¿Sabe qué es un pigargo? Pues acaba de nacer uno en León y es un (polémico) hito histórico
Es la primera operación exitosa de reintroducción de esta especie de águila 'gigante'. El animal se extinguió en España hace más de un siglo. Algunas organizaciones ecologistas clamaron contra su reintroducción
Los cielos de Castilla y León presencian estos días un milagro de la biología. Una cría de pigargo, una especie de águila de gran tamaño -puede alcanzar los 2,4 metros de envergadura-, sobrevuela el territorio por primera vez en siglo y medio, desde que se produjera la total extinción de la especie en nuestro país. Es el primer pigargo autóctono en más de un siglo, pues sus progenitores forman parte de un grupo de 25 ejemplares donados por el Gobierno de Noruega para el proyecto de reintroducción de la especie que ahora da fruto.
"Hay que felicitarse y celebrar como todo un éxito el nacimiento de este primer pollo, con poco más de veinte ejemplares liberados y en tan solo cuatro años de proyecto", asegura Ernesto Álvarez, presidente de GREFA, la organización que se ha encargado de llevar adelante la iniciativa. "Es un resultado emocionante y motivador que nos permite confiar en que se produzcan más reproducciones la próxima temporada".
Ha pasado tanto tiempo desde la última vez que se vieron pigargos en España que se explica el desconocimiento que rodea a esta especie desaparecida por la persecución humana, pese a que se trata de una especie generalista que debió de habitar tanto la costa atlántica europea como el interior de la cuenca mediterránea. Una especie que nos acompañó durante muchos siglos y que, por tanto, puede considerarse como "nativa".
Un desconocimiento que va acompañado de confusión, porque durante un tiempo, en el siglo XIX, el pigargo fue denominado águila pescadora, lo que ha inducido a creer que se trataba de la especie que ahora nombramos con ese nombre. El tiempo transcurrido ha alimentado también los temores y el rechazo y ha levantado polémica, por la posibilidad de que pueda causar daños al entorno o a la ganadería de la zona. Una desconfianza que en Asturias se concretó en la oposición de algunas organizaciones ecologistas, sectores académicos y ganaderos. Y que influyó en la decisión de la consejería de Medio Rural del Gobierno de Asturias de no continuar con el proyecto, lo que ha impedido que llegaran nuevas remesas de aves a los cielos de España.
"No hay ningún motivo para el recelo", asegura Lorena Juste, la bióloga que ha dirigido la actuación de reintroducción. Reconoce que el pigargo es una especie depredadora, que también es carroñera, pero que no tiene unas víctimas favoritas. "Va a lo más fácil. Y lo más fácil para él son las carpas o los múgiles, que son peces muy abundantes y sin ningún valor comercial". La posibilidad de que ataque ganado, o aprese piezas de salmón, como temen algunos, "es muy remota". Por el contrario, Juste destaca que es una especie que realiza una gran labor de reequilibrio del ecosistema, dado el impacto negativo que generan las carpas, que son su principal fuente de alimento.
El informe técnico del Grupo de Especialistas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), que avala los "altos estándares" de calidad de la iniciativa, constata también que es habitual que surja oposición con cada nuevo proyecto de reintroducción de especies. "Lo que sería realmente preocupante es encontrar un ambiente de oposición general por parte del mundo académico conservacionista. Pero este no es en ningún caso la situación del Proyecto Pigargo", explica. La UICN agrupa a un millar de científicos de 160 países de todo el mundo.
No solo los temores están poco justificados, sino que GREFA destaca que el proyecto de reintroducción ha supuesto la realización de mejoras en el entorno que han beneficiado a otras especies. Más de 400 tendidos eléctricos en la cornisa cantábrica han sido modificados para instalar medidas de protección de las aves. Y como todos los ejemplares actuales van instalados con un localizador GPS "operan como centinelas que nos dan la alarma en caso de que se produzcan eventos de envenenamiento".
Fuentes del Gobierno asturiano explican que pidieron a la organización naturalista información más detallada sobre el posible impacto en la avifauna de la zona y la disponibilidad de alimento suficiente en el entorno. Pero, aunque la ONG estuvo dispuesta a proporcionar tal información, la interlocución entre las dos partes se interrumpió y el proyecto quedó en suspenso.
"Ahora otra organización está trabajando con otra comunidad autónoma para realizar su propio proyecto de reintroducción. Será distinto del nuestro, pero, si permite la llegada de nuevos ejemplares, ayudará a la viabilidad de la nueva especie". Que por ahora tiene una presencia precaria, con solo 17 ejemplares.
Opinión En cualquier caso, un proyecto de este tipo es algo escasamente improvisado. Al contrario, está sometido a procesos lentos y a todo tipo de controles y revisiones. Todo comenzó, de hecho, hace siete años, en 2019, cuando el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO) hizo público un listado de especies extinguidas en el medio natural español y recomendó acometer proyectos de reintroducción. "Nosotros mostramos interés y obtenemos autorización de la Comisión Estatal del Medio Ambiente", explica Lorena Juste. Y con él, el apoyo financiero del Gobierno a través del MITECO.
El Gobierno de Asturias se mostró interesado en el proyecto y es allí donde se realizan las labores de reintroducción de los ejemplares cedidos por Noruega; concretamente en el municipio de Ribadedeva. En 2021 se liberaron en la zona los primeros 7 individuos, y un año después otros 18 más. 25 en total, pero de ellos tan solo sobreviven 17 en la actualidad, lo que coloca a la especie en una situación precaria de cara a su supervivencia.
"La adaptación al entorno ha sido buena y la reproducción se ha producido en un tiempo récord" para los estándares de la especie, explica Lorena Juste. Tres años y medio han tardado, cuando lo habitual son cuatro. "Es lo más rápido que se puede reproducir el pigargo", añade la bióloga de GREFA. Como referencia, el quebrantahuesos tarda ocho años en alcanzar la madurez sexual que le capacita para la reproducción. "Si se hubieran seguido liberando individuos, como estaba previsto, habría unos 80", explica Juste, quien destaca la importancia del nacimiento de este cría en un grupo tan limitado de ejemplares.
¿Será esta resurrección del pigargo una gesta efímera, como podría ocurrir si no llegan nuevas aves, o será un hito con futuro? El tiempo lo dirá.
Los cielos de Castilla y León presencian estos días un milagro de la biología. Una cría de pigargo, una especie de águila de gran tamaño -puede alcanzar los 2,4 metros de envergadura-, sobrevuela el territorio por primera vez en siglo y medio, desde que se produjera la total extinción de la especie en nuestro país. Es el primer pigargo autóctono en más de un siglo, pues sus progenitores forman parte de un grupo de 25 ejemplares donados por el Gobierno de Noruega para el proyecto de reintroducción de la especie que ahora da fruto.