Es noticia
Dos coches hundidos: la pista que ha permitido reabrir la investigación de un crimen machista 38 años después
  1. España
  2. Castilla y León
Vivía en Mataleón de los Oteros

Dos coches hundidos: la pista que ha permitido reabrir la investigación de un crimen machista 38 años después

A Mari Trini (23 años) y a su hija Beatriz (13 meses) se les perdió la pista en 1987. La mujer había denunciado malos tratos y ahora, 38 años después, la Policía Nacional investiga si la pareja arrojó los cuerpos a una balsa

Foto: Buzos del Grupo Especial de Operaciones en una imagen de archivo /EFE/Julio Muñoz)
Buzos del Grupo Especial de Operaciones en una imagen de archivo /EFE/Julio Muñoz)

Probablemente, lo más sorprendente de todo lo que rodea la trágica desaparición de María Trinidad Suardíaz es que tardara 15 años en denunciarse. Hace 38 años que no se sabe nada de esta mujer asturiana, ni de su hija Beatriz, quien entonces era un bebé de 13 meses, cuya última residencia conocida fue una casa en la localidad leonesa de Mataleón de los Oteros. Pero esta semana su caso ha sido reabierto inesperadamente por una juez de Gijón ante la posibilidad de encontrar al fin una pista fiable para resolver una tragedia que apunta a un posible asesinato por parte del marido.

La única hipótesis razonable de la tardanza en denunciar el caso es la convicción de la familia de que podría haber querido ‘desaparecer’ voluntariamente, para huir del maltrato que recibía de Antonio María da Silva, un contrabandista de tabaco conocido como El Portugués, y con antecedentes por lesiones y agresiones. Pero 15 años después de ser vista por última vez, en julio de 1987, en la Audiencia de León – donde iba a dirimirse, meses después, en septiembre, una denuncia de retención ilegal y amenazas – a su hermano debió extrañarle no tener ninguna noticia de ella y decidió denunciar su desaparición. Aun así, aquella primera investigación del año 2002 se zanjó con la hipótesis de una "desaparición voluntaria" para huir del entorno.

María Trinidad tenía 27 años entonces, por lo que hoy tendría 65, y 39 su hija, si ambas siguieran vivas, hipótesis que la propia juez que lleva el caso considera muy poco probable. Por una razón añadida: tanto la mujer desaparecida como su hija padecían "un cierto retraso mental, siendo la niña además sorda, sin que ni de la una ni de la otra se tenga noticia alguna no ya solo en España, sino tampoco en Suiza, Francia o Portugal", según señala el auto dictado el pasado martes 28 de octubre por la magistrada del Juzgado de Instrucción número 4 de Gijón y que cita Diario de León. Debido a ello la jueza considera poco probable que "pudieran haber sobrevivido con sus limitaciones sin la asistencia de los servicios sociales", en cuyo caso habría noticia de ellas.

Foto: Familiares de personas desaparecidas en Gran Canaria. (EFE/Elvira Urquijo A)

La Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) reabrió el caso en 2015 y logró la autorización judicial para registrar en marzo del año siguiente los restos de la vivienda de Mataleón de los Oteros que había sido su última residencia y que, por entonces, ya estaba semiderruida. Allí encontró la UDEV, sin embargo, maletas con ropa y pañales, aparte de objetos como una medalla de la Virgen de Fátima. Entre los documentos hallados destacó una carta que Trinidad había escrito a su marido, y que nunca llegó a enviar. "No vengas aquí a molestarnos más", le decía, y le animaba a acudir a un especialista porque "no estás bien". Al tiempo, le instaba a arreglar sus problemas en el juzgado. A pesar de todo ello, el caso fue nuevamente archivado en el año 2017.

Pero los investigadores no se dieron por vencidos y años después han hallado nuevas pistas con las que han convencido a la juez para reabrir nuevamente el caso, aunque los presuntos hechos criminales cometidos podrían estar prescritos.

La última clave está en la constatación por parte de los buzos de la Policía Nacional de la existencia de dos vehículos hundidos en la balsa de una explotación minera inactiva desde los años sesenta y que, en su momento, se dedicó a la extracción de fluorita. La balsa está en el concejo de Berbes, en el término asturiano de Ribadesella, cerca del que fue el último domicilio familiar, antes de que María Trinidad decidiera huir. Varios vecinos del lugar declararon haber visto a El Portugués lanzar dos vehículos a la poza desde un barranco de 40 metros de altura.

Foto: restos-humanos-mazarron-guardia-civil-1tps

En el auto de reapertura del caso, la jueza Ana López Pandiella ordena también que "se dispongan los medios necesarios para continuar los trabajos en la balsa minera de Berbes". El objetivo es hallar "restos humanos o cualesquiera otros que pudieran corresponder con las fallecidas". La hipótesis que ahora se maneja con más fuerza es que ambas fueron asesinadas y que sus cadáveres fueron enterrados en la poza dentro de los vehículos: un Volkswagen y un Peugeot 304 de color blanco. Ambos están en el fondo de la charca, sobre un lecho de lodos.

La historia de esta mujer se resume en el dictamen judicial, desde su nacimiento en la asturiana localidad de Bárzana, perteneciente al concejo de Villaviciosa. En 1985 se casó con Antonio da Silva sin que este se hubiera divorciado de su esposa anterior, una portuguesa llamada Teresa con la que tuvo cinco hijos. Poco después de la boda, en junio de 1986, nació Beatriz en el hospital de Cabueñes de Gijón. No parece que hubiera demasiado espacio para la paz en la vida de casada de Trinidad, que, tras tener a su hija, recurrió al auxilio de la casa de acogida de las Hermanas Adoratrices en Gijón. Y luego se marcharía a la localidad leonesa de Mataleón para huir de su marido.

Cuando en septiembre de 1987 Trinidad no se presentó a la vista de la Audiencia de León, esta decretó la detención e ingreso en prisión del marido, pero El Portugués no fue localizado hasta 1989, según el relato de los hechos que recoge Diario de León. Da Silva se movía en ambientes delictivos entre Portugal, España, Suiza, Francia y otros países europeos. Aunque su actividad principal era el contrabando de tabaco, en 1990 también fue perseguido por contrabando de armas en Badajoz. Hoy, ya octogenario -pues Antonio era 18 años mayor que su esposa María Trinidad- el presunto agresor y quizás asesino pasa sus días en una residencia de ancianos de Zamora.

Probablemente, lo más sorprendente de todo lo que rodea la trágica desaparición de María Trinidad Suardíaz es que tardara 15 años en denunciarse. Hace 38 años que no se sabe nada de esta mujer asturiana, ni de su hija Beatriz, quien entonces era un bebé de 13 meses, cuya última residencia conocida fue una casa en la localidad leonesa de Mataleón de los Oteros. Pero esta semana su caso ha sido reabierto inesperadamente por una juez de Gijón ante la posibilidad de encontrar al fin una pista fiable para resolver una tragedia que apunta a un posible asesinato por parte del marido.

Asturias Suiza Portugal