El PSOE toma aire con Carlos Martínez y aguanta con un 30% de respaldo
Los socialistas suben dos procuradores y mejoran el resultado de 2022, tras derrumbarse en Extremadura y Aragón. En Valladolid se comen a Podemos. Ganan también un escaño en Soria y en Segovia pero lo pierden en Burgos
- Elecciones Castilla y León 2026 | El PP obtiene 33 escaños, el PSOE alcanza los 30 y Vox llega a 14
- Los mapas de la batalla entre PSOE y Vox en Castilla y León: ¿quién gana en cada pueblo?
- Noche de "euforia" en Génova: el PP gana con rotundidad y contiene por primera vez el auge de Vox
Las elecciones más verdaderamente autonómicas de las tres que se han producido hasta ahora dejan para el PSOE una sensación de alivio. Los socialistas han mantenido muy bien el tipo en Castilla y León, con un porcentaje de voto por encima del 30% (30,74%) y 30 procuradores. Un resultado que mejora los 28 escaños logrados en 2022.
La candidatura del alcalde de Soria, Carlos Martínez, un dirigente muy próximo al territorio, prototípico de una comunidad sociológicamente conservadora, ha logrado que el PSOE aguante, tras el derrumbe de la marca en Extremadura y Aragón. No solo han resistido, sino que han sido muy competitivos en Soria y León, donde se han impuesto al PP. En Zamora, Palencia, Segovia, Valladolid y Segovia han empatado con los populares en escaños.
La noche ha sido mucho mejor de lo esperado para el bipartidismo. PSOE y PP han ganado ambos dos diputados, aunque el cómputo final es mejor para Alfonso Fernández Mañueco, que amplía su distancia con los socialistas de 1,4 puntos a casi 5, y, sobre todo, frena a Vox, que no ha llegado al temido 20%.
Los socialistas se han visto beneficiados de la caída de Soria Ya y de la debilidad de las formaciones a su izquierda, fagocitadas estas semanas por un Pedro Sánchez en el primer plano de la actualidad internacional. Con Izquierda Unida y Sumar, por un lado, y Podemos-Alianza Verde, por otro, el PSOE ha podido así aglutinar el voto útil. Martínez ha conseguido ganar un procurador en su tierra, Soria, otro en Segovia y otro en Valladolid, este a costa de los morados. Pero, ha perdido uno en Burgos.
El 15-M demuestra que la marca socialista no está liquidada y que Sánchez retiene fuerza electoral. Es pronto para saber si al PSOE le ha podido ayudar la decisión del presidente del Gobierno de oponerse a la intervención militar de EEUU e Israel en Irán y la resurrección del 'No a la guerra'. Puede que para aglutinar votos procedentes de los partidos de su izquierda. Pero más que beneficiar al PSOE, ha podido penalizar a Vox. Según la encuesta de febrero del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), el 76,5% de los españoles tiene una opinión “mala o muy mala” sobre Donald Trump y el 79,5% lo ve como un peligro para la paz mundial.
Las razones de por qué el PSOE ha aguantado en Castilla y León podrían obedecer más a cuestiones autóctonas, la elección de un candidato de la tierra, con pocas conexiones con la política nacional y con Sánchez, y que ha hecho un discurso en clave autonómica. Carlos Martínez compareció en Soria y, lejos de mostrarse satisfecho con la subida, lamentó no haber podido ganar y gobernar. Sugirió incluso que Vox podría optar por no apoyar a Mañueco y que haya repetición electoral. La lectura pareció más fruto de la frustración que de la convicción.
En Ferraz, la secretaria de Organización del PSOE, Rebeca Torró, felicitó a Martínez por el buen resultado y aseguró que van a seguir trabajando por un proyecto que pone los derechos y los servicios públicos en el centro de su acción política. Los socialistas consideran que su denuncia sobre el deterioro de la sanidad y la educación ha calado. Un relato que piensan explotar en las andaluzas, la próxima cita electoral.
En los últimos días, los datos del PSOE apuntaban a que podían conservar la posición ante el PP. Tenían cierta seguridad de que en Castilla y León conjuraban el batacazo vivido en Extremadura y Aragón, donde el electorado socialista, tocado por los casos de corrupción que han afectado a los dos principales colaboradores de Sánchez, José Luis Ábalos y Santos Cerdán, optó por refugiarse en la abstención o por votar a otras alternativas de izquierda.
Para la organización, los 30 procuradores en Castilla y León y obtener un 30% de voto, es un respiro. Moncloa y Ferraz defendían que los trompazos de Miguel Ángel Gallardo y Pilar Alegría no anticipaban una caída del PSOE en las elecciones generales, pero esta lectura era más difícil de sostener con una tercera derrota. El pesimismo se habría apoderado del partido, a las puertas de las elecciones en Andalucía.
- Elecciones Castilla y León 2026 | El PP obtiene 33 escaños, el PSOE alcanza los 30 y Vox llega a 14
- Los mapas de la batalla entre PSOE y Vox en Castilla y León: ¿quién gana en cada pueblo?
- Noche de "euforia" en Génova: el PP gana con rotundidad y contiene por primera vez el auge de Vox
Las elecciones más verdaderamente autonómicas de las tres que se han producido hasta ahora dejan para el PSOE una sensación de alivio. Los socialistas han mantenido muy bien el tipo en Castilla y León, con un porcentaje de voto por encima del 30% (30,74%) y 30 procuradores. Un resultado que mejora los 28 escaños logrados en 2022.