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El 'botín' artístico de las exmonjas de Belorado: ¿qué vendieron exactamente?
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ENTRE 15 Y 20 PIEZAS

El 'botín' artístico de las exmonjas de Belorado: ¿qué vendieron exactamente?

Las religiosas se defienden y alegan que las piezas se vendieron en 2023, un año antes del cisma, y que no son de gran valor. Consideran que son las legítimas propietarias y están habilitadas para su venta

Foto: Un guardia civil observa las obras que las exmonjas de Belorado vendieron por Internet. (EFE/Santi Otero)
Un guardia civil observa las obras que las exmonjas de Belorado vendieron por Internet. (EFE/Santi Otero)

Con el arte han topado las exmonjas de Belorado. El último encontronazo legal en el que se han visto envueltas las vincula con un presunto delito de apropiación indebida de una parte del patrimonio artístico de la comunidad. Pero las informaciones están rodeadas de confusión. Y en el trasfondo late el mismo conflicto que en otros litigios pendientes: las religiosas están convencidas de ser las legítimas titulares del patrimonio de su comunidad, pese a que hace ya más de un año que abandonaron el seno de la Iglesia católica. Esto afecta al monasterio de Belorado -del que han sido desahuciadas por un juez, aunque la decisión está recurrida- pero también al resto de los bienes.

Tampoco es de común conocimiento el régimen de protección que afecta a ciertas obras de arte. Aparte de las declaradas como Bien de Interés Cultural, existe un Inventario General de la Administración que recoge obras a las que se imponen límites legales para la venta o su movilidad. Pero incumplirlos no es delito, sino que se zanja con una sanción administrativa, según explica el letrado de las religiosas, Enrique García de Viedma, quien no entiende que se haya abierto una causa penal por apropiación indebida. "Es un delito inexistente, pues se les acusa de apropiarse de algo que, en realidad, les era propio".

Una "apropiación" que, en todo caso, sería aplicable a las ventas realizadas después de mayo de 2024, cuando se produjo el cisma. Pero la veintena de objetos artísticos que la comunidad colocó en el mercado de antigüedades se vendió en 2023, según el letrado, y por motivos completamente ajenos al conflicto posterior. En un momento en el que sí eran las legítimas titulares de los bienes de la comunidad.

Por otra parte, el patrimonio artístico propio de Belorado no figura en el inventario administrativo, con la única duda de una escultura de san Antonio de Padua, del siglo XVII, según su letrado. Esta figura, junto a otros bienes, llegó a Belorado de la mano de un grupo de monjas del monasterio navarro de Fitero, tras su clausura. "Pero las monjas no tenían información de que estuviera protegida", explica Enrique García de Viedma. Sí eran conscientes de que lo estaba una cruz procesional que llegó del mismo modo, pues las recién llegadas sí se lo comunicaron.

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Los portavoces de las religiosas admiten que vendieron entre 15 y 20 pequeños objetos en 2023 y que las ventas se hicieron sin ningún ánimo de ocultación, como evidencia el hecho de que existan albaranes de todas las operaciones. Se trata de piezas pequeñas como tinajeras o estolas, así como figuras pequeñas del Niño Jesús "que las religiosas podían vender perfectamente", según García de Viedma. Piezas antiguas, pero sin un especial valor artístico, según el letrado de las religiosas. "No se vendieron obras relevantes o esculturas grandes. Y tras el cisma no se ha vendido ningún elemento patrimonial", asegura contundente.

