Noche de "euforia" en Génova: el PP gana con rotundidad y contiene por primera vez el auge de Vox
Mañueco sube dos procuradores, mientras que el partido de Abascal parece encontrar su techo y se queda lejos del ansiado 20%. Génova minimiza el resultado del PSOE y cree que el bloqueo en Extremadura "ha hecho daño a Vox"
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La holgada victoria con la que Alfonso Fernández Mañueco ha finalizado la noche electoral en Castilla y León ya hubiera sido motivo de alivio y alegría en el cuartel general del PP, pero el resultado final de Vox, que mejoró pero se quedó lejos de las expectativas, transformó ese entusiasmo directamente en "euforia". Han tenido que pasar dos elecciones autonómicas sobrevenidas —en Extremadura y Aragón— para que el PP haya conseguido encontrar, a priori, el techo del partido de Santiago Abascal. "La victoria es incontestable", lanzan en el cuartel general de los populares.
El PP, tanto en Madrid como en Valladolid, arrancaba la noche en tensión, pero la finalizó con una subida de más de cuatro puntos respecto a 2022 y dos procuradores más, hasta los 33, en las Cortes de Castilla y León. El PSOE también mejoró su marca, pero a costa del desastre total de las fuerzas situadas a su izquierda. Los populares miraban con mucha atención la evolución de Vox, que se quedó finalmente lejos de su ansiado 20% del voto.
El partido, liderado en Castilla y León por Carlos Pollán, atrajo el 18,9% de las papeletas y sólo sumó un escaño más. Hay que apuntar, no obstante, que la ultraderecha partía de una altísima marca —el 17,6%—, que logró hace cuatro años a costa de un PP completamente desestructurado, que logró una victoria pírrica tras una campaña funesta, y que se encontraba ya inmerso en la batalla de poder entre Pablo Casado e Isabel Díaz Ayuso. Pero llama la atención si se compara con los resultados en Extremadura —subieron ocho puntos porcentuales— y en Aragón —escalaron seis—. En ambos casos doblaron además el número de procuradores.
Mañueco firma de este modo la tercera victoria consecutiva para el PP en el nuevo ciclo electoral, pero con diferencias importantes respecto a la experiencia que vivieron tanto María Guardiola como Jorge Azcón. La primera se quedó lejos de las expectativas, aunque sí subió un diputado; el segundo experimentó un pequeño correctivo y perdió dos escaños. Y a la tercera fue la vencida. El PP ha conseguido cambiar el viento en Castilla y León, mejorar con rotundidad el resultado de hace cuatro años —es el partido que más crece— y serenar por fin el auge "imparable" de Vox mientras el bipartidismo coge también aire.
Los trackings de los últimos días avanzaban un escenario muy abierto por la solidez de las tres primeras fuerzas políticas y por la propia idiosincrasia de la comunidad más dispersa de España, en la que gobierna el PP desde hace 40 años. La división del voto en nueve provincias y la batalla por los "restos" que en varias circunscripciones podían decantar escaños "por muy pocos votos" animaban a la prudencia. Tras aguantar el aliento durante días, el PP pudo respirar más que aliviado.
Tras una campaña sin sobresaltos y en la que tanto Feijóo como Mañueco han peinado todo el territorio, en las filas del PP manejaron unas expectativas siempre a la baja, en contraposición con la gestión de los sondeos que hizo un Vox absolutamente crecido, y que venía de tocar el cielo tanto en Extremadura como en Aragón. En los minutos previos al arranque del recuento, de hecho, fuentes de Génova alimentaban ese aparente nerviosismo y señalaban que el reparto final de escaños era "impredecible".
Los populares aprendieron de sus errores y optaron en esta ocasión por la contención y por poner freno a los errores no forzados de las anteriores campañas electorales. "Hemos triplicado la distancia con el PSOE y duplicamos en votos a Vox", lanzó un pletórico Mañueco, que hace unos meses, antes de las elecciones de Extremadura, guardaba unos pronósticos más pesimistas respecto a la cita de este 15 de marzo. La alegría era idéntica en Génova. Feijóo habló en dos ocasiones a lo largo de la noche con su barón autonómico, que este lunes será recibido con un paseíllo de aplausos en la Junta Directiva Nacional que se celebra en Madrid.
"Doce noches electorales desde que Feijóo es presidente del Partido Popular, y hemos ganado en diez. El PSOE ha ganado las mismas veces que el PNV, una", incidían en el equipo del líder del PP. "Hemos sido los más votados, los que más hemos crecido, y triplicamos la distancia con el PSOE respecto a 2022", celebró también Feijóo en X. "Los españoles nos siguen ratificando como la única opción de gestión, y son claros: España tiene alternativa, vamos a por ella".
Enhorabuena al presidente @alferma1 por su incontestable victoria. Hemos sido los más votados, los que más hemos crecido y triplicamos la distancia con el PSOE respecto a 2022.
— Alberto Núñez Feijóo (@NunezFeijoo) March 15, 2026
De las últimas once noches electorales, el @ppopular cosecha nueve victorias.
