Rajoy admite que tiene el síndrome de Casandra y da un ‘sopapo’ a Artur Mas
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LOS CANDIDATOS DEL BARÇA 'INVADEN' EL ENCUENTRO DE ECONOMÍA DE SITGES

Rajoy admite que tiene el síndrome de Casandra y da un ‘sopapo’ a Artur Mas

La reunión anual del Círculo de Economía en Sitges da para mucho. Lo que tenía que ser economía pura se tiñe de política por la naturaleza

Foto: Rajoy admite que tiene el síndrome de Casandra y da un ‘sopapo’ a Artur Mas
Rajoy admite que tiene el síndrome de Casandra y da un ‘sopapo’ a Artur Mas

La reunión anual del Círculo de Economía en Sitges da para mucho. Lo que tenía que ser economía pura se tiñe de política por la naturaleza de la mayoría de los invitados, pertenecientes al establishment político. Pero la jornada de ayer se tiñó de deporte. Y de deporte azulgrana: los principales candidatos a las elecciones del Barça, Sandro Rosell y Marc Ingla, acudieron al mayor encuentro económico de España. El primero acudió acompañado por Xavier Faus, Carles Vilarrubí y otros miembros de su candidatura; el segundo, llevaba a Ferrán Soriano, presidente de Spanair, y Albert Vicens. Hubo sonrisas y saludos de los dos candidatos a los cientos de empresarios presentes. Sorpresa y curiosidad. Tanto que los candidatos casi eclipsaron a los otros invitados de lujo, que por orden cronológico fueron el presidente de la Generalitat, José Montilla, el ex ministro Miguel Boyer y el líder del PP, Mariano Rajoy.

 

Montilla desgranó la necesidad de aumentar algunos impuestos, en consonancia con las medidas del Gobierno central. Subirá el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales un punto, el de los actos jurídicos documentados en 0,20 puntos y el IRPF para las rentas de más de 100.000 euros en cinco puntos. Pocas novedades más. Boyer se limitó a hacer una radiografía de lo que han sido los últimos 50 años: fue un discurso sobrio, monótono y sin recetas. Pero se mostró “optimista” y convencido de que las medidas tomadas por el Gobierno van en el buen camino. “No creo que vayamos a caer en una sima de la que no salgamos. Después de 60 años de progreso, no creo que vayamos a convertirnos en inútiles o no sepamos salir de esta situación. Soy optimista porque vengo escrutando la economía española desde hace 40 años”, fue su conclusión.

Otra cosa fue Mariano Rajoy. “Casandra, que tenía el don de la profecía, fue castigada por Apolo a no ser creída por nadie. Yo me he visto asaltado por el síndrome Casandra”, dijo. Lo repitió dos veces. Y enfatizó que esperaba no tener que repetir por enésima vez lo mismo en el mismo foro. Porque, al parecer, nadie le cree. O, por lo menos, el Gobierno no le cree, porque no toma las medidas que él propone, se queja.

En la misma línea que Cristóbal Montoro el día anterior, criticó el déficit desbocado y reclamó la vuelta a una política de estabilidad presupuestaria. En otras palabras, “lo que nosotros hicimos en el 96, cuando llegamos al Gobierno”, aproximadamente las mismas palabras que su coordinador de Economía. ¿Su receta? Estabilización, contención del gasto, impuestos más eficientes, internacionalización, reformas estructurales y más competencia y calidad a mejores precios. Quiso mostrarse optimista: “España va a recuperarse creando empleo”, subrayó. Porque “cree en sí misma”. En otras palabras, si hemos de aceptar su síndrome de Casandra, podemos estar tranquilos: saldremos de ésta. Rajoy detalló también las dos opciones que hubiese tenido Rodríguez Zapatero para no quedar tocado después de la pírrica victoria parlamentaria para aprobar los recortes: o presentar un plan y reformas y pedir el apoyo de los grupos o que convoque ya elecciones.

Aprovechó para dar un sopapo al líder de CiU, Artur Mas, que el día anterior había justificado la abstención de su formación en el Congreso porque “si no salía, en pocos días, España acababa intervenida como Grecia”. Rajoy ni lo nombró. “Esto es muy serio y los dirigentes políticos deben actuar con tacto. Y además, no es cierto. Y si fuese así, que no lo es, sería el Gobierno el que nos convocaría a los grupos y nos lo explicaría”.

Los ‘asuntos complicados’ de Rajoy

Pero la prueba del algodón llegó con las preguntas de los presentes. ¿Y por qué no presenta usted una moción de censura? “Esto son asuntos complicados”, se quejó. Pero respondió: “El Gobierno tiene 169 diputados. Y hay grupos concretos que nunca votarán con el PP. Si yo tuviera votos suficientes, la presentaría. Pero también hay la moción de confianza. Que el presidente del Gobierno la presente o que dimita y convoque elecciones”. ¿Y quién tiene más concepto de Estado, CiU con su abstención en el decreto de los recortes o el PP con su voto negativo en una situación complicada? “Ayer hubo una gran oportunidad para que el Gobierno perdiese. Pero la postura de algunos [léase los abstencionistas de CiU] no lo permitió y ahora entramos en un periodo de stand by. Hay quien dice que hago una oposición muy blanda y hay quien dice que hago una oposición muy dura. Nosotros intentamos hacer una oposición equilibrada”. O sea, como los presupuestos que reclama. Pero, eso sí, clamó por una administración más racional, para que se acaben las duplicidades de servicios de la administración, que generan un gasto redundante. En otras palabras, “racionalizar el sector público”.

Tenía a su alrededor a muchos de los empresarios y políticos, algunos que repetían visita. Entre los presentes, Jaime Guardiola (Banco Sabadell), Enric Crous (Damm), Benet Carbonell (Copcisa) o Jorge Lasheras (Yamaha). O a políticos de distinto signo, como los convergentes Joaquim Molins, Josep Sánchez Llibre o la diputada socialista Rocío Martínez-Sampere. Su guardia de corps, sin embargo, eran la presidenta popular de Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho, y los diputados del PP Jorge Fernández Díaz y Jorge Moragas.

Por la tarde, el ambiente cambió radicalmente. El ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, fue el invitado de lujo, acompañado por la consejera de Trabajo de Cataluña, Mar Serna. Debatió con el presidente del Círculo de Empresarios, Claudio Boada, con el ex líder de CCOO, José María Fidalgo, y con la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos. Y luego, un debate entre el secretario general de UGT, Cándido Méndez, que desgranó la línea dura de los sindicatos si el Gobierno no negocia la reforma laboral, frente al director general de Aguas de Barcelona, Ángel Simón.

Círculo de Economía Mariano Rajoy José Montilla