POPULARES Y CIUDADANOS, EN CONTRA

Montilla 'obliga' a CiU y ERC a votar a favor del preámbulo del Estatut

El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, salvó los muebles ayer con una jugada maestra y logró que el Parlamento catalán aprobase una resolución

Foto: Montilla 'obliga' a CiU y ERC a votar a favor del preámbulo del Estatut
Montilla 'obliga' a CiU y ERC a votar a favor del preámbulo del Estatut

El presidente de la Generalitat de Cataluña, José Montilla, salvó los muebles ayer con una jugada maestra y logró que el Parlamento catalán aprobase una resolución conjunta sobre los recortes del texto del Estatuto catalán por parte del Tribunal Constitucional (TC). Fue una hábil maniobra, de prestidigitador, ante la imposibilidad de que los partidos que apoyaron la macromanifestación del pasado sábado pudiesen llegar a un acuerdo para elaborar un texto conjunto, Montilla propuso que la resolución fuese el propio preámbulo del Estatut que fue aprobado en referéndum, por el Parlamento catalán, por el Congreso y por el Senado. En su texto, se contiene la definición que, aunque no tenía valor jurídico, lastró la discusión en el alto tribunal: “El Parlamento de Cataluña, recogiendo el sentimiento y la coluntad de la ciudadanía de Cataluña, ha definido de forma ampliamente mayoritaria a Cataluña como nación. La Constitución, en su artículo segundo, reconoce la realidad nacional de Cataluña como nacionalidad”.

 

“Montilla tenía esta carta en la manga desde hace un tiempo. Sabía que podía haber problemas por las posturas de algunos partidos y dejó hacer, hasta que al final la presenbtó por sorpresa”, dicen fuentes parlamentarias a El Confidencial. Y, claro, ¿quién iba a tener narices de oponerse a un texto que es el que todos intentaban defender? No obstante, la resolución sólo fue firmada por PSC e ICV. Convergentes y republicanos la votaron como fórmula de compromiso, tal y como expresaron tanto el líder de CiU, Artur Mas, como el de ERC, Joan Puigcercós. Ambos consideraron que el texto de la resolución es insuficiente, pero si no se sumaban a ella, la pretendida unidad del frente catalán sería ya historia. La falsa unidad de las fuerzas catalanistas se hizo evidente durante toda la mañana en las intervenciones de los partidos políticos.

 

Por el contrario, tanto PP como Ciudadanos se opusieron con vehemencia a las pretensiones de CiU, PSC, ERC e ICV. El presidente de C’s, Albert Rivera, llegó a acusar a Montilla de saltar al vacío y abandonarse en brazos de los independentistas y espetó que los líderes de ERC se refieren a menudo a Kosovo: “Nosotros no queremos caminar hacia los Balcanes. Nos quedamos con el Estado autonómico, la España democrática dentro de la Unión Europea”. Ciudadanos presentó una resolución donde proponía acatar la sentencia y revisar nueve leyes que ya están en vigor y que pueden verse afectadas por la sentencia del TC.

 

CiU, PSC, ERC e ICV, pues, apoyaron el texto de compromiso, por lo que la resolución recibió 115 votos a favor y 18 en contra. Una votación aparentemente sin problema, si no fuese porque los dos grupos que se oponían a la resolución, PP y Grupo Mixto (donde se encuadra Ciudadanos) suman tan sólo 17 votos. Por tanto, un solo diputado de los otros partidos rompió la disciplina de voto. ¿Quién? Simplemente, una diputada de CiU que se equivocó de botón.

 

El pleno discurrió sin sorpresas. ERC, a través de su presidente, Joan Puigcercós, planteó ante el pleno su propia resolución -además de votar después la de Montilla-, que apostaba por dar por finitiquitado el Estado de las Autonoías y abría la vía independentista. Sólo obtuvo los 21 votos de los republicanos y  recibió 65 votos en contra. CiU, que pugna con ERC por ocupar el segmento independentista, se abstuvo, sorprendentemente, en esta votación. No ganó, pero dejó constancia de su posicionamiento, que apuesta por la independencia sin ambages. “Entendemos que el PSC no nos acompañe en este camino hacia la indepedencia”, advirtió el líder de Esquerra. Y habló de que “ahora empieza una nueva etapa, en la que la fuerza del motor de Cataluña es el independentismo”. Puigcercós recordó que en los años 80 ERC dio apoyo a CiU (Pujol gobernó dos legislaturas con el apoyo de los republicanos) y en el 2003 conformó un nuevo gobierno de izquierdas para hacer un nuevo Estatuto. En esa época, sin embargo, Esquerra se oponía a la redacción de un nuevo texto porque el vigente hasta el momento no se había desarrollado en su totalidad. Sólo el empecinamiento de Pasqual Maragall por pasar a la historia como el President del Estatut tiró adelante un nuevo texto. fuentes republicanas manifestaron también a este diario que “la etapa junto a PSC e ICV ha eestado muy bien, pero si comenzamos una nueva etapa hacia la independencia, son libres de sumarse a nosotros o no”.

 

A CiU no le faltó tampoco tiempo para criticar la resolución, a pesar de haberla votado. Josep Maria Pelegrí, portavoz adjunto de los convergentes, justificó la postura de su formación porque “hoy no era el momento de explicar el programa electoral. Era el momento de manifestar nuestro rechazo y manifestar lo que somos”. Pelegrí denunció que no pudo haber una resolución conjunta por “la rotura del Tripartito” y la batalla “encarnizada entre PSC y ERC”. Y lamentó que “la falta de unidad por culpa del tacticismo hace que nos pierdan el respeto”. Y no perdió el tiempo para cargar contra la “supuesta equidistancia de Esquerra” y para lanzar las consignas convergentes contra su principal rival en el terreno del nacionalismo: “Su prioridad antes de las elecciones es la independencia y la prioridad después de las elecciones fueron las izquierdas. Y estoy convencido de que, si pueden, volverán a formar el tercer Tripartito”.

Cataluña
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