Los españoles nos…
El PP afronta reforzado los pactos con Vox
La realidad que arroja también el escrutinio en Castilla y León es que, por tercera vez consecutiva, la suma de la derecha supera de forma holgada la barrera del 50% sin que entren en juego fuerzas ya residuales como la que representa Alvise Pérez y su Se Acabó la Fiesta. La era de las mayorías absolutas, salvo contadas excepciones, ya no existe y Génova ha asumido que debe pactar con Vox para gobernar. La diferencia es que, tras las elecciones autonómicas de este 15 de marzo, el PP ve el camino de los pactos autonómicos mucho más despejado antes de la batalla final en Andalucía.
"Hemos conseguido más del doble de escaños que Vox y una ventaja de casi 17 puntos, lo que nos consolida como primera fuerza política y única alternativa de gobierno", avisó Miguel Tellado en rueda de prensa. En Génova achacan el primer frenazo de Vox al hecho de ser percibidos como "agente de bloqueo" tras tumbar la investidura de María Guardiola en Extremadura. "Su decisión de bloquear un gobierno de centroderecha les ha hecho daño", subrayan en el equipo de Feijóo. "Bloquear no sale gratis", añaden fuentes cercanas a Guardiola.
En el PP señalan que no fue casualidad que el pasado viernes, a dos días de votar en Castilla y León, el candidato de Vox en Extremadura, Óscar Fernández, anunciase un acercamiento con la presidenta popular en funciones con un primer pacto para evitar la paralización de la Administración y aproximarse de forma clara a un acuerdo de investidura tras meses de guerra sin cuartel, primero contra Guardiola y luego contra Feijóo.
Fuentes de la cúpula popular apuntan a que Vox percibió también un toque de atención por este motivo en sus trackings, que intentó corregir a última hora. Feijóo, de hecho, ha basado gran parte de su campaña en Castilla y León en situar a Vox como una "estafa" por erigirse como factor de inestabilidad y "bloquear" gobiernos de los populares, pese a mantenerse como primera fuerza, estrategia que parece haber dado resultados.
Las negociaciones pendientes para formar gobierno en Extremadura, Aragón y Castilla y León se afrontan, por tanto, con más optimismo. Los acuerdos territoriales se ven mucho más cerca que ayer. Y fuentes autonómicas corroboran que los pactos podrían llegar incluso antes de Semana Santa. "Esperemos que Vox entienda el mandato de los ciudadanos. Cada vez hay más ciudadanos pidiéndonos que nos pongamos de acuerdo", apuntó el secretario general del PP, Miguel Tellado.
La única duda que quedaría por resolver es si Vox apostará por entrar en los gobiernos autonómicos u optará por un pacto desde fuera. Los resultados de este 15-M se analizarán detenidamente en la sede de Bambú, que deberá estudiar también si sus propios "líos internos", en alusión a las purgas orgánicas de las últimas semanas, podrían haber jugado también en contra del partido de Abascal.
El PP minimiza la subida del PSOE
El único dato que opaca parcialmente la fiesta en Génova es el buen resultado que ha obtenido también el Partido Socialista, que resiste en Castilla y León pese a los síntomas de agotamiento que había mostrado la marca en las dos últimas citas con las urnas. En Génova, no obstante, niegan que las cifras del PSOE puedan tener una lectura nacional y vinculan ese éxito a cuestiones pegadas al territorio.
En el PP señalan en primer lugar que la base electoral del PSOE no se ha resentido en Castilla y León por ser una región donde siempre ha gobernado el PP y donde el partido liderado ahora por Carlos Martínez siempre ha contado con una "base fiel" de votantes. Además, a diferencia de Alfonso Fernández Mañueco, el PSOE no cuenta con un competidor fuerte en su mismo espacio electoral. Al revés, se alimenta del completo desmoronamiento de las fuerzas situadas a su izquierda.
Lo que desde el principio han desmentido en el PP es que Sánchez haya conseguido rentabilizar el "no a la guerra" con el que el presidente del Gobierno intentó emular durante la campaña el rechazo social a la invasión de Irak tras el ataque unilateral de Estados Unidos sobre Irán, lema sobre el que el presidente del Gobierno ha sostenido además un nuevo enfrentamiento con Donald Trump. "No ha impactado nada", celebran. "Ver al PSOE celebrando seguir en la oposición demuestra el actual estado de ánimo de esa organización", añaden. "Ya son como uno de esos equipos pequeños que celebran no ser goleados cuando van al Bernabéu o al Camp Nou".
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La holgada victoria con la que Alfonso Fernández Mañueco ha finalizado la noche electoral en Castilla y León ya hubiera sido motivo de alivio y alegría en el cuartel general del PP, pero el resultado final de Vox, que mejoró pero se quedó lejos de las expectativas, transformó ese entusiasmo directamente en "euforia". Han tenido que pasar dos elecciones autonómicas sobrevenidas —en Extremadura y Aragón— para que el PP haya conseguido encontrar, a priori, el techo del partido de Santiago Abascal. "La victoria es incontestable", lanzan en el cuartel general de los populares.