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El interés por el 'Santo Grial' leonés dispara un 43% las visitas de anglosajones a la joya del románico español
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El interés por el 'Santo Grial' leonés dispara un 43% las visitas de anglosajones a la joya del románico español

El cáliz de Doña Urraca, custodiado en San Isidoro de León, compite con el que guarda la catedral de Valencia por ser el que utilizó Jesucristo en la última cena

Foto: Detalle del cáliz de Doña Urraca. (EFE/J. Casares)
Detalle del cáliz de Doña Urraca. (EFE/J. Casares)

La curiosidad por contemplar el que puede ser el Santo Cáliz, la copa usada por Jesús en la Última Cena, ha disparado las visitas de turistas de origen anglosajón al Museo de San Isidoro de León. Un 43% más en la última década, desde que se difundiera por todo el mundo la tesis académica que defiende que la vasija leonesa es la que tiene más opciones de ser el objeto que las leyendas denominan Santo Grial.

El número global de visitantes a la institución leonesa también ha crecido de forma muy importante en este mismo periodo, un 38% más, pero en este caso el interés está más repartido entre la curiosidad por ver el posible cáliz de Cristo y el extraordinario Panteón Real, conocido como la ‘Capilla Sixtina del Arte Románico’, y el tesoro medieval que el museo atesora.

Y, sin embargo, la disputa en torno a la atribución del Santo Cáliz sigue viva, con el museo de León y la Catedral de Valencia como principales sedes aspirantes. Dos libros recientemente publicados —cada uno de ellos defendiendo una tesis diferente— dan cuenta de que la guerra académica sigue viva y las espadas en alto. Calix Domini. La conjura del grial, de José Miguel Ortega, recrea de forma novelada la ‘tesis leonesa’, mientras que El Santo Cáliz. Una historia real, de Catalina Martín Lloris y Guillermo Gómez-Ferrer, defiende académicamente la opción valenciana.

Todo comenzó en 2014, fecha en la que se publicó Los Reyes del Grial, de Margarita Torres y José Miguel Ortega, investigación en la que se aportaban documentos nuevos, procedentes de El Cairo, que apuntaban a que el cáliz que la tradición considera que fue usado por Cristo en la Última Cena podría ser el cáliz de Doña Urraca, conservado en el Museo de San Isidoro. Ese ensayo tuvo ya mucho impacto en su momento, pues se hicieron eco de sus tesis medios internacionales como France Press o la ABC News, mientras que instituciones británicas financiaron hasta cuatro documentales. La cadena Discovery Max difundió uno que dio a conocer el ‘grial leonés’ en Estados Unidos, Alemania, Italia o Francia, además de en la propia España. Pero el impacto se reforzó y aumentó todavía más en 2018 con la película Onyx. Los reyes del Grial que se distribuyó por todo el mundo.

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En el ensayo queda claro que, de todos los cálices aspirantes a ser el usado por Cristo, solo dos recipientes están elaborados en el tipo de material que se corresponde con la época romana: los de León y Valencia. Y aunque Valencia sigue defendiendo que el suyo es el bueno, este mismo año ha ‘reescrito’ la historia de su origen para adecuarla a la parte incontestable de la otra investigación. La idea de que el cáliz fue trasladado por San Pedro a Roma y que desde allí inició su peripecia hasta Valencia, que es la que se defendía hasta hace bien poco, ha sido relegada y ya solo se recogerá como hipótesis legendaria en el Centro de Interpretación del Santo Cáliz que construye ahora Valencia.

El resultado de este descubrimiento académico es que el museo leonés se dio a conocer en todo el mundo, suscitando una curiosidad nueva. Los datos no dejan lugar a dudas. La cifra de visitantes en 2013, el año anterior a la publicación de ‘Los reyes del Grial’, fue de 74.764, mientras que en el 2024 pasaron por León 103.246 personas, lo que supone un 38% más. El impacto mayor se concentró en los primeros años, alcanzándose en 2016 el pico de visitantes, con casi 108.000 personas. En los años siguientes la cifra bajó un poco, especialmente en los años del Covid, pero luego se ha vuelto a recuperar, de modo que el resultado final evidencia un crecimiento sostenido en el tiempo que habla de la pujanza del turismo religioso. Pero el impacto es todavía más significativo en lo que se refiere al público anglosajón, que ha crecido un 44% durante el mismo periodo.

"En el caso de los visitantes generales hemos constatado que el interés se reparte entre el Panteón Real y el Santo Cáliz", explica Raquel Jaén, la directora del museo. En cambio, los procedentes de países de habla inglesa "viene principalmente interesados por el cáliz y luego descubren todo lo demás". Tiene su lógica dada la presencia que el Santo Grial, la versión legendaria de la copa de Cristo, tiene en la cultura popular. Con la película Indiana Jones y la última cruzad’ como momento cinematográfico estelar.

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"Al principio aparecieron peregrinos procedentes de países de lo más variopinto, como Australia, Canadá o Estados Unidos, con recortes de prensa que hablaban de la investigación", recuerda la directora del museo. El descubrimiento tuvo también un gran impacto en los países hispanoamericanos, sobre todo México.

Es posible que el interés despertado por el cáliz ayudara también a impulsar las obras de ampliación y renovación del museo leonés, con una intervención presupuestada en 3 millones de euros, que se puso en marcha justamente en 2016, el año de mayor impacto del hallazgo del ‘grial leonés’. Gracias a esta actuación, se han triplicado las dimensiones del recinto expositivo, que ha pasado de 1.200 metros cuadrados a 3.200, lo que ha permitido sacar a la luz piezas nunca antes expuestas.

Lo cierto es que San Isidoro tiene indudables atractivos por sí mismo, más allá del cáliz de doña Urraca. Entre ellos el Panteón Real, conocido como la ‘Capilla Sixtina del arte románico’, constituido por mandato de Fernando I y Sancha como cementerio real y donde están enterrados 11 reyes, 12 reinas y 10 infantes del reino de León. Pero, además, el claustro de la basílica acogió en 1188 la convocatoria de las Cortes del Reino de León, reconocida por la Unesco como "el testimonio documental más antiguo del sistema parlamentario europeo".

Y eso sin olvidar la Sala del Tesoro, otro de los lugares más visitados, pues allí se conservan las principales obras de arte sacro de la colección, entre las que destacan los relicarios de San Isidoro, y de San Juan y San Pelayo, este último conocido como arca de los marfiles, entre otros objetos excepcionales que incluyen, por descontado, el cáliz de doña Urraca o Santo Cáliz.

La curiosidad por contemplar el que puede ser el Santo Cáliz, la copa usada por Jesús en la Última Cena, ha disparado las visitas de turistas de origen anglosajón al Museo de San Isidoro de León. Un 43% más en la última década, desde que se difundiera por todo el mundo la tesis académica que defiende que la vasija leonesa es la que tiene más opciones de ser el objeto que las leyendas denominan Santo Grial.

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