Se refiere al patrimonio artístico, pues las religiosas sí están envueltas en otro litigio por otro tipo de patrimonio: el oro. El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Briviesca tiene abierta una causa penal por la venta de 1,7 kilos de oro de la comunidad por 121.000 euros. Una venta que realizaron la exabadesa y otras dos religiosas, que están siendo investigadas como presuntas autoras de un delito de estafa impropia.

placeholder Varias de las obras de arte recuperadas por la Guardia Civil. (EFE/Santi Otero)
Varias de las obras de arte recuperadas por la Guardia Civil. (EFE/Santi Otero)

Cuestión distinta es el traslado de algunas obras artísticas de verdadera relevancia desde el monasterio de Belorado al de Orduña, en Vizcaya, donde reside ahora buena parte de la comunidad, y sobre él también acaba de abrirse un procedimiento de desahucio. Enrique García de Viedma admite que ese traslado de piezas ha sido "recientísimo" y motivado "porque creían que se les venía encima" el desalojo forzado del cenobio burgalés.

Las religiosas entienden que con ese traslado estaban "protegiendo" ese patrimonio del Comisario Pontificio, el arzobispo de Burgos, al que no consideran digno ni fiable. Visto desde el otro lado, sin embargo, el gesto se interpreta como un movimiento claro de apropiación de unos bienes que forman parte del litigio en marcha sobre la titularidad de la comunidad y de sus bienes. En esto sí habría causa para una acusación de apropiación indebida como la que se investiga en Briviesca.

Hay que añadir, además, que este conjunto de obras que la Guardia Civil "recuperó" en Orduña y en Belorado sí que incluye objetos de gran valor artístico. Entre ellos una talla de la Virgen de la Bretonera, realizada en madera policromada en el siglo XVI, considerada como una de las piezas devocionales más representativas del monasterio burgalés. Asimismo, fue intervenida la escultura del Cristo de Belorado, del siglo XIV, una talla original medieval que se conserva casi íntegra, con la excepción de la cruz, que es de factura moderna. Pero también se hallaron, y retiraron, dos óleos barrocos: uno de la Inmaculada Concepción y otro de la Estigmatización de San Francisco, atribuibles a un autor o taller desconocido, pero, en cualquier caso, perteneciente a la escuela castellana del siglo XVII.

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Entre la treintena de piezas rescatadas por la Guardia Civil se encuentra también un testamento original de María de Velasco, abadesa del monasterio burgalés en el siglo XVI. Fue localizado "completamente embalado en una de las estancias privadas del convento de Orduña, presuntamente preparado para su venta", según la información facilitada por el Ministerio de Interior. La treintena de obras incautadas en los dos monasterios estuvo expuesta en el acuartelamiento de la Guardia Civil antes de ser puesta a disposición del Juzgado de Instrucción de Briviesca.

Los agentes de la Benemérita han intervenido las obras porque creen que existe un riesgo cierto de venta de unos bienes sobre cuya titularidad existe, como mínimo, una disputa legal. Y que, por tanto, su venta supondría un perjuicio patrimonial para la Iglesia. Pero el letrado de las religiosas lo niega. "No fueron trasladadas para venderlas, sino para protegerlas", asegura. "El Cristo original de Belorado es una figura a la que las religiosas tienen auténtica veneración. Su existencia es previa, al parecer, a la existencia del monasterio de la Bretonera y las hermanas nunca lo venderían".

Algo que confirma una de las religiosas cismáticas en un video distribuido estos días por su portavoz, Francisco Canals. "No había intención de vender" esas obras. Pero añade: "Si cada uno no puede hacer con las cosas lo que cree oportuno para el bien de su casa y su familia… pues que vengan y lo juzguen". Eso es exactamente lo que está en juego: decidir hasta qué punto las religiosas estaban autorizadas para disponer de esos bienes.

Con el arte han topado las exmonjas de Belorado. El último encontronazo legal en el que se han visto envueltas las vincula con un presunto delito de apropiación indebida de una parte del patrimonio artístico de la comunidad. Pero las informaciones están rodeadas de confusión. Y en el trasfondo late el mismo conflicto que en otros litigios pendientes: las religiosas están convencidas de ser las legítimas titulares del patrimonio de su comunidad, pese a que hace ya más de un año que abandonaron el seno de la Iglesia católica. Esto afecta al monasterio de Belorado -del que han sido desahuciadas por un juez, aunque la decisión está recurrida- pero también al resto de los bienes.

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