencias en la calle Valencia de Barcelona, que atiende a unos 14.000 pacientes anuales. Los empleados de esta unidad serán recolocados en la sede central. En la unidad de ginecología también se reducirán los efectivos. Las intenciones de la dirección pasan por cuatro ejes fundamentales: ahorro energético, eficiencia, autocobertura y prejubilaciones.

Semiprivatización de los centros

Fuentes del centro hospitalario consultadas por El Confidencial aseguran que “las medidas previstas han de iniciarse de manera consensuada con el resto de hospitales”. Por ello, el Clínico está en contacto permanente con los hospitales del Mar, de Sant Pau y de Sant Joan de Déu para acometer una verdadera revolución en la sanidad pública. Se trata de la semiprivatización de los centros. También hay conversaciones con los hospitales de Vall d’Hebron y de Bellvitge para que sigan los mismos pasos, aunque la situación de dependencia del Instituto Catalán de la Salud (ICS) hace que la situación de los dos últimos sea distinta.

Dichas fuentes subrayan que “el verano va a ser crudo”. “Aquí siempre hemos sido innovadores -añaden-. Y el futuro pasa por la apertura de los centros a otros proveedores, otros contratos, otros convenios. Ha de caminarse hacia nuevas formas de tecnología, de captación de clientes o de desarrollo quirúrgico”. De ahí que el cierre de quirófanos por la tarde y el traspaso de personal a la mañana persigan el que por la tarde se conviertan en hospitales que atiendan a las mutuas y a la sanidad privada. “Estamos intentando reducir las partidas variables, como guardias y actividades quirúrgicas, y seremos más eficientes por la mañana. La estructura ha sido creada para ello”, subrayan.

“Las listas de espera se dispararán”

De este modo, se espera aumentar de modo significativo la actividad en el sector privado, que ahora es del 4% y que se presta a través de Barnaclinic, la clínica privada que funciona dentro del propio Clínico. “No se trata de una privatización total, sino que es una alternativa para obtener ingresos y poder mantener el nivel, ya que los beneficios intrínsecos de la sanidad privada van a parar al hospital”.

Pero existe un riesgo claro: a menor dedicación a la sanidad pública, aumento seguro de las listas de espera. “Las listas de espera van a crecer de manera brutal. Nos van a reducir muchos programas que llevábamos y eso tendrá su reflejo en la actividad pública que ejercemos. Pero el tema va a afectar especialmente a casos quirúrgicos, aunque de manera distinta. Los más afectados serán los de patologías traumatológicas”, admiten desde el hospital.

También reconocen que “hemos de conseguir que el patronato no tenga la dependencia que tradicionalmente ha tenido para poder llevar a cabo estas medidas”. La transformación prevista está en consonancia con los planes que el nuevo director general del Clínico, Josep Maria Piqué, había expuesto nada más llegar a su cargo hace escasas semanas. Y desde el centro advierten que “lo ideal sería tomar medidas cuanto antes, ya que el margen de maniobra se va reduciendo”.

“Estos planes están en línea con la estrategia que plantea la propia consejería de Salud de la Generalitat”, justifican las fuentes consultadas. No en vano el titular del departamento es Boi Ruiz, hasta hace tres meses presidente de la patronal Unión Catalana de Hospitales (UCH).